Por Viktor Gómez

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EL CLUB DE LOS UTOPISTAS
¿Quiénes somos?
los indigentes del poder
e indigestos para los poderosos
los que tienen la garganta atada al corazón
los que hacen habitables las comisarías
los no llamados a la cena de la OMC
los que tiran un verso y enseñan mil manos
los que desayunan café con sueños
los que tienen correo electrónico
y siguen escribiendo cartas de amor
los que tienen menos y no quieren para ellos más
los que abren los brazos y no los cierran sobre cuellos
los que escriben día con luna y presente con libertad
los que para dar ruedas de prensa deben ir al hospital
los enfermos de neoliberalismo
y que nos recetarán otros mundos
los que saben esperar y ya no aguantan
los que pagan las facturas y reciben las fracturas
los que inhalan poesía y detestan el CO2
los que asumen errores y no insisten en ellos
los que rechazan las balas
los que derriban gigantes y construyen molinos
los que desobedecen a las porras
y se escudan en los hechos
los que crean redes políticas
y no se enredan en el politiqueo
los balsámicos balseros de la sensata locura
los Utopistas: nosotras y nosotros.
Me gusta este Club.
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UTOPISTAS Y DESUTÓPATAS
Ángel Calle
Por Viktor Gómez

Pero ¿quién era Bertold brecht?
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La máscara del mal
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Una talla en madera japonesa cuelga de mi pared,
máscara de un demonio maligno, en laca dorada.
Veo con compasión
las venas hinchadas de su frente, que insinúan
el esfuerzo que cuesta ser malvado.
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Epitafio
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Escapé de los tigres
alimenté a las chinches
comido vivo fui
por la mediocridades.
Bertold Brecht
Más de cien poemas- Edición bilingüe-
(selección y epílogo de Siegfried Unseld.
Traducción de Vicente Forés, Jesús Munarriz
y Jenaro Taléns)
Poesía Hiperión
Por Viktor Gómez

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Cómo el tiempo está estorbando en el espacio de la mentira, todo es en ellos lo que no es. Y si retrocedieramos, desandando nuestras verdades transitorias, alcanzaríamos el íntimo y definitivo fracaso.
Vicente Núñez
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CONSEJO
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ADVIRTIÉNDOME Pablo -su voz tras de la afable
tiniebla telefónica- que no fuera insensato
y de mi te arrojara definitivamente,
acaté yo sumiso esa intención benévola
como si desde el fondo fatal de las edades
decretado estuviese. Mas sentí, en el vacío
victorioso y culpable que entonces sobrevino,
que un cuchillo me hendía del pavor de la muerte.
Y fuí total, y supe, oh grandísimo Pablo,
lo que en verdad era amarte y no haberte perdido.
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Vicente Núñez,
Ocaso en Poley (1982)
Por Viktor Gómez
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Al príncipe
“Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mi toda la vida…
Para ser poetas hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se me viene encima, en el ocaso de la juventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo humano
que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.
—
Pier Paolo Pasolini (Italia, 1922-1975)
Por Viktor Gómez

RAFA TURNES_FOTOGRAFO
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Sigue siendo una de mis relecturas constantes. No vacilo en admitir que hay en la poesía que nos acerca Ana Pérez Cañamares una indefinible empatía entre lector y texto, una potenciación de la sensibilidad frente a lo que vitalmente importa, que es construirse uno como persona sin destruir a los que nos rodean y rebelarse contra los que destruyen vidas para su sobreabndancia proteger y agrandar. De lo más íntimo a lo más social, es una política de coherencias y generosidades, de coraje y capacidad crítica de leer los sucesos, desvelar las hipocresias, rebelarse contra los usurpadores y ganar cachos de tiempo para bien con la gente más sencilla. Esa es una práxis de anarquía, de libertad y madurez, a considerar.
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Desde mi lectura dos personales apuntes otros a los poemas que emergen.
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La verdad de la magia nos invita a sostenernos en la autonomía que dan los lazos afectivos más veraces, con esa crítica constructiva que transforma los problemas en oportunidades de superación y nos transforma de errados en buscadores del quicio. Y deslegitimiza la moralina de los que necesitan un Dios para salvaguardar sus intereses, justificar sus acciones y esconderse de la responsabilidad de lo vivido, dicho y peleado.
A salvo en la deriva sugiere un camino anticontemporaneo de consciencia y convivencia, desde la lentitud, desde el reordenamiento de las prioridades y con la subordinación de lo rentable a lo suficiente.
Víktor Gómez

ANA PEREZ CAÑAMARES, escritora y poeta
LA VERDAD DE LA MAGIA
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En las manos de quienes me quieren
las opiniones son puñales
que se convierten en flores.
De ellos aprendo la generosa
naturaleza de los magos.
Lo que no acepto son las palabras
de los que sin piedad critican;
bajo sus chisteras se ocultan jueces
que blanden sus martillos y su ceguera.
Cuando maté a Dios perdí todos sus trucos:
con él se fueron la eternidad y el paraíso.
Pero desde entonces no acepto de nadie
omnipotencia ni trono ni dedo acusador.
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A SALVO EN LA DERIVA
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Me quito el reloj:
me suelto las esposas.
El día deja de ser
un mar señalizado por balizas.
Como bancos de peces
bajo mi cuerpo
pasan las horas.
Ana Pérez Cañamares
Por Viktor Gómez

NOCHE SIN ESTRELLAS de JENNI ARNAU
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Ver una luz que antes no: nunca .
Ojo cerrado oculto en sombra
ocaso en mar, sol sumergido.
Un rincón fracturado
una inclinación del alma
a la deriva.
Ojo que mira,
espesa sobre fondo gris.
Aire triste, el horizonte del ánimo
Qué tras la guerra: humo.
Ana María Espinosa
Por Viktor Gómez

Rafael Pérez Estrada: Mestre