Lo milagroso –si es que hay auténtico milagro en esta prosa profana- no es que la vida persista con sus ruinas y su rutina a cuestas: su disparo en la nuca/ la agonía sin sepultura en el oprobio diario incluso de las plegarias (orando a unos ángeles venideros).
Lo milagroso no es que abra mis ojos repletos de madrugada y estés a mi lado respirando tu penúltimo sueño. Tampoco que los siglos sigan abriéndose surco sobre un tiempo sonoro de derrotas/ y los sepultados se aferren a los hilos deshilachados que les permitan subir al cielo –si es que hay cielo en la cuadrícula donde rezamos a nuestros muertos-. Ni siquiera
que sigas batiéndote en retirada entre las sábanas/ con tu desafío a la noche despierta. O que haya comunión y no sólo lejanía. No es que la sangre se derrame sobre el cáliz
de los abatidos/ que el incendio no se propague sobre todos los altares –y lloren las estatuas/ y bailen las vírgenes y no haya –o siga sin haber- milagro.
No es que haya aire –algo antes del crepúsculo donde combaten dioses y humanos
ni tampoco
que crezcan las lápidas y las lapidaciones/ los templos y los destiempos/ las tumbas en la lluvia/ o vos dándote la vuelta para respirar todavía la noche sobre la que escribo para volver a creer.
Lo milagroso –digo: si es que hay milagro- es que a pesar de las omisiones y los pronósticos/ a pesar de los catecismos y las liturgias solemnes/ la belleza no sea un milagro contra todas las evidencias.
Víctimas de la última ofensiva israeli (Navidad. Dic-2008)
Son más de 360 muertos ya.
“No habrá paz entre los pueblos mientras no haya paz entre las religiones.” Hans Kung
I
SOMOS nadie. Matar por nadar. Nada ensanchada a bombazos.
¿Quién defina hoy lo justo y lo perverso en qué idioma inocente hablará?
Ni los huérfanos conocen aún las ávidas lápidas de la miseria Ni los tanques por doquier saciaron con fuego su viril prepotencia.
Somos nadie. Matar para nadear los nadies.
A dos meses de elecciones la campaña está abierta sobre un cementerio móvil y ensanchable.
II
Kadima, doberman a salario bushermanastro, tus fauces son una cueva de sátrapas y sanguijuelas… Impune y genocida maquínica en la red de conspiraciones y desinformadoras estrategias:
¿No hay bloqueo? ¿No hay sanción? ¿No hay denuncia? ¿No hay consecuencias? ¿No hay descrédito? ¿No hay expulsión? ¿No hay crisis de moral? ¿No hay manifestaciones? ¿No hay recogida de firmas? ¿No hay quién exiga, basta ya, un alto a la violencia criminal y al terrorismo de estado?
Nietos del Holocausto: ¿a dónde mirar ahora?.
III. Epílogo incómodo:
Algunos acabaron el año y el siglo aplastados como insectos un día navideño. El buque ‘Dignity’ con ayuda humanitaria a la zona en conflicto ha sido atacado por la armada israeli. Con todo el poderío y respaldo del Estado del Norte que de autodenomina Estados Unidos de América y del lobby judio ultraconservador la matanza está servida. Nada nuevo bajo el sol, salvo una indignante, descorazonadora y demencial heredad del pueblo perseguido y machacado durante siglos… No existe la neutralidad. Así que callar, mirar para otro lado, no darse por implicados parece insuficiente, hoy más que nunca frente a lo que se avecina.
Por vía de Angel Petisme y su blog llego a este análisis acertado y esclarecedor para poder seguir las noticias que en la prensa tan ferazmente aparecen. VerAQUI EL SIGNO DE LOS TIEMPOS de Isaac Gonzáles Toribio.
No bastará con la poesía; habrá que tener además los huesos livianos de los pájaros.
L.G.
Laura Giordani, poeta argentina afincada en Alzira, con un imprescindible y selecto blog, aquí. Hoy conversavamos sobre esos tiempos de sequía, de imposibilidad de escritura. Después recibí un hermoso texto, Karuna *Karuna es un vocablo sánscrito que se traduce como acción compasiva o acción emprendida para disminuir el sufrimiento ajeno.
Y por fin, la impronta. El decir balbuciendo sin espacio aún ni distancia para que sea otra cosa que una continuidad en la conversa y la complicidad, un diálogo abierto, un merodeo sobre la escritura, el amor y la justicia que empieza por reconocer nuestros límites y asumir nuestra vocación en la coherencia y en la disciplina a la que mueve la compasión. Con este texto deseo para todos lo suficiente. Y un 2009 generoso, deliberativo, desnudo en lo político y creativo en lo poético que atienda a las esperanzas y afanes de cada una y uno en leal ejercicio de conciencia y dactilográfico testimonio del mundo, el presente y lo real.
En el paso (no) más allá, la escritura es el gran asunto, entre el vivir y el desvivir, entre la muerte y su inevitable camino de ida desde la existencia, aun a veces silenciosa, de un habla incontenible e interrogadora.
Víktor Gómez
Peter Ciccariello “Rene offering his heartto the god of vanitas”
Escribir como cuestión de escribir, cuestión que sustenta la cuestión, no te permite ya aquella relación con el ser -entendido, en primer lugar; como tradición, orden, certeza, verdad, toda forma de arraigo- que recibiste un día del pasado del mundo, ámbito que estabas llamado a regir a fin de fortalecer tu “Yo”, aunque éste estaba como fisurado, desde el día en que el cielo se abrió a su vacío.
En vano trataré de representarme a aquel que yo no era y que, sin quererlo, empezaba a escribir, escribiendo (y entonces a sabiendas) de tal modo que el puro producto de no hacer nada se introducía en el mundo y en su mundo. Esto ocurría “por la noche”. De día, estaban los actos del día, las frases cotidianas, la escritura cotidiana, algunas afirmaciones, valores, costumbres, nada de importancia y, no obstante, algo que era preciso confusamente denominar la vida. La certeza de que al escribir ponía precisamente entre paréntesis dicha certeza, incluso la certeza de sí mismo como sujeto de escribir, le condujo lenta pero inmediatamente a un espacio vacío cuyo vacío (el cero tachado, heráldico) no impedía en absoluto las vueltas y las revueltas de un recorrido muy largo.
Que la poesía es Palabra Itinerantelo descubre uno (con)viviendo. Leer es vivir, al menos leer poesía. Porque la poesía no es literatura, sino un mirar vivo, una vida que mira y canta, desde la extrañeza, desde la compasión, desde el caminar incesante.
En la inteligencia poética que algunas personas han desarrollado podemos advertir la sutileza de sus hallazgos, la capacidad de ahondar en cada palabra y caminarla. David Eloyen un poema sencillo y nada simple juega con dos hermosas y poco atendidas palabras. Hospitalidad y risa. Que en la relectura de éste poema tengais la posibilidad de ser como niños, de ver con ojos nuevos, de abrir el corazón por los ojos y dejarle bombear por los abrazos. Que de la mezcla genuina e ingenua de esta palabra itinerante y vuestra curiosidad broten pájaros sobre el árbol comunitario que los caudales de la poesía y la acción vienen alimentando. Que la mezcla de verso y sueño, de la ternura y realidad, nos dejen pensar dinámicamente en un año por venir más acogedor, menos ciego. Y que sea la aventura del leer, sin solución de continuidad, parte de nuestra cotidiana aventura de ser, entre la gente y el silencio, humanamente libertarios, fraternos, pacíficos, ecuánimes. En una ciudad de tres millones de habitantes o en una aldea de once. Un escucha requiere. Una escucha siempre en movimiento. Una escucha atenta, ese dialogar lento: la poesía es Palabra Itinerante.
Víktor Gómez
“Se llama hospitalidad al acto de dar hospedaje y más concretamente a la virtud que se ejercita con peregrinos, menesterosos y desvalidos, recogiéndolos y prestándoles la debida asistencia en sus necesidades.” (wikipedia, ver más aquí)
“La risa es la reacción biológica de los humanos a momentos o situaciones de humor: una expresión externa de diversión. La risa se puede clasificar en función de duración y de su tono: desde la risita nerviosa, caquino, carcajada, risotada, cascabeleo, risa malvada, hipido.” (wikipedia, ver más aquí )
Resíduo, poema de Carlos Drummond de Andrade, en la voz de Paulo Autran. (duración 1:21 segundos) . Esto me viene por la lectura del blog de Uberto Stabile. Cuando un viajero nos cuenta sin cuento las cuentas de su corazón, lo extiende como un mapa, nos deja ver la tela y su hilatura, la tinta y su temblor, resuelvese a vivirlo por su cuenta y carencia éste que os invita y comparte una de las mejores poéticas americanas (norte, caribe y sur) del S.XX. Un mínimo presente cargado de esperanza, coraje y palabra vivaz. Vale la pena escuchar el breve video en lengua originaria de la mejor música y la más libertaria condición. Abajo puse traducido el texto.
Víktor Gómez
Residuo
De todo quedó un poco. De mi miedo. De tu asco. De los gritos reiterados. De la rosa quedó un poco. Quedó un poco de luz captada en el sombrero. En los ojos del rufián de ternura quedó un poco (muy poco).
Poco quedó de este polvo del que tu blanco zapato se cubrió. Quedaron pocas ropas, pocos velos rotos poco, poco, muy poco. Pero de todo queda un poco. Del puente bombardeado, de dos hojas de césped, del paquete: vacío: de cigarrillos, quedó un poco. Pues de todo queda un poco. Queda un poco de tu mandíbula en la de tu hija.
De tu áspero silencio un poco quedó, un poco en los muros irritados (enfadados) en las hojas, mudas, que trepan.
Quedó un poco de todo en la fuente de porcelana dragón partido, flor blanca, quedó un poco de arruga en tu frente, retrato.
Si de todo queda un poco, entonces ¿Por qué no quedaría un poco de mi? ¿en el tren que lleva al norte, en el barco. en los avisos del periódico, un poco de mí en Londres, un poco de mí en algún lugar? ¿en la consonante? ¿en el pozo? Un poco queda oscilando en la desembocadura de los ríos y los peces no lo evitan, un poco: no está en los libros. De todo queda un poco. No mucho: de una canilla cae esa gota absurda, medio sal y medio alcohol. salta esta pata de rana. este vidrio de reloj partido en mil esperanzas. este cuello de cisne, este secreto de infancia…
De todo quedó un poco: de mí; de ti; de Abelardo. Un cabello en mi manga, de todo quedó un poco; viento en mis orejas, simple eructo, gemido de víscera disconforme, minúsculos artefactos, campanilla, alvéolo, cápsula de revólver… de aspirina. De todo quedó un poco. Y de todo queda un poco. Oh abre los vidrios de la loción y aspira el insoportable mal olor de la memoria. Pero, de todo, terrible, queda un poco, y bajo las olas ritmadas y bajo las nubes y los vientos y bajo los puentes y los túneles y bajo las llamaradas y bajo el sarcasmo y bajo la saliva y bajo el vómito y bajo el sollozo, la cárcel, lo olvidado y bajo los espectáculos y bajo la muerte escarlata y bajo las bibliotecas, los asilos, las iglesias triunfantes y bajo tú mismo y bajo tus pies duros y bajo los goznes de la familia y de la clase, queda siempre un poco de todo. A veces un botón. A veces una rata.
A.M.: Tras varios poemarios ya editados, acabas de publicar un nuevo libro (”El amor, la ira”) en el que reflexionas –creo que de una manera contundente y polémica– sobre las posibilidades de escribir poesía política en la España de hoy. ¿Cómo valoras la existencia de esta poesía “de corte social” en Valencia?
E.F.: Bueno, en realidad toda poesía es “social”, en la medida en que es imposible no ubicarse, desde la literatura, en el contexto sociopolítico y cultural desde el que se escribe. Uno no puede obviar (ni siquiera cuando escribe poesía) que, en la Valencia de la “Copa América” y de la violencia inmobiliaria, una de cada cuatro personas vive por debajo del umbral de la pobreza. Ahora bien, si me preguntas específicamente por la suerte actual de un tipo concreto de poesía, ideológicamente más comprometido con nuestro tiempo desde claves liberadoras o insurgentes, he de decirte que Valencia es –en efecto– uno de los polos geográficos donde mejor puede detectarse esta voluntad de escribir una poesía crítica de signo insurreccional, una poesía socialmente más comprometida.
—Numerosos poetas cuentan de sus inicios poéticos que no fue tanto buscar la poesía como que ésta los encontrara a ellos. ¿Qué tiene de inevitable la poesía? ¿Cómo se produjo en su caso ese encuentro?
—En un principio empiezas a escribir por que la gente te quiera, te admire, estas cosas que son inmediatamente olvidadas cuando te das cuenta de que la escritura es otra cosa y que no se trata de eso; quieres expresar alguna emoción que permanezca un poco en el tiempo y, entonces, escribes y es algo inevitable. No se escribe adrede un poema sino que llega un momento en el que se dan ciertas condiciones con las que notas que quieres expresar algo con intención de que permanezca en el tiempo, y comienzas a escribirlo. Yo he tenido la impresión de ser, en cierto modo, ‘medium’ entre lo que se llama poesía y el papel en blanco. Tengo a veces esa sensación de estar entre las dos cosas.
( Extracto de una entrevista de Ricardo Pérez al poeta D.J.J. veraquí.)
3.- Entrevista a Eduardo Milán
-¿Es necesaria la inspiración para escribir poesía?
-“No, yo creo que la poesía es un fenómeno de reflexión, no es un fenóneno tanto de inspiración. La inspiración, si existe, es un momento y luego viene el trabajo de reflexión que es mucho más difícil que tener un gran arrebato o una visión muy original. ‘‘En general, lo que sobreviene después es un gran trabajo sobre lo que pudo haber sido inspiración o visión, que puede transformar y enriquecer lo que era primero una especie de una idea nublada o en tinieblas. ‘‘La mayoría de la gente que escribe y lee poesía no sabe ni lo que escribe ni lo que lee, eso es un hecho. Ahora, por qué lo hacen, creo que porque hay una necesidad de expresión y porque lo consideran fácil, creen que es más fácil escribir un poema que una novela”.