Archivo

Estás mirando los archivos del blog Viktor Gómez “Valentinos” para el Julio, 2007.

Jul

30

ADA SALAS: Alguien aquí

Por Viktor Gómez

ADA SALAS con poetas de Polimnia 222, Correcher, Rebeca Díaz, Laura y Andrés Navarro, en su visita a Valencia

Prefiero los poetas invadidos a los poetas dueños. Prefiero a los desposeídos. Esa es la diferencia, por ejemplo, entre el Huidobro del “Canto I” de Altazor, poeta desposeído, y el del “Canto V”, poeta dominador. Hay, también, poetas híbridos, y otros que cambian, según evolucionan, de condición. Me interesa el poeta que se transparenta en el poema casi a su pesar, el que no se impone
ALGUIEN AQUI.
Notas acerca de la escritura poética

Jul

30

ANTONIO COLINAS: CONOCER, ESCRIBIR, SER, COMPARTIR

Por Viktor Gómez

La poesía es para mí una vía de conocimiento. Es decir, un medio para sentir, interpretar y valorar la realidad y nuestra propia experiencia humana. Pero no sólo esa realidad aparente que los ojos ven, sino la que yo he llamado en otros momentos una realidad transcendida o trascendente. Creo que a la poesía no le está destinada la misión informativa que, de manera más concreta o “fotográfica”, nos ofrecen otros géneros literarios, como el ensayo o el periodismo. En el poema, la palabra se caracteriza porque es y debe ser, ante todo y sobre todo, palabra nueva.


No basta con copiar o repetir la realidad, o los temas de la tradición. Hay que hacerlo con palabra que se distinga, con palabra nueva. Es la novedad que ofrece la palabra poética –su necesidad de fulgor, de intensidad, de emoción, de pureza formal-, lo que distinguen al poema, lo que hace que el poema sea tal poema y no prosa cortada engañosamente en trozos. Estas son algunas de las características que yo le exijo al poema para que sean verdadero poema.

La poesía es también algo estrechamente unido a la vida, a la experiencia de ser, al viaje exterior e interior de cada creador. No concibo un mundo sin poesía y no concibo, por ello, que ésta no vaya estrechamente unida a la experiencia cotidiana. Bajo este punto de vista, la creación poética tiene mucho que ver con lo que Jung reconocía como proceso de individuación, es decir, el que nos lleva a cada uno de nosotros al pleroma: a ser lo que cada uno de nosotros queremos y debemos ser, a la plenitud. Por eso, la poesía se manifiesta a través de un lenguaje que nos sitúa en un alto grado de consciencia y que nos pone en ese camino que conduce a la plenitud de ser.

ANTONIO COLINAS

Antonio Colinas nació en La Bañeza, León, España, en 1946. Además de un reconocido poeta, ha ejercido otros géneros literarios como la novela, el cuento, el ensayo, la biografía, el libro de viajes, el periodismo y la traducción. Su obra ha sido reconocida con el Premio de la Crítica en 1975, por su libro Sepulcro en Tarquinia; el Premio Nacional de Literatura en 1982, la Mención Especial del Premio Internacional Jovellanos de Ensayo en 1996 y el Premio de Las Letras de Castilla y León (1998). Ha realizado traducciones de la Poesía Completa del Nobel Salvatore Quasimodo y de las Obras de Giacomo Leopardi, editadas por el Círculo de Lectores. Entre sus libros de poemas, se encuentran: Astrolabio (1979); Noche más allá de la noche (1983); Jardín de Orfeo (1988). En 1982, una recopilación de sus versos recibió el Premio Nacional de Literatura. Otros de sus libros: Los silencios de fuego y, Libro de la mansedumbre. Bajo el título de El río de sombra, se ha recogido toda su poesía escrita.
Video recitando en el Festival de Medellín:
http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub/es/Multimedia/colinas.htm
CANTO XXXV

Me he sentado en el centro del bosque a respirar.

He respirado al lado del mar fuego de luz.

Lento respira el mundo en mi respiración.

En la noche respiro la noche de la noche.

Respira el labio en labio el aire enamorado.

Boca puesta en la boca cerrada de secretos,

respiro con la sabia de los troncos talados,

y, como roca voy respirando el silencio

y, como las raíces negras, respiro azul

arriba en los ramajes de verdor rumoroso.

Me he sentado a sentir cómo pasa en el cauce

sombrío de mis venas toda la luz del mundo.

Y yo era un gran sol de luz que respiraba.

Pulmón el firmamento contenido en mi pecho

que inspira la luz y espira la sombra,

que recibe el día y desprende la noche,

que inspira la vida y espira la muerte.

Inspirar, espirar, respirar: la fusión

de contrarios, el círculo de perfecta consciencia.

Ebriedad de sentirse invadido por algo

sin color ni sustancia, y verse derrotado,

en un mundo visible, por esencia invisible.

Me he sentado en el centro del bosque a respirar.

Me he sentado en el centro del mundo a respirar.

Dormía sin soñar, mas soñaba profundo

y, al despertar, mis labios musitaban despacio

en la luz del aroma: “Aquel que lo conoce

se ha callado y quien habla ya no lo ha conocido”.

Jul

30

JUAN VICENTE PIQUERAS: Confesión del poeta

Por Viktor Gómez

Memoria del Festival Internacional de Poesía de Medellín. Confesión del fugitivo es uno de los poemas que leyó el poeta español Juan Vicente Piqueras en junio de 2001 en Medellín, en la undécima edición de este encuentro. En el poema, Piqueras revela la condición del exilado, del fugitivo cuyo destino es escapar, sin saber quizás dónde ni hasta cuándo. Juan Vicente Piqueras nació en Los Duques de Requena, Valencia, España, en 1960. Es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia. Desde 1988 reside en Roma, donde ha sido profesor del Instituto Cervantes. Ha publicado los libros: Tentativas de un héroe derrotado (separata de la revista Cuadernos Hispanoamericano –Madrid, octubre 1985-), Castillos de Aquitania (Edizioni Stelle, Sassuolo, 1987); La palabra cuando (Premio de Poesía José Hierro, 1991) y La latitud de los caballos (III Premio de Poesía Antonio Machado en Baeza, 1999). Ha traducido del italiano La miel de Tonino Guerra (Ediciones La Palma, Madrid, 1994). Juan Vicente Piqueras fue el reciente ganador del Premio Internacional de Poesía para libros de poesía en lengua castellana, otorgado por el Festival Internacional de Poesía de Medellín.

(Revista Prometeo)
En video:
http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub/en/Multimedia/piqueras.htm?print
CONFESIÓN DEL FUGITIVO

Sólo soy feliz yéndome.
No entre cuatro paredes, con sus sendas espadas,
sino entre aquí y allí, una casa y otra,
ajenas ambas preferiblemente.
No puedo ya, ni quiero, estarme quieto.
Ni ahora ni después. Ni aquí ni allí.
En todo caso ahí, donde estás tú,
seas quien seas tú, ponme tu nombre.
Yo no soy yo ni puedo tener casa.
No digo ya porque nunca lo fui,
nunca la tuve, siempre fui extranjero:
el mendigo que duerme bajo el puente
que une mis dos orillas y yo cruzo
sin poder, día a día, detenerme.
Escribo porque espero. Pero ya no sé qué,
se me ha olvidado. Espero que escribiendo
llegue a acordarme. Insisto en la intemperie.
Sinvivo entre paréntesis
en el espacio vivo y tiempo muerto
de la espera de qué, entre dos aquíes.
Nunca en, sino entre. No in ma tra.
He decidido que mi patria sea
no decidir, no estar en ningún sitio
que no sean aviones, naves, trenes,
donde yo sea sólo el pasajero
que sé que soy, sabiendo
que me inquieta la paz
y la quietud me asusta,
que la seguridad no me interesa,
que sólo soy feliz cuando me sé fugaz.

Jul

27

SÓLO ASÍ de Julio Obeso González- Poeta asturiano

Por Viktor Gómez

Jul

27

DANIEL BELLON: RESIDIR EN LA INSULAR RESISTENCIA A LA ABRUMADORA TENAZA DEL OCÉANO

Por Viktor Gómez

Territorio / Piel

“Quise
Enterrarme en aquel aire, en aquella
Tendida claridad la isla”
Manuel Padorno
“No tenía paredes su palacio ni
puertas para entrar o salir. El habitante
estuvo siempre en su interior”
Rafael Arozarena

resopla rabia
el mar frente a las rocas
la isla es su reto
————————–(bufadero)

“Las chicas olían a cielo y a agua
y llevaban una demoledora dosis de sol
en los riñones”
Sony Labou Tansi
Las trompetas de la noche
-
Labios de tuno indio
prendidos al cuello
ritmos de duna
garrados a la cintura
el tiempo entre las manos
como arena
En junio
baila el sol
En septiembre
bajo la luna
baila la isla

Jul

27

JOSE ANGEL VALENTE: ATRAVESAR EL SILENCIO

Por Viktor Gómez


Mandorla

Estás oscura en tu concavidad

y en tu secreta sombra contenida,

inscrita en ti.

-

Acaricié tu sangre.

Me entraste al fondo de tu noche ebrio

de claridad.

Mandorla

Jul

27

RISA NEGRA, EL ENIGMA DE AFRICA

Por Viktor Gómez

A pesar de nadar en la desgracia, África es el continente más optimista del mundo. Desesperado y alegre, esta paradoja africana invita a hacerse preguntas incómodas

África encierra toda la belleza y el dolor del mundo. Como un diamante ensangrentado. Desde la hermosura de la sudanesa Halimé Atom en el campo de refugiados de Djabal, junto a la villa chadiana de Goz Beida (Duna Clara) a la explotación de niños cargados con pilas de hasta 45 ladrillos macizos en la carretera entre Bukavu y Uvira, en el oriente congoleño. La muerte y la ‘limpieza étnica’ desangran Darfur, y han expulsado a Halimé y a otros centenares de miles de sudaneses de sus casas. Pero ella no deja de sonreír: «Algún día volveremos». La luz es ámbar, canta un gallo, se escucha una bomba lejana extrayendo agua, las sombras se alargan sobre la arena, rebuzna un burro, bala una cabra. Todo el campo destila una falsa, engañosa paz. Pero la belleza y la sonrisa de Halimé Atom son verdaderas, en medio de la desgracia. Ella y otros 15.000 refugiados sudaneses llevan tanto tiempo aquí que cercas, cabañas y gentes se han mimetizado con el paisaje, y las enredaderas se abrazan a las empalizadas de cañas como si fueran a ser eternas.

“Hay pocos sonidos más agradables para el oído que la música conocida en África con el nombre genérico de Lingala. Si Zaire ha fracasado en la mayoría de los sectores, la música debería considerarse como la única y más gloriosa excepción. Sus seguidores, repartidos por todo el continente africano y por los clubes nocturnos afrocaribeños de París, Bruselas y Londres, rechazan las bandas locales para bailar al ritmo cadencioso nacido en los alumbres zaireños. El misterio está en cómo unas condiciones tan deprimentes pueden conducir a la creación de melodías tan contagiosamente alegres, de un tono tan inocente”, escribe Michela Wrong en Tras los pasos del señor Kurtz. El Congo al borde del colapso, su impecable radiografía congoleña. Como recordaba The New York Times, las estadísticas no bastan para explicar el mundo: “La esperanza de vida de los africanos es la más corta, ganan los salarios más bajos y sufren algunos de los peores gobiernos del planeta. Tienen más probabilidad que cualquier otro pueblo de enterrar a sus hijos antes de los cinco años, de contagiarse de sida, de morir de malaria o tuberculosis, y de necesitar ayuda alimenticia”, y sin embargo, una encuesta reciente constata que los africanos son los más optimistas del globo. Lydia Polgreen, periodista del diario neoyorquino, lo ha visto con los mismos ojos que este reportero: “Cada día vivido aquí, cada nacimiento, boda, graduación, salida y puesta de sol es, en mayor o menor medida, un triunfo diario de la esperanza sobre la experiencia”. En ese florecimiento de la esperanza juega un papel nada desdeñable la religión, no en vano África es, junto a EE.UU., la región más religiosa del mundo. La miseria brutal que les carcome “no se recibe con estoicismo”, dice Polgreen, “sino con una fe inquebrantable en un futuro desconocido”. El filósofo francés André Comte-Sponville se plantea en La felicidad, desesperadamente qué mayor felicidad que vivir sin esperar nada, en la pura desesperación: “¿Renunciar a la felicidad? Es la única forma de vivirla: ¡dejar de esperarla!”. ¿Radica en esa aparente paradoja el misterio de la risa negra?

Estoicismo sin rebeldía
-
Aurelio Sanjuan, padre blanco que lleva más de 40 años dedicado a África, responde desde Bukavu, al este del Congo, uno de los países potencialmente más ricos del mundo, pero donde el saqueo y la injusticia han echado raíces: “El africano vive el día a día y está feliz con lo que tiene hoy sin pensar en mañana. Acepta fácilmente, con resignación, las dificultades de la vida: la enfermedad, la pobreza, la muerte. Hay en él una pasividad que contrasta con la agresividad, la rebeldía del europeo”.
Una rebeldía que Albert Camus reclamaba para ser humanos: negarse a aceptar el absurdo y la injusticia, aunque sea contra toda esperanza. Pero dejemos que hable ese padre blanco que hace unos meses me decía mientras atravesábamos la noche junto al lago Kivu que es Dios quien nos necesita: “El africano no vive solo, vive en sociedad, en el clan; el clan es su familia. Hay una solidaridad entre ellos que no existe entre nosotros. Es una solidaridad interesada; se ayudan para ser ayudados. El africano es un hombre muy espiritual. Dios es todo, y es una parte esencial de su vida. Dios da sentido a la enfermedad, la muerte, el sufrimiento? Para mí es una de las causas de esa felicidad, su apertura a Dios. El hombre sin esa apertura al más allá está condenado al fracaso, a ser el más desgraciado de los animales, porque es un ser racional”.Uno de los que mejor conocen la región de los Grandes Lagos, Ramón Arozarena, asistió este año a las primeras elecciones democráticas que Congo-Kinshasa celebra en cuatro décadas. Recuerda como una de las etapas más felices de su vida los años que pasó en Ruanda, cuando no tenía “nada o apenas nada. Eran años de esperanzas, de esfuerzos y expectativas de ‘progreso’. En 1995 estuve el año entero en Goma, tratando de organizar escuelas en los campos de refugiados. Fue una experiencia muy dura, un puñetazo en el hígado que me dejó temblando. Vi el sufrimiento, el abandono… esa miseria que hace miserables a los hombres; que les arrebata la dignidad. Claro que fui testigo de solidaridad, de abnegación; pero también del egoísmo, del ’sálvese quien pueda’… Admiré, sin embargo, la fuerza de la vida frente a la destrucción. ¡Qué mujeres más extraordinarias! Cuando todo se derrumba, siguen en pie. Mi chófer en los campos me dijo que iba a tener un hijo. Le hice ver que era un irresponsable, que pronto tendría que huir con la criatura (como así fue) en brazos? Me contestó con un proverbio: ‘Frente a la muerte sólo vale parir’. Esta apuesta me descolocó”.”En fin, las risas, las cervezas, los bailes… con los que conviví casi un año (y me sigo preguntando de qué profundidades anímicas podían emerger; quizás de la necesidad de vivir el momento sin que el futuro lo contamine con su negrura), no logran sobreponerse a los rostros tristes y a las miradas angustiadas”. Unas palabras que remiten a otras de Michela Wrong: “Me sentí abrumada de golpe por este sentimiento de desaprovechamiento trágico, de potencial inutilizado, que tan a menudo le entra a una al pensar en África”.
Otro africanista empedernido -le puso África a su hija- es el redactor jefe de la revista Mundo Negro, Gerardo González Calvo. Bajo el epígrafe Tener menos para ser más más, escribe: “El contacto con la pobreza ha descolocado a muchas personas que viven en los países ricos. Katrin Rohde nació en Hamburgo en 1948. Se hizo con varias librerías en Alemania. En un viaje a África se replanteó su vida. La puntilla se la dio un joven musulmán burkinés, cuando le espetó: ‘Los pobres están ahí para enseñarte algo’“.
Menos es más
-
Rohde volvió a Alemania, vendió todo lo que tenía y se instaló en Burkina Faso. Dice en su libro Madre tierra: “Había acumulado demasiadas cosas que no necesitaba. No quería tener más, sino menos”. Cuando estaba terminando de leer este libro entrevisté a Stanislas Kaburungu, obispo emérito de Ngozi (Burundi). Le pregunté qué podía dar África a Europa y respondió: “Su pobreza. Y con ella un espíritu profundamente humano y religioso” . Katrin Rohde encontró en África dos cosas: el amor al prójimo (dedica su vida a atender a niños de la calle) y la fe (se hizo musulmana). “La vida y la madurez humana fluyen a chorros por las calles africanas. Incluso en medio de la pobreza. Lo he palpado en los ‘musseques’ de Luanda. Es incuestionable que tenemos la obligación de acabar con la pobreza, no sólo en África. Más que con ayuda, con justicia. El norte padece sobredosis de bienestar. Esta enfermedad sólo se cura con austeridad. La receta se encuentra en el sur. Es un gran remedio que nos sale gratis, porque no se elabora en los grandes laboratorios, sino en las despensas del espíritu. ¿Quiere esto decir que la pobreza es un bien? No, y menos cuando se padece por una injusta distribución de los bienes y no por voluntad propia. Es incuestionable que no sólo de pan vive el hombre. Tener más, a costa de ser menos, es una trampa que tapona los manantiales de la felicidad verdadera” . González Calvo recordó el año pasado el centenario de Emmanuel Mounier, filósofo católico francés, que en 1947 publicó El despertar del África negra, donde dice: ” El primer drama de África es su retraso en las líneas de salida, en la lucha mundial contra la miseria” . Páginas atrás, el primer día en Senegal, anota: “¿Qué llama la atención al europeo, en seguida, sin pensar, al abrir por primera vez sus ojos y sus postigos sobre África? Un pueblo alegre, madrugador. Tan sólo los ojos son -¿qué son?- diríamos tristes, ausentes, a veces lastimosos y vivos a un tiempo. ¿Sin duda tanta contradicción!” . A Carmen Garrigós la conocí en Somalia. Ahora lleva años trabajando con Unicef en Casamance, al sur de Senegal. Se detiene en tres rasgos que los africanos “practican más que los de otras latitudes”: amabilidad (”su cultura les prepara a ser amable con el extranjero”); compartir (”cuando abandonan el pecho de su madre, empiezan a utilizar el verbo compartir a través de un paellero donde comen todos, y cada uno se asegura de que no ha abusado del verbo codiciar”), y sonrisa (”sonríen porque ante todo lo negro de la vida, enseñan la blancura de sus dientes”). Acerca de la sonrisa, escribe en su libro Mirar a lo lejos (66 escritos sobre la felicidad) el filósofo francés Alain, maestro de Simone Weil (la pensadora que solía ponerse, literalmente, en el lugar del otro: por eso se empleó de fresadora y vivió con el salario de un obrero, o, de niña, dejó de tomar azúcar porque los soldados franceses de la Gran Guerra no tenían): “Quisiera decir sobre el mal humor que no es menos causa que efecto; me inclinaría incluso a pensar que la mayoría de nuestras enfermedades son el resultado de un olvido de cortesía, es decir, de una violencia del cuerpo humano sobre sí mismo”.

La alegría

Gonzalo Sánchez-Terán trabaja para el Servicio Jesuita a Refugiados (no es un religioso) en África Occidental: “Soy poco romántico con respecto a la felicidad africana: yo veo miseria a manos llenas y mujeres dobladas por el esfuerzo y jóvenes con el futuro amputado y hombres como charcos de necesidad. También veo a niños sonriendo a mansalva, pero no olvido que se convertirán, si nada cambia, en mujeres y hombres como sus padres. No hay nada poético o hermoso en la pobreza extrema, no hay una épica de la superación o la solidaridad: nace, se nutre y muere en la injusticia, y no sostengo más reflexión que la urgencia de justicia. Pero es cierto, hay más: la alegría. No sé cómo explicarlo, en Europa nos sentamos a que nos diviertan o nos emocionen desde pantallas, extrañamente somos destinatarios de nuestra propia alegría. Aquí la alegría nace de dentro, no te la trae nadie, se fabrica en el corazón y se comparte a borbotones. En el norte importamos la risa, aquí se cultiva en el alma, como se cultivan los arrozales. Lo ves en cada milímetro de vida: en las conversaciones, en el baile, en todas partes. Las implicaciones de esto son raigales: en Europa no vivimos en primera persona, nos han echado encima la risa hecha por los otros, los productos hechos por los otros, los complejos pensados por los otros; somos espectadores de la existencia. Aquí, con todo el dolor, la podredumbre, la ignorancia, las carcajadas y el acompañamiento se viven en primera persona, la vida sale de uno, la labra uno a golpes y caricias, porque nadie vendrá a darte la vida que no vivas. Y de este ‘big bang’ individual nace la necesidad de acercarse a los otros, de expandirse y tocarse y protegerse con los otros, porque no hay otro referente que el ser humano. Aquí no existen la soledad y el aislamiento como los entendemos en Europa porque ser es ser entre los demás: no hay otra opción. Lo repito, no veo epifanías africanas de amor y solidaridad frente a los materialistas y egoístas blancos, pero sí hay una fuerza en los corazones y las sociedades, un saberse juntos y en esa trabazón hallar el nudo de la vida, que ojalá aprendiéramos en el norte”.

*

Articulo de ALFONSO ARMADA publicado en el periódico El diario vasco

Jul

26

TOMAS SEGOVIA: POETICA

Por Viktor Gómez

-
-
SIGUE trayendo el tiempo todavía

En su río revuelto

estas horas de pronto deslumbradas

en su pura presencia sin residuo

en las que cada cosa y cada escena

ofrece en toda lealtad

su significación mayor

como a su vez mirándonos

-

Pero el alma así herida

no volvería en sí del todo

si finalemente no depositara

a los pies de la diosa de esta hora

un ramo de palabras.

Tomás Segovia

Jul

26

Edmond Jabés: Poesía del desierto, el exilio, la extranjería y el estupor

Por Viktor Gómez

¿Conoce el ciego la dulzura

primitiva de ser

eternamente noche?

Edmon Jabés