Por Viktor Gómez
——El indócil e inclasificable poeta David Barbera, favorecido por la fiebre de una gripe mal curada y bajo los efectos de lecturas de divulgación biológica, según él “mal asimiladas” nos deja este “poemilla”, que como es costumbre del autor encierra un enigma y una advertencia, fruto del asombro de una inteligencia creadora que ahora comparto con vosotros. El propio David incorporó al poema algunos links que sirven de contexto.
Víktor Gómez

–
–
ESTO ES VERDAD, Y POR TANTO DEBE SER POESÍA (pillow-talk tras cópula satisfactoria de
Sir Francis Krick)
Hay un par de mecanismos
que ejercen de motores causales
de todo, de tus dudas, mi ángel
y de, por ejemplo, mi pereza:
echarse una mano y equivocarse,
son los equivalentes de la mutación
y de la simbiosis, antirrespectivamente.
Con ésta hemos pasado muchas
noches juntos, querida Mónica;
espero haberte convencido
que si las bacterias y las células
hacen esto o lo otro deberíamos
hacerles un poquito de caso.
Por cierto, lo nuestro, lo fenotípico,
la pequeña tragedia del individuo,
es pelearse con el mundo
y luego morirse.
Reconozco que ser parte
de esta irrelevante contingencia
….
me ha permitido conocerte.
—
DAVID BARBERA
Por Viktor Gómez
Nuestra historia plantea un enigma y una paradoja. ¿Cómo una gigantesca pluralidad de intereses contrarios, un entramado de relaciones inestables, conflictivas, cambiantes, puede dar lugar a una integración social y a una convivencia sin sangre?
José A. Marina (Crónicas de la ultramodernidad)
—
—
Educar en la sospecha,
enseñar a mirar, a no ver,
preparar para la rotura,
abrir en la ruidosa ciudad
una isla de silencio,
una estancia que es vuelo,
convidar a la lentitud,
a la espera y a la incertidumbre,
negar la facilidad de lo previsible,
cambiar techo por cielo abierto
camino por bosque
desierto por sed,
fe por intranquilidad y no renunciar
a la esperanza
aún a sabiendas que estamos en derrota
y las huestes que avanzan
podrían borrarnos de la memoria futura.
Decir lo poco que se ama
tan de veras
que se nos lleva la vida.
Decirlo aunque nadie escuche.
Y volverlo a decir.
Así es este temblor, esta gracia, esta imposible paz
que se orienta a lo justo
que quiere convivir entre vosotros
sin negaros lo vuestro.
Viktor Gómez
Por Viktor Gómez
—
—
Actitud frente a la vida
–
—
—
No piense que es tarde cuando el sol poniente
toca la cabeza de las moreras;
la puesta del sol todavía
puede iluminar el cielo que enrojece.
—
–
Por Viktor Gómez
—
Poesía de Han Xiang a Han Yu
—
Perdido en las lejanas montañas, no puedo encontrar el camino; la nieve cubre el Paso de Lan y mi caballo no puede hacer nada más.
—
–
Por Viktor Gómez
—
—
“Mi situación es paradójica: gozo de reconocimiento pero mis obras no se representan casi nunca”
Alfonso Sastre
–
Alfonso Sastre
..–
–
Salir
-
-
Por qué mirará mi honesto pasaporte
de tal forma el caballero en su garita?
y yo me fijo en su bigote
y me voy acordando de su santa madre que no tiene la culpa
pero también de un fuerte poema de Vladimiro Maiacowski
pasaporte soviético o alacrán en manos policiales
escorpión sobre las manos policiales
víbora roja en manos policiales
aquí mi nombre es esa víbora
Por fin me lo devuelve
y me deja pasar
Respiro al otro lado
y me tomo un démi de bière en la primera brasserie que encuentro
_
_
Alfonso Sastre proviene de una típica familia burguesa. Creció con tres hermanos (Aurora, Ana y José) y recibió una formación católica. Padeció los bombardeos y el hambre de la Guerra Civil y cursó el bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid por el sistema “libre” en una Academia Privada. En 1943 comenzó la carrera de ingeniero aeronáutico, que abandonó a los quince días; probó entonces con la Carrera de Aduanas y empezó a finales de los años cuarenta con obras existencialistas solo o en colaboración con el grupo “Arte Nuevo”, que cofundó en 1945 para acabar con el tipo de teatro burgués auspiciado por Jacinto Benavente.
Este colectivo agrupó, él aparte, a autores como
Medardo Fraile, con quien escribió la pieza Ha sonado la muerte, estrenada en el teatro Beatriz en 1946; Carlos J. Costas, José Franco, José Gordón, José María Palacio y Alfonso Paso. En su seno compuso Sastre los dramas Uranio 235, Cargamento de sueños (estrenada el 9 de enero de 1948 en el teatro del Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid por Arte Nuevo bajo su dirección y que narra la historia de un mendigo a quien la desgracia arrebató la fe), El cubo de la basura etcétera. En 1947 empieza a estudiar filosofía y letras y en la universidad funda la revista Raíz con Juan Guerrero Zamora, donde publica su traducción de Das Urteil, de Franz Kafka. Escribe en colaboración con Medardo Fraile Comedia sonámbula. Interviene como actor en L’annonce faite à Marie de Paul Claudel con la compañía Teatro Universitario de Ensayo. Comienza a colaborar en la revista La Hora y cumple el primer periodo del servicio militar en La Granja. En 1949 comienza Prólogo patético, que termina en 1950; la obra es prohibida y el autor pasa a comprometerse con el marxismo y el teatro social.
En 1950 firmó con José Mª. de Quinto el Manifiesto del Teatro de Agitación Social (TAS) e inicia una serie de polémicas en periódicos, libros y coloquios defendiendo la modificación activa de la sociedad por medio del teatro. Continuamente prohíben al grupo representar obras propias o ajenas. En 1953 concluyó sus estudios de Filosofía y Letras y tiene lugar su primer gran éxito, Escuadra hacia la muerte, drama en dos actos estrenado el dieciocho de marzo de 1953, prohibido a la tercera representación e interpretado por el T.P.U., Teatro Popular Universitario, donde un grupo de soldados se encuentra castigado en una tercera guerra mundial y se subleva asesinando al cabo; sienten, sin embargo, angustia y soledad y cada uno escapa de ella a su manera: Adolfo intentará sobrevivir en el monte, Andrés se pasará al enemigo y Javier se ahorcará. Pedro y Luis confían en el perdón. El 17 de septiembre de 1954 se estrenó La Mordaza, que trata encubiertamente el tema de la dictadura, la represión y la censura. El déspota Isaías Krappo asesina a quien fue víctima suya durante una guerra civil y aunque su familia lo sabe, sólo su nuera rompe la mordaza del silencio, compuesta de miedo, respeto y fidelidad familiar. Isaías muere en prisión y eso alivia a sus hijos. El mismo año escribió el drama revolucionario Tierra roja, que no se pudo representar, ya que trataba crudamente el tema de la explotación. Siguieron piezas como La sangre de Dios, Ana Kleiber (1955, estrenada en Atenas, 1960),
Guillermo Tell tiene los ojos tristes (1955), drama histórico representado en Cagliari (Italia) en 1972, ya que fue prohibida por el régimen franquista; con apariencia histórica trata en realidad de la represión franquista. Muerte en el barrio diálogo entre un comisario y un tabernero sobre el linchamiento de un médico, ausente de su trabajo cuando debía atender a un niño, que muere víctima de un camión. Le siguen obras como En la red o La cornada, ambas de 1959, esta última sobre el mundo de los toros; todos estas obras constituyen su teatro revolucionario. Por entonces empieza a colaborar en guiones cinematográficos para los directores José María Forqué y Juan Antonio Bardem.
En 1960 redacta el Manifiesto del Grupo de Teatro Realista también con J. M. Quinto por un teatro de calidad. Esta experiencia se refleja en su ensayo Anatomía del realismo (1965). Se acerca al teatro infantil con la pieza El circulito de tiza (1962), basado en un apólogo chino.
Su llamado Teatro penúltimo (1965-1972) representa una nueva evolución, y está constituido por siete obras: M.S.V. (o La sangre y la ceniza) (1965), El Banquete (1965), La taberna fantástica (1966), Crónicas romanas (1968), Ejercicios de terror (1970) y El camarada oscuro (1972) y Ahola es de leíl (1974).
Con ellas presenta la tragedia compleja, collage de la aristotélica, el teatro épico de Bertolt Brecht y el esperpento de Ramón María del Valle-Inclán. La sangre y la ceniza, o M.S.V. -iniciales de Miguel Servet Villanueva- se escribe entre 1962 y 1965 y se edita en italiano y francés antes que en castellano (1976). Trata el proceso inquisitorial del médico, humanista y teólogo Miguel Servet, quemado por Calvino; por influjo del teatro brechtiano mezcla elementos dispares: sólida documentación histórica, himnos nazis, periodistas contemporáneos, imágenes proyectadas, efectos sonoros, inclusión del público en el drama y un lenguaje de contrastes entre el cultismo, el arcaísmo y la jerga, a fin de desconcertar y concienciar al público burgués para que se incomode y deje su alienación. En 1966 Sastre fue encarcelado y con La taberna fantástica (1968, pero estrenada el 23 de septiembre de 1985) trata, con apariencia de sainete, el tema del lumpen y la marginalidad: al morir la madre de “el Rojo”, él y otros quinquis -quinquilleros- reprimidos por la justicia y que actúan de modo compulsivo; visitan la taberna de Luis y airean sus trapos sucios, se emborrachan y encolerizan y el Carburo apuñala al Rogelio -”el Rojo”-; todo termina esperpénticamente con romances y coplas a las “virtudes” del muerto. Los personajes se hallan desestructurados por su rol social y el lenguaje reproduce hasta lo ininteligible las jergas de gitanos y quinquis madrileños. Crónicas romanas (1968) es una versión de cerco de Numancia con alusiones a la obra de Cervantes sobre este tema; recurre otra vez al collage con imágenes nazis y referencias al Ché Guevara. Reconocemos grupos universitarios: sus hábitos -la obra se cierra con la canción “No nos moverán”- y su argot. Habla el historiador Polibio, que no figuraba en las versiones clásicas de Numancia. Se denuncia la violencia con que las civilizaciones se imponen atropellando los derechos del hombre y los numantinos sucumben bajo cargas policiales como las actuales. En 1971 escribe Askatasuna! y un año después viaja a Cuba y Cagliari, donde se representan sus obras editadas dos años más tarde en francés. Estrena en Rusia y Estados Unidos. En 1974 encarcelan a su mujer Eva Forest hasta 1977 por colaborar con E.T.A. en el atentado de la cafetería Rolando, que se saldó con 12 muertos, y también a él mismo entre Octubre de 1974 y Junio de 1975. En 1978 terminó la Tragicomedia fantástica de la gitana Celestina, publicada en italiano en 1979 y en español en 1982. Se cuenta la historia clásica invirtiendo algunos elementos, ya que Calisto se enamora de Melibea, antigua prostituta y actual abadesa de un convento; Parmeno lo conduce allí pero Calisto huye perseguido por hereje y la gitana Celestina convence a Melibea para que acepte a Calisto; en una entrevista entre los amantes, unos animales los matan, Celestina muere como monstruo deforme y Sempronio se ahorca. Desde ultratumba, Calisto y Melibea saborean sus últimos instantes de amor. El viaje infinito de Sancho Panza (1984) reelabora las dos partes de Don Quijote: Sancho intentó ahorcarse al morir su amo; ha ingresado en un manicomio, cuyo siniestro Doctor narra cómo convenció a don Quijote para buscar aventuras por los campos de La Mancha. Escribe Jenofa Juncal, la roja gitana del monte Jaizkibel y Los últimos días de Emmanuel Kant contados por Ernesto Teodoro Amadeo Hoffmann, estrenada ésta última en Febrero de 1990. En nota a ¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás? (1990) se despide del teatro: “es…el acabose”. Pero sigue escribiendo teatro, ensayo y poesía. En 1993 recibió el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Literatura Dramática.
Alfonso Sastre escribió también cuentos de terror, género al que era muy aficionado, que toca ocasionalmene en su teatro y poesía y que recopiló en Las noches lúgubres. También escribió crítica literaria y política y ejerce habitualmente como colaborador en varios periódicos. También escribió una breve autobiografía, Sonata en mi menor, y hay editadas colecciones de cartas y alguna entrevista. Comprometido a fondo en la lucha contra el franquismo, sostuvo una notoria polémica con Antonio Buero Vallejo sobre el modo de luchar con el teatro para cambiar la sociedad durante la Dictadura; mientras que Buero defendía el posibilismo, es decir, aprovechar cualquier resquicio que permitiera la censura franquista para intentar cambiarla desde dentro, Sastre consideraba más radicalmente que esta actitud era una claudicación y optó por un teatro extremista que apenas encontró forma de poderse representar fuera de cenáculos muy limitados merced a la presión de la censura y las dificultades que ponían los empresarios teatrales. El teatro de Sastre, sin embargo, no atiende sólo al contenido y está preocupado por las cuestiones formales y estructurales y es sensible, pues, a cualquier renovación que provoque la concienciación y el resquebrajamiento del teatro burgués. Sus obras son especialmente seguidas y valoradas en el País Vasco.
(Extractado de wikipedia)
–
—
—
Por Viktor Gómez
—
—
—
Alguien cerca,
pero también espera sin idioma.
Tiempo sin red.
Más que deseo o que piedra,
que desesperación,
es la alegría que sí:
que no va a terminar.
Ninguna amenaza
cesa.
—
–
Antonio Méndez Rubio
(”Para no ver el fondo” poema 16. del libro quinto: Más. Ediciones Idea, colección Atléntida, dirigida por Ernesto Suarez. 2007)
—-
—-
—
“Olvidar es la estrategia del dolor para vivir en calma. Confluyen ahí, en el territorio del cansancio, vencedores y vencidos.”
—
Alfons Cervera
(”La lentitud del espía”. Ediciones Montesinos. 2007)
Por Viktor Gómez
—-
—
—
—
El poeta translúcido, Jesús Ge (’el grito capicua’) me facilita este texto del admirable y generosisimo escritor José Luis Sampedro, que reproduzco abajo. Para más información del autor visitar su página web, bloggeada en mi espacio lateral derecho “Lugares y encrucijadas”.
Gracias, Jesús, tienes mano de arquero japonés.
Víktor Gómez
—
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus ‘clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
David Gómez (seis años) fotografiando a José Luis Sampedro, en Valencia Feria del libro, 2007
—
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía
porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta
terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.
—
Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
Jose Luis Sampedro y Glora Mañas (presidenta del gremio de libreros de Valencia), con David Gómez tras ellos y en la esquina Miguel Morata (Libreria Primado) en Valencia, 2007
—
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura? Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?. ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?. ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?. Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura?, ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos?. No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
—
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro
Por Viktor Gómez
Gonzalo Rojas nació en Lebú (Chile) en el año 1917. Ha recibido numerosos premios internacionales entre los que se cuentan el Premio Sociedad de Escritores de Chile por Poesía inédita (1946), el Premio Reina Sofía de Poesía de España, el Premio Octavio Paz de México y el José Hernández de Argentina, además del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y del Premio Cervantes de Literatura 2003. Basta con leerlo para acercarnos a este poeta que es todos los poetas a la vez. A la iluminación de su poesía y a su discurso de piedra inagotable. Esta entrevista pretende conocer un poco más a este poeta chileno que es uno de los poetas pilares de nuestra lengua.
—
Entrevista para Letralia de Augusto Rodríguez
Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel.
—
—Gonzalo, cuénteme de su infancia y cómo empieza a escribir poesía.
–
—Cuando era niño era asmático y de paso tartamudo, así que se me dificultaba hablar. No hablaba pero la palabra la sentía muy dentro mío (esto lo digo sin ánimo de pretensión). Soy un animal esdrujulario. Todo empieza por una dinámica personal. Me estimulaba los sonidos, la iluminación. Estaban allí, en mí. Yo me considero un poeta pasable nada más. Yo solo vivo la vida y la poesía. Es decir, esta relación vida y poesía. Sólo que la transfiguro nada más. Como dice Goethe: un poeta de circunstancias. La palabra se me encendía, se me mostraba desafiante, me transportaba. Mire, amigo mío, yo no creo que la palabra tenga que nacer de mentes sórdidas o confundidas que sólo confundan la poesía. Y los que estén confundidos que no escriban y vayan al doctor o al psiquiatra, igual ellos no te ayudan a solucionar tu problema, me entiende. La palabra debe ser un ente vivo y sólo escribir desde la sinceridad y de lo que te fue dado. No busquen otras cosas. Hay que ser honesto, sincero, verdadero con uno mismo, me entiende, real. Yo creo eso, yo no soy brujo ni nada que se le parezca.
Gonzalo Rojas, con J.C. Mestre y Antonio Gamoneda
—¿Qué me puede decir de su paso por el grupo Mandrágora?
—
—El año 1938 unos jóvenes liderados por Braulio Arenas, pensaron que era importante un ejercicio literario que tuviera como centro el surrealismo. Y a partir de ello expusieron y dieron conferencias en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, esto fue en el año 1938. Yo entré en este grupo en el mes de septiembre de ese año. Sin ningún interés surrealista, mas bien por curiosidad y porque había leído en serio a los dadaístas. En el año 1941, es decir años después me retiré de ese grupo. No me interesó. No tengo ninguna reserva contra ellos. Me fui porque nada tenían que ver con los movimientos surrealistas de Perú con César Moro o Emilio Adolfo Westphalen a la cabeza o de los argentinos, que era liderado por un médico y poeta argentino Aldo Pellegrini que sí tenían un pensamiento surrealista de verdad.
—
—¿Cómo fue su relación con Teillier, Lihn, Anguita y con los poetas chilenos de su época?
—
—Teillier y Lihn son más jóvenes que yo. Anguita que era del 1914 y yo del 1917, es decir somos más cercanos. Anguita realmente tenía talento. Su obra es a ratos cercana a la mía, pero a la vez distante. Mire, en la poesía chilena sólo hay tres grandes poetas que son: Vicente Huidobro que conocí y lo quise bastante. Fue el único que en verdad nos liberó. Puso libertad en nuestras cabezas de jóvenes principiantes de 20 años. El segundo fue Pablo de Rokha, pueden decir lo que sea de él, que era rudo, cruel, desmedido, pero fue el único que puso en marcha los istmos, la vanguardia y sobre todo la ruralidad como lo hizo el mexicano Rulfo pero en prosa. El otro poeta es por supuesto Pablo Neruda, que a los quince años escribía con una cierta madurez, es el más precoz de todos; él leyó bien a los poetas franceses, no hay duda. Su gran libro es Residencia en la Tierra, pero escribió cien libros más muy malos. ¿A quién se le ocurre escribir 140 libros, por Dios? Lo que pasa, amigo, es que acá los chilenos somos muy generosos. Todo lo que es nuestro lo alabamos. Decimos que toda la poesía de este lado del continente es decisiva pero no es así, somos pasables no más. Pasables nada más, repito, amigo mío. Sólo hemos tenido tres grandes poetas y nada más.
—
—En su poema “Carbón” se abarca la relación padre-hijo, que a mí personalmente me interesa mucho ¿Qué me puede decir de esto?
—
—Es un poema que habla de la distancia. Mi padre muere cuando yo tenía 4 años. Él vive en mi mente. Y hasta acá sigo oliendo la mina de carbón bajo el mar. Lo oigo en vilo. Lo oigo a mi padre y por eso escribí ese poema sobre mi padre, desde la distancia.
—
—¿Se considera un poeta que escriba sobre erotismo?
—-
—Yo no soy un poeta erótico. Yo escribo desde la palabra para exaltar el cuerpo. El poeta español Cernuda escribió una vez: Hay cuerpo, y eso es lo que hay: Cuerpo. Para mí el placer es algo sagrado. El parto es algo sagrado. El orgasmo es algo sagrado. Pero hay necios que creen otras cosas sobre el orgasmo, ese minuto bello y hermoso es para mí algo sagrado, repito. Hay otros poetas que escriben sobre erotismo, yo soy un poeta que escribe sobre el cuerpo.

—En uno de sus poemas se repite el mismo verso, todo es herida; Gonzalo, ¿el mundo sigue siendo una herida?
—-
—No es para tanto, amigo mío. Eso lo escribí hace mucho. La vida no es tan completa, es verdad. Ella es mutilación y de ahí se abre la herida. Yo soy herida, yo soy un poeta incompleto, como tú seguramente, somos incompletos, aprendices, inconclusos como el resto de los seres humanos.
—
—Usted ha ganado el Premio Cervantes y es eterno aspirante al Premio Nobel. ¿Qué opina de eso?
—
—Pues que los premios son tonterías, no sirven para nada. No significan ni deben significar nada, me entiende. Por qué no le dieron el Premio a Kafka o a Fiódor Mijáilovich Dostoievski. Debería haber un premio que se llame Premio Kafka o Premio Fiódor Mijáilovich Dostoievski pero no lo hay. Son tonterías que la gente se inventa. Y lo que es peor es un riesgo porque confunden al lector o al resto. Ya se cree que por ganarlo tal escritor se es más importante… eso es mentira. Y claro, a los que no ganan no se los ve igual, puras tonterías que no sirven para NADA.
—
—¿En qué proyectos literarios se encuentra Gonzalo Rojas?
—
—Mi último libro se llama Esquizo, que acaba de ser publicado hace pocas semanas. Yo no soy esquizofrénico ni mucho menos. Aunque sí creo que el poeta escribe como dice Baudelaire para un hipócrita lector. Para mí el poeta es todos los hombres a la vez. Cuando nace tiene esa universalidad. Después es maltratado, humillado, descompuesto, desbaratado por eso que llamamos colegios o liceos que lo echan a perder. Pierde su gracia, que le fue dada desde del inicio. Por eso yo afirmo que soy un poeta fisiológico.
*
Dos poemas
*
¿Qué se ama cuando se ama?
—
¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es?
¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible? Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.
*
*
El fornicio
–
Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones,
te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis…
¿Qué más
te dijera por dentro?
¿griega,mi egipcia, romana
por el mármol?
¿fenicia,cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?
Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el leóna su leona,
para el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!
–
Gonzalo Rojas