Poesía y realidad. Comunicación y pensamiento crítico
Por Viktor Gómez

MÁS PAISAJES
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A pesar de todo, el hombre nunca se integra
en el paisaje,
siempre sobresale de él, porque no es naturaleza
sino artificialidad insconstante.
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VENDIMIADOR
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El poeta también va a la vendimia,
recoje frutos,
selecciona y respira hondo y
corta
el racimo
secamente,
ejecutando el drama,
lo deposita, con cuidado enfermizo
entre el resto de lo ya cortado.
Después, poco a poco,
con la paciencia necesaria,
en solitario, irá pisando versos
y transformando su cosecha.
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Nada es del poeta,
salvo la transformación.
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SIMETRIAS EN EL PALACIO
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La igualdad de ambas partes,
ambas alas
alas
partidas por el patio central,
tampoco es, en absoluto, cierta.
Se trata de un parecer
óptico,
de un imaginarnos que debería ser así,
un juego de errores,
errores
que ponen a prueba nuestra capacidad
y nuestra distinta atención.
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Agustin Calvo Galan (Barcelona, 1968) poeta y artista visual
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Agustin Calvo Galan (Barcelona, 1968) Ha publicado los libros de poemas: Letras transformistas (2005), Otra ciudad (libro objeto, 2006) y Poemas para el entreacto (2007). Desde el colectivo Labcrom di Sol ha promovido la publicación de homenajes a poetas experimentales contemporáneos. Su obra como poeta visual ha sido recogida en diferentes antologías como Poesía experimental española, Ed. Marenostrum (2004). Poesía visual española (antología incompleta) Ed. Calambur (2007), Fragmentos de entusiasmo, poesía visual española, Ay. de Guadalajara (2007) y Esencial visual, Instituto Cervantes de Fez-Marruecos (2008). Por otro lado, ha participado en numerosas exposiciones colectivas con sus poemas visuales y collages; además, ha realizado exposiciones en solitario: “Letras transformistas” (2003) Centre Cívic Drassanes (Barcelona); “Fotopoemas” (2006), La Vaquería (Tarragona); “Proyecto Desvelos” (2008), Centro Cultural Valentina (Barcelona) y “Poemes i objectes” (2008) Ateneu Igualadí (Igualada, Barcelona)
Participó como ponente en el I encuentro con la poesía española contemporánea en la Universidad de Bari (Italia), marzo 2008.
Recientemente ha publicado A la vendimia en Portugal, en Amargord, colección Fragmentaria.
Su “otro” blog: http://visualpoetry.blog.com.es/

Por Viktor Gómez
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INFLUENCIAS
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Algunos críticos han detectado en mis poemas ecos de las más importantes bibliotecas y
sí, es curioso, aunque en silencio todos parezcamos hablar la misma lengua es muy diferente el modo en que cada país se calla…
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APRENDER
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Antes del final de la lección disparan los túneles hacia el recreo.
Haremos un árbol pequeñito para todos los escondites,
comeremos del hatillo de las manzanas antiguas ya
estamos con los pies de destrucción detrás de un juego muy loco.
Tras lo acordado hoy aprendimos los puntos mal. puestos
la canción del punto final y vuelta que vuelta a empezar
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Patricia Esteban (Madrid, 1975). Doctora en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado el poemario El rescate invisible (Amargord, 2005) y su obra está incluida en las antologías Todo es poesía menos la poesía. 22 poetas desde Madrid (Eneida, 2004), Hilanderas (Amargord, 2006) y en la Antología de cuentistas madrileñas (Ediciones La Librería, 2006). Es miembro del colectivo de edición experimental El águila ediciones dedicado a la viabilidad de escrituras fuera del libro. Ha desarrollado proyectos de poesía visual y teatral en torno a la creación de acciones poéticas denominadas “teatremas”. (Información y poemas extractados de DVD Ediciones
Por Viktor Gómez
«Eduardo Milán es una voz necesaria, un estímulo para los que escriben al margen, en la zona de sombra, como acto de disidencia lingüística y de sensata locura.»
Claudio Daniel

La dignidad de los sintecho
tiene la dignidad real de todo sin,
la dignidad carente
glorificada por los pensadores y los pájaros.
Todo tener es condenable de antemano
ante la totalización de la carencia,
ella, que pedía menos.
Pero la dignidad de los sintierra
remonta la cometa del Medioevo,
mira de arriba:
«esas orejas de cerdo son el rey»,
aunque se diga justamente ahora.

No digas haz esto o esto otro,
no sermonees. La belleza todavía
tiene posibilidades, el peso a saltitos
del pájaro es gracia, casi
no tiene gravedad. Se mueve entre noticias
y notas su canto,
sin contenido, nuevo.
Eduardo Milán
Querencia, gracias y otros poemas
(Antología poética 1975-2003)
(Ed. Galaxia Gutenberg, 2003)
Por Viktor Gómez
Un poema de Blanca Varela del poemario El Libro de barro
GOLPEASTE tres veces la campana vacía y nadie respondió. El cerebro, la manzana, el corazón, eran la misma sombra muda y secreta sobre el césped infinito donde el amor se arrodilla a la espera del rayo que se curva, tajante, como otro cielo.
Nostalgia de los ausentes, de los ángeles varios.
Ellos, despojados del tiempo, se convierten en alusiva desnudez, en ausencia turbadora.
No es el reino de la voluntad o del deseo. Traducir el silencio es pretender hacer música donde ya no existen ni la garganta ni el oído humanos.
Traducir el silencio. Golpear tres veces la campana vacía.
Que mane el agua mínima, que el dios exista y colme con mucho resplandor el antro imaginario.
Cordis. Corazón. Caverna húmeda, oscuridad azul.
Por Viktor Gómez

TAO
El cielo está ladrando latidos de gaviota
mientras el viento ondea
−gemido sinuoso−
un elástico flagelo de telaraña gris.
Un pentagrama dulce de sonidos
ha derretido márgenes,
el centro de mi carne se ha vuelto dispersión.
La paz ensancha límites del foso a las alturas,
el amor ha borrado los contornos del mundo;
el ruido luminoso de la vida
deshace las figuras harapientas
que el fango fue describiendo en el camino.
No soy nadie y soy todo, nota en un diapasón,
soy tu boca y mis labios,
soy el beso encendido que rodó por mi alma,
soy la forma del mundo
que soñaba en mis venas.
Idoia Arbillaga
(Cartagena, 1974) Doctora en Filosofía y Letras, ensayista, poeta, articulista del diario “La Razón” y Profesora de Lengua y Literatura de Enseñanza Secundaria, en Murcia. Ha publicado los ensayos de investigación literaria La Literatura China traducida en España (2003) y Estética y Teoría del libro de Viaje: ‘El viaje a Italia’ en España (2005). Su poemario Pecios sin nombre, resultó finalista del Premio Adonais de Poesía 2008.
Por Viktor Gómez
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MARIO MERLINO, en Sevilla, 2007
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Lanzo una página a la noche para no regresar jamás.
La risa se me escapa conjurado este silencio
a callar el racimo de tristezas que me habita en cada diente.
Más lento he de leer y disfrutar cada palabra
que descubro sin disfraces, sin miradas de tu boca.
Peer to Peer en el Frontpage de una mañana
sepultada en tinta grasa
que recorre y endereza la sorpresa.
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Pedro Carrillo
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Extraido de Pedro Carrillo.com
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“Me gustan las palabras. Me gusta bajar por la mañana a comprarlas y elegirlas, una a una, como si fueran albaricoques maduros.
Nunca se sabe qué palabras van a necesitarse a lo largo del día. Nunca se sabe cuáles sacar de casa en la mochila, o llevar en la maleta, de viaje. Cuántos adjetivos blanco, oloroso, fértil, cuántos verbos y cómo conjugarlos: te quiero, conduzco, abriendo, he estado, supuse… Cuántos artículos indefinidos. Cuántas preposiciones. Me gustan las palabras. Me gusta atesorarlas, pero también dejarlas escapar, a veces, como si no fueran mías. Neblina pesa tan poco, es tan inerte, que basta con mover los labios para que la mínima racha de viento se la lleve.
Hay decenas de miles de palabras. O más. Palabras construidas en chapa, esqueje; o con madera, tacón; palabras recortadas en papel cebolla, sílfide o liminar; y palabras bastas como una tela vieja: lomera, bayeta, batanar
Dice John Berger, el escritor, que hay palabras que hay que masticar, como si tuvieran nervios: duplicar, irreversible. Palabras que se te hacen una bola, como el filete de un mal comedor: sacramento, pigmentación, geoestratégico… Y hay otras que se te deshacen en la boca, como los versos de un poeta romántico: titilar, libélula…
A mí me ha gustado siempre ulular. Y no me gusta, nada o casi nada, abencerraje. Me gusta merengue, y detesto canaleta. Me gusta decir bucle, y odio decir tajada.
Mi amigo Luis Mateo Díez, con quien me encontraba alguna mañana, alto y delgado, transversal como un quijote, en el bar La Escalinata, en la Plaza Mayor de Madrid, me contó que a él la palabra que menos le gusta es escrófula. Nunca he sabido exactamente lo que significa pero es una palabra horrible. Escrófula. Las palabras de los médicos siempre suenan fatal, a diagnóstico terminal, a desahucio: mesenterio, linfático, tumefacto…
Sin embargo son bonitas las de los oculistas: iris, pupila, miope. Otra palabra que no me gusta nada es espetar. Suena a mecanismo explosivo: espetó. A granada de mano: coges la palabra, la sujetas con fuerza en la mano, quitas el pasador con los dientes, la arrojas lo más lejos posible, te proteges y esperas. Uno, dos, tres, cuatro…
No se ha oído porque la he tirado lejos. Pero desengáñate: ha espetado”.
(Editorial Eclipsados, No hay adverbio que te venga bien)
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Mario Merlino
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LIMES
Y nos apechugábamos
en la siesta y dormíamos después
mientras que las beatas
destrozaban rosarios de acabóse
y rezaban sin voz a cuenta suelta
y en haciendo nosotros el amor
fisgoneaban no sólo las beatas
venían la vecina
mi hermana el intendente
el ubérrimo adonis fugaz de los sifones
y Yo mismo
que entonces era apenas un pequeño
con erecciones diurnas
que pasaba por ser Yo
pero podía ser aquesa que me trajo al mundo
y había salido otrosí fogosa la muchacha:
que su culo palpasen a horas trinas pedía
y (sentido del orden llamativo)
en las horas sin tris de palpadura
a su bebé tejía patucos de sisal
(bebé que iba a ser yo)
o fingía que daba de mamar y
sacando de sus tetas una al aire
miraba al cielo como embebecida
sacando en pos la otra abruptamente
se miraba los pies empecinada
que de golpe a esa altura eran los míos
y norabuena Yo/ émulo y grácil
de junco que Yo era
cada dos por tres Yo me los chupaba
Yo que por ser no era
Yo que por ser el orden no entendía
Y era más bien avieso
más bien tentebonete.
sí:
miraba de chiquito a todos lados
por ver si alguien venía
y en cualquiera viniendo en mi regocijaba
(fuese helena o monstruosa la belleza)
pero hablar no sabía
sólo echaba piropos por los ojos
que reviraban al borde del mareo
a) uno pasaba sin prestar atención
b) otro pasaba por ser casto siendo
como la noche y los labios anhelantes
c) otro pasaba y era
desfile intermitente y el vahido
ch) y hubo alguno que entró con sus dedos en mi boca
d) y un petulante dijo los niños no me gustan
e) y un hombre arrebatado tres veces fue a violarme
y tres tres ve tres veces
así jamás curares la impotencia
le dije y lo ablandé
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MARIO MERLINO,
poeta hispanoargentino (1948-2009)
de ‘Missa Pedestris’ (Verbum, Madrid 2000)
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Más sobre Mario Merlino:
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El País. Fotos del día
El País. Mario Merlino, el más genial
El País. Mario Merlino, poeta, activista de la traducción
El País. Premio Nacional y mil cosas más
ELCULTURAL.es. Fallece el poeta y traductor Mario Merlino
ADN.es Fallece a los 61 años el traductor Mario Merlino, Premio Nacional en 2004
El Mundo. Mario Merlino, el traductor poeta
Ruta 42. Fallece Mario Merlino, gran figura de la traducción en español
Antón Castro. Mario Merlino ha muerto
Casa de América
Enedelate
Diario de Navarra
Cangrejo pistolero ediciones
Los días contados
El grito capicúa
Isla kokotero
PedroCarrillo.com
ABC. Mario Merlino: imprescindible para la literatura
Club de traductores literarios de Buenos Aires
Soitu
Por Viktor Gómez

Eduardo Milán
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El camino Ullán, poemas
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A Manuel Ferro
A Gabriela
A Leonora
Andrés y
Alejandro
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el camino Ullán
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la carretera de Toluca-Valle de Bravo bordeada de sauces
sauce del bueno, del llorón, a la salida de la ciudad
ahí donde parece faltar el verbo
no falta el verbo, está en el aire
no es el aire, es la lluvia que modula la acción
intenso cuando llueve sobre el campo
huele a conocido, brota de abajo
lo que se coce desde antiguo, parco, encima para caer
huele a recóndito, hondo, escondido donde la lluvia
campo lluvioso
olor donde ninguna fecha pastorea, ningún lugar tan fuerte
salvo el sauce
después de tanto campo al principio
viene todo el bosque de pinos que se pueda colocar en la imaginación
la imaginación, ambos lados de la carretera
la fuerza protectora del pino es la misma que emana de la lluvia
sólo que el pino no cae, rodea aún frontal, pieza única
más presencia le otorga el verde oscuro
lado a lado inmortal de árbol sin hojas
más que árbol, unidad, individuo bordeando el sujeto
la lluvia no, los pinos modulan la acción
señales indican que la obra tiende a borrar su origen, afirmarlo
cuando lo borra
borra al fondo de la taza, lodo marrón oscuro
cuando se acabó el café
un barro, una mancha en el origen sigue a la obra por su destino
por delante lo imprevisible, la hondonada del valle
destino fijo no hay, su tarea de hacerse es todo el tiempo
bajando palomas a la plaza
bajando el cuerpo sobre el otro cuerpo al que penetra
ungüento y alrededores
el vino, los platos, la excitación
una mujer cerca de los cincuenta se entrega a su deseo, nadie
arde así, ni bosque enroscado en su centro, ni casa con libros del Fondo
en la jerga actual, la del habla, no la del suelo
todo se simplifica: no hay obra
ese punto que se fija, momentáneo, inquieto por el tiempo
no se pone en movimiento por el tiempo, a través hasta encontrarte a ti
él mañana, ella mañana, lado a lado tal vez la pasión de leer
cae al abismo del amor, no a la página, debido a ella
leer bebe del otro
esta jerga actual
habla, no suelo
fija, no se pone en movimiento, se dispersa en haces
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segundo camino Ullán
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descarriados
fuera del carril de alquitrán del que no depende nada
salvo la vida, al costado
perdido el hilo del carrete en algún lugar sobre la carretera
¿y el carrusel dónde queda? queda en la feria, queda en el parque
de diversiones donde el niño –Alejandro- enredaba sus dedos
telaraña de nieve pegajosa una copa de algodón de azúcar la felicidad
pasan los autos que aquí se llaman carros
allá son carros los tirados por caballos que recogen basura de noche
en el cielo la Osa es el carro, la Mayor –en Uruguay, allá
recogen restos en el día, desechos que los que ahora son poemas cantan
tiempo del desecho que canta
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tercer camino Ullán
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la visión intimista donde todo es chico
en el sentido de pequeño, a la mano
los niños, seres a la mano, las mascotas, la perra
el pelo de la cabeza de los niños para pasar la mano
el reluciente, liso, sedoso casi, lomo de la perra negra
algo relativamente nuevo
siempre estuvo el detalle que palpita entre los valores grandes
esos imperios que en el pozo de la rabia te hacen levantar
para ver el cuerpo completo del caballo de costado
no desde abajo, desde sus cascos
caballo: forma incompleta de una máquina de guerra
siempre estuvo el detalle, brisa por la ventana abierta, aire fresco
entre las cortinas de dril, vida sola del pañuelo en el saludo
difícil detectar el destello en los escombros
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cuarto camino Ullán
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el perro tiende a personalizarse
adquiere la propiedad de más de una sombra
jardín, ave del paraíso –la editorial- canteros
rincón donde echado espera que el que canta acabe el canto
si es que, insiste a deshora el cucú de la conciencia ya resorte
desquicio lo que queda de afecto en la querencia
para ciertas clases lectoras de periódicos de izquierda,
hay un resto de canto en el pedazo, en las astillas
lo ves ladeando la carretera en esa forma sinuosa del zig-zag
yendo al mareo, embarcado cada vez más lejos de casa
hocico a ras de suelo husmeando piedra, pasto, cascote
lata, hierve que humea el alquitrán bajo el plomazo del sol
está perdido, la persona a la que tendía, arco de galgo
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Eduardo Milán, poeta y ensayista uruguayo,reside en México y es una de las voces esenciales en la actualidad hispanoamericana y española de producción poética y pensamiento crítico. Con J.M. Ullán le une una amistad y complicidades más allá de la muerte o de un olvido imposible.
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Sobre el poeta José Miguel Ullán:
acá
Por Viktor Gómez
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han barrido las hojas
las aceras y los parques
vacíos
en la mirada
sin esconder
las huellas del ruido
han barrido las hojas
durante el día
para no dejar
rastro
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la mancha verde
de la llanura
distante
respira en silencio
la sombra de sus hojas
es asfixia
del espacio en blanco
ya no se plantea
crecer
o dominar la tierra
sólo resistir
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Carlos Durá Herrero (Valencia, 1970) ha visto editado El agua no espera palabras (Premio de poesía “César Simón”). Colabora en la Asociación Valencia Acoge, desde la cual ha publicado numerosos trabajos sobre temas de inmigración e interculturalidad. Coordina el grupo de teatro “El cocodrilo amarillo” y ocasionalmente ha escrito algunos guiones para escena. Miembro fundador de la revista de literatura Edad de Merecer. Vinculado a la Unión de Escritores del País Valenciano y al consejo editorial de Ediciones Bajo Cero.
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Por Viktor Gómez
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No hablo aquí de los artistas de persuasión, ni de esas gentes que buscan sensaciones, se sumergen en lo desconocido para encontrar lo nuevo, piden ser proyectados, sacudidos, aguijoneados, exaltados: esos no me interesan apenas. Sino de aquellos, por el contrario, que sienten violentamente el caos y el peligroso balanceo del mundo, la ligereza de la persona, su vértigo, su tendencia a su propia pérdida —y que desean violentamente costumbres de equilibrio (1)
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(1) José Miguel Ullán lo cita en francés, al frente de su poema Preludios (en Manchas nombradas II) y la traducción es de Miguel Casado.