Por Viktor Gómez
“En el fondo del fondo sigue estando la forma”
Vicente Nuñez

16.-
Arena libre de lo visto:
paciencia de una lejanía
perdida en el obrar común.
Ave salvada de lo visto:
duración para reencontrar
el calor sellado de los vientres.
Umbral negado de lo visto:
trayecto de sol movedizo
siempre en mitad de la tarea.
17.-
Lo que pasa es que no se ve
la forma de salir del miedo.
Por la noche o por el día.
Más aún: por primera vez
le falta el aire a la demora.
¿De qué consolación se adueña
el olor a crugir de tablas,
el ruido abajo, el deseo?
¿De qué está ese fondo vacío?
Antonio Méndez Rubio
Por Viktor Gómez
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Algo que he escuchado a Antonio Gamoneda en un par de ocasiones y que es nuclear en su concepción de la actitud y disposición del poeta a la hora de crear, de crear poesía…
“Voy a hablar de algo de lo que no sé nada”,
… /…
“de lo que nadie sabe nada”.
Crear parte del no saber, no es un acto de raciocinio …
“El poeta, que parte del no saber, reúne palabras con una significación final desconocida incluso para él”.
…/…
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“En poesía el lenguaje es el pensamiento pues el poeta no es consciente del significado final de sus palabras, aunque pueda tener una zona cerebral que sí sabe. Esto es lo que San Juan de la Cruz llamaba el no saber sabiendo”.
Y continua el poeta en su intención (el primer verso lo regala Dios) de escritura … “irán apareciendo otras palabras generadas por la rítmica del lenguaje. Ese lenguaje interior rítmico es el pensamiento poético”.
… / …
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“Yo no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias palabras. La poesía es un hecho existencial y sólo secundariamente es literatura, es una realidad en sí misma”.
Así concebida la poesía, como una progresión rítmica de un lenguaje anormal, Gamoneda insiste en su escasa creencia en esa poesía que llama realismo ornamentado.
“Es un realismo meramente informativo, tendencias que utilizan un el lenguaje establecido, convencional, que es el lenguaje del poder y frente al que surge la insurgencia del lenguaje poético, que es el pensamiento poético. El lugar natural de las convicciones ideológicas no es el poema, es el mitin, los medios de comunicación, etc”.
Antonio Gamoneda
Por Viktor Gómez
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Escribir es tomar partido, es participar, es intervenir
Yo creo que Cortázar sigue siendo un autor fundamental, y uno de los más influyentes. Sin embargo, desde hace unos años, según es más lejana la fecha de su muerte, vemos cómo la figura de Cortázar va perdiendo algo de brillo. La culpa es de sus partidarios tanto como de sus detractores. Los primeros, porque se han acomodado en un Cortázar de andar por casa, un peluche literario, una mitología floja y casi adolescente, una fascinación a la que seguramente contribuyó el propio Cortázar en vida, y que provoca el desinterés de quienes aún no conocen su obra, y la vergüenza de quienes lo hemos leído y ahora lo vemos en manos de mitómanos de medio pelo. Los segundos, los detractores, vienen haciendo su trabajo poco a poco, intentando erosionar el prestigio que consiguió en vida.
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No podemos permitir al intelectual que se lave las manos
Me alegro cuando se habla de la responsabilidad social del intelectual y no de compromiso, que es el término habitual. Cuando en España me invitan a mesas que figuran sobre el compromiso del escritor, el debate se pierde la mayor parte del tiempo en aspectos un poco superfluos, en cuestiones terminológicas, en si el escritor está comprometido como escritor o como persona, si su compromiso debe ser con la propia escritura, con el lenguaje, con la literatura o si es social. Al final todo es una forma de distraer el tema, de aplazar una toma de postura que para muchos sería incómoda y ese tipo de discusiones terminológicas y bizantinas permite a algunos intelectuales ganar tiempo y finalmente no posicionarse como deberían.
Sigue leyendo éste artículo de Isaac Rosa AQUI
“Me interesan, como decía antes, obras y autores que proponen una literatura más exigente, que desnudan las trampas de la ficción y hacen la labor “desacralizadora-sacrogenética” que decía
Martín Santos.” Entre los autores expresamente citados están los siguientes:
Virginia Woolf,
Robert Musil,
Juan Goytisolo,
Miguel Espinosa.
Obtenido en Wikipedia
Junto a Belen Gopegui, Eva Fernandez, y otros autores de nuestra silenciada literatura no canónica viene posibilitando una narrativa creíble, que conmueve e incomoda, que interpela y desestabiliza, que anima a repensar nuestra vida, nuestra cultura, lo posible y no indeseable a superar.
En Literaturas.com leer ésta entrevista de la que extraigo una frase:
“Pero, en realidad, que yo haya escrito una novela, aunque sea buena, no significa que pueda opinar de todo, ni que mi opinión tenga interés.”
Escribir con la consciencia de no ser un gurú, un prócer, escribir no para decir la gran y última verdad sino para zarandear las oxidadas estructuras de la industria cultural y la política de aborregamiento, escribir para posibilitar un pensar coral y crítico, narrar lo que sucede sin cercenar de sentido y profundidad, de significación y extrañeza nuestra cotidianeidad. Hacerlo para dialogar, sin tabues ni restricciones, contra toda suerte de pudor malsano, de vergüenza o miedo, de apatía o banalización es una de las apuestas de este autor.
Obras publicadas:
Adiós muchachos (1998, teatro)
El ruido del mundo (1998, novela)
La malamemoria (1999, novela)
Kosovo. La coartada humanitaria (2001, ensayo)
El vano ayer (2004, Seix Barral, novela). Premio Rómulo Gallegos 2005, Premio Ojo Crítico 2004 y Premio Andalucía de la Crítica 2004
¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007, Seix Barral, novela), reedición ampliada de La malamemoria (1999).
El país del miedo (2008, Seix Barral, novela)
Por Viktor Gómez
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TSUNAMI
I
Espera, espacio al que nacemos,
codicia de las aguas que al prevenirnos
nos obliga a imitar las ciudades
que erigen muros de contención
y puentes cruzando esos muros
aún después de largos años de calma.
El cálido sur hacia mí
impone esa barrera
y el sur-a-mi o la devastación
que arrastra la quietud.
Diez metros de piedras levantadas
no nos protegerán.
En fila india para morir.
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II
El tsunami acerca peces a la tristeza
y fija tres palabras: el mar mortal.
Casas, personas, animales y aceras
son vacío.
Se deja de sostener una mano
y los sueños que aún la significan
desean aclimatarla a la temperatura de la vena.
Tsunami, suspiro del agua,
de urgencia y desolación
el primer sueño antes del desorden,
viaje alterado.
Más tarde en callejones y pasajes,
en casas derruidas, bajo las piedras
y las lenguas se impulsa un lento viaje:
la fusión íntima con la noche, un descanso.
Despobladas lágrimas donde los peces son más fríos
y el pesar anima el cerco,
como un hueco deja intacta la transparencia
de la mano que no conseguimos despedir.
© Rosa Lentini, 2001
De El sur hacia mí, Igitur, 2001
Por Viktor Gómez
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José Watanabe, poeta peruano, nos ofrece en
Pre-Textos, su Poesía completa.
Elena Escribano nos venía leyendo su obra y recomendando su lectura desde el 2005. Y había conseguido a través de la Universidad Politécnica de valencia su presencia en Valencia a finales de la primavera del 2007.
De
su obra, era difícil acceder a libros tan importantes como “Habito entre nosotros” o “Historia natural”. En Pre-Textos ya pudimos leer “La piedra alada” y “Banderas detrás de la niebla”. El poeta
falleció el 25 de abril del 2007, poco antes de venir a Valencia, invitado por
Manuel Borras y
Manuel Ramirez, así como por el
Taller de Polimnia 222. Ahora ya disponemos de
su obra poética completa. La mirada singular, el realismo subjetivizado y la revisión de los mitos de la naturaleza, la religión y la cultura son en parte el gran atractivo de esta poética del peruano José Watanabe.
“El camello” es un poema de la sección de inéditos, con el que se cierra el libro.
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CAMINANDO sobre el trazo limpio
de una colina de arena,
la probervial mirada del camello
es la de un estúpido que nos comprende.
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Una mirada insultante.
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O tal vez razonable,
porque en medio del desierto
que simplifica nuestros objetivos, pregunto:
¿para qué nos atrevemos con las inmensidades?
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No hay respuesta
y el sol se pone entre las dos gibas del camello.
José Watanabe
Poesía completa
Pre-Textos
Colección la Cruz del Sur, 2008
Por Viktor Gómez
En Versos libres desde el Gulag (”Análisis de la biopolítica”) encuentro un magnífico texto del poeta Darwish, que empieza:
¿Era necesario caer desde tan alto y ver nuestras manos manchadas con nuestra propia sangre para darnos cuenta de que no somos los ángeles que creíamos ser? ¿Era necesario mostrar nuestras vergüenzas en público para que nuestra verdad dejara de ser virgen?
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Por Viktor Gómez
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(Un grupo de poetas saharauis que pretenden transmitir el sufrimiento de su pueblo, unidos por historias de pastores que se perdieron persiguiendo sus sueños tras una nube)
Por Viktor Gómez
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Léase éste poema
con todo el cuerpo:
—- – ábranse las manos,
abrase el verso y ciegue
después, en su silencio,
el rescoldo de verdad
entre los basurales y el olvido.
Víktor Gómez
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Las visionó Tanguy las ruinas de la gran ciudad
la gran madre, la gran ramera del hombre
convertida en rocas, tapas de inodoros fosilizadas
plataformas que taponaran las chimeneas contaminantes de las fábricas
materia muerta, mineral rosado, diminuta escoria de la baba del hombre
de las heces del hombre, de la putrefacción del hombre.
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El mal se retuerce en los tornillos oxidados de la tecnología punta.
Basurero, ciego oso de trapo, muñeca rota,
pulverizados perdidos en la ciudad sin niños.
Los volúmenes rozan piedra con piedra.
Ni pintor, ni poeta, ni filósofo, ni rata,
ni gobierno queda en pie, ni la roca, el arco
que ocupan troceados la tierra.
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Un cielo gris, nada nuevo, antes, hoy, la misma hambre,
mismo genocidio, mismo silencio
la normalidad introduce sus dedos
en la garganta anestesiada y vomita
cadáveres niños, mujeres violadas,
degollados, torturados, exiliados nuevos.
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Pero aquí cantamos, pero aquí cenamos,
pero aquí nos queda la palabra,
la puta palabra para envenenarnos el pan,
los medios para calmar el hambre de violencia y esperpento.
La ciudad petrificada espera la boca de otro tiempo
para fundar nuevas ruinas.
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Ana Mª Espinosa (Jerez de la Frontera)