Por Viktor Gómez

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Y LA VERDAD ES UN POZO SIN FONDO QUE MI BLANCURA VELA
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La primera vez
que los cortocircuitos cotidianos
me cogieron en la ducha,
me puse a llamarte en el frío
con la angustia enjabonada.
Ahora no.
Ahora espero bajo el grifo
a que te vayas
y me quedo muda
recibiendo la oscuridad del agua
mientras siento, atenta,
la danza rápida
de tus pies al bies
por la moqueta,
tu otear umbrales,
tu tiento de paredes,
tus movimientos
rutinarios, primero,
cada vez menos, mis sobresaltos.
Y no pienso ni bebo.
Únicamente visto luego
la asombrosa bata chinesca
para cenar contigo
una copa pero poco,
queso,
la escarola.
Sólo me pesa entonces
callarme y no poder decirte
que qué bien
sin ti,
que qué a gusto
en lo negro.
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Carmen Camacho
Por Viktor Gómez

Obra de Clyfford Still (1904-1980), pintor estadounidense, de la corriente del expresionismo abstracto
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No tiene sentido —dice—.
Sentido. Lo profundo del ser
y el caparazón que no se busca
y cae, a veces, al salir
no a un lugar sino al reencuentro
de un aturdimiento
en el trayecto
al tomar distancia
así nacen las cosas.
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a Blanca Varela
Concha García (La Rambla – Córdoba, 1956),
texto publicado en la revista ayvelar, nº 17
Más de la autora, Aquí.
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Dos poemas sobre la pobreza
I
Hay varios melocotones en su rama,
una longitud de cielo abarca
el sendero de árboles.
La niña hace en el suelo
un dibujo con hierba.
Si se replegasen las nubes, si hubiese
un poco de agua, si se inclinase
algún tronco. No lo parece.
Años más tarde. No, años no.
Fue al caérsele.
II
Lo mismo es en una habitación.
Objetos marcan su ruta.
Habría que dejar que el sol la inundase.
Eso piensa. Eso no piensa.
Resol en las áreas vacías.
Coincidencia. Las mondas del fruto
y todo el ahínco que pone
para que no se dispersen
en el plato.
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Concha García, extractado del poemario Acontecimiento (2008)
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Dadle un cuchillo al soldado hambriento. Mordisqueará las manzanas más jugosas: el costillar, las criadillas, los sesos.
Con los hombres cayeron animales. Los cuartos traseros.
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Un haz de palillos en el puño. Se abre, se derraman
los cuerpos abiertos.
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Lanceros que gritan sobre sus corceles heridos. El enemigo se ha ido.
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Tiraban mulas de las máquinas de guerra. Bueyes
esforzados. Caballos temblorosos. Carga su arma.
Ocho balas. Ocho relinchos.
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Las bestias buscan su peso: gallardetes, cañones, bayonetas, jinetes entre los muertos.
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Descansa sobre el muslo frío del animal. Intenta no dormirse.
Sostiene la cabeza entre las patas.
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Todavía queman imágenes (iconos, fotografías, libros, banderas). Una gran hoguera para los que huyeron.
Para que entiendan.
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La radio emite señales desde las trincheras. Líneas de cascos alineados, sonidos intermitentes. Silbidos de tres letras. Ejercicios de puntería de los arqueros caídos. LLueven flechas.
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Se descalza y pisa leche o es sangre o es agua.
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(Con guantes metálicos tejen alambradas, conectan cables, en la enorme marmita mezclan azufre, salitre, carbón vegetal.)
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Delira, quiere defender la fortaleza. La abarca con sus brazos, siente los impactos, los leves cañonazos de la defensa.
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(Sastres que trafican con armas, con esclavos. Distribuyen uniformes, calzan las gorras, etiquetan cráneos.)
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Agua y una gran toalla y una gran mano. El torso pálido. El pelaje parece intacto.
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Después de
la batalla
el jinete me pide
una manta blanca
para cubrirse
las piernas
las medallas
la sangre
derramada
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Esther Ramón (Madrid, 1970) publicó en el 2008 RESES, en Ed. Trea
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Por Viktor Gómez

Egon Schiele. Die umarmung
Adjunto 2 poemas del poeta conquense Miguel Mula Soler, que tuvo a bien compartiendo una noche poética sin techo, leernos algunos poemas y zarandearnos por los perfiles de la escucha y la ciudad castellana. El cuadro de arriba está vínculado al segundo texto.
Víktor Gómez
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COMO UN JARDÍN SALVAJE
Un verso que no sea flor
ni cosa alguna puesta en majestad
sino el espejo mismo de la muerte
florezca en su silencio,
abra gozosamente la herida,
perturbe sangre y túmulos secretos
reventando por márgenes y pozos
inflamados de vida desbordada,
abrase las miradas… y florezca.
Como un jardín salvaje,
un solo verso pide, desflorado,
un verso que se salga de sí mismo
regalando azucenas a su paso.
Un no rompido verso
azogado florezca
para que mil estrellas negras canten
en todas las escalas de los ángeles
la feroz disciplina del azar
y del deseo.
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EL ABRAZO DEL LOCO
I
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Un loco de poema cargado de bolsas de desperdicios en su retórica de silencio busca la salida del supermercado. Con su pose de San Juan de la Cruz guiña cortésmente un ojo a la pescadera y las chicas de la carnicería contoneándose le muestran dulcemente la salida del aparcamiento, dejando caer a sus pies pétalos de rosa que él va recogiendo para fumar. Mientras busca entre los coches aparcados acecha el beso de la reina de las cajeras, que nunca llega.
Mido mi soledad por las veces que pasa ese loco bajo mi balcón.
II
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Un loco de poema cargado de bolsas de desperdicios en su retórica de silencio busca la salida del supermercado y se encuentra en el ascensor a un muerto pintando un cuadro.
Dos amantes de carnes crispadas en un lecho que apenas se intuye, sobre un mundo oxidado; desnudos, claro, desnudos, pues el fin acecha y saben del deseo.
Pero el loco pregunta, descubre el engaño y reconoce a los verdaderos protagonistas del cuadro; a saber:
1º- Lo que dice el hombre al oído de la mujer:
Gacela y fuga, oblicua miel, vida,
sólo dos noches crucé tu Aqueronte,
laguna y gruta húmedas,
sólo dos noches,
y vuelvo ya a tus ojos
muerto del orgullo de poseerte.
2º- Lo que dicen las manos de la mujer, palabras que no se pueden repetir aquí.
{Egon Schiele. Die umarmung}
Por Viktor Gómez

ALBERTO BARRERA (Venezuela, )
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El venezolano Alberto Barrera (1960) formó parte del grupo poético Guaire, que pretendió rescatar un tipo de poesía conversacional, en torno a lo cotidiano y con tono político.
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COMPLEJIDAD DE LA POESÍA POLÍTICA
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Los poetas imperiales
siempre fueron dóciles y simples.
Cantaron a muchachas prudentes,
vírgenes ocupadas en huir de las moscas.
También es verdad que vivieron mejor.
Conocieron cuerpos maravillosos,
comieron salmón y frutas egipcias.
Algunos encontraron la muerte
a los noventa años.
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Coyote de ventanas, 1993.
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Extractado de poéticas.es
Por Viktor Gómez

ANGEL LUIS LUJAN
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QUISIERA HABER ESCRITO RESIDENCIA EN LA TIERRA
De sustancias cancerosamente humanas, como los filamentos que conducen el terror y se hacen hábito, como lloran hacia arriba los conductos de los hombres incompletos, por pasillos donde siempre acaba alguno de esconderse en una puerta y su mirada es todavía la radiografía del rencor, el ojo asolador de las mirillas; a pesar de lo fieramente urbano y la fotografía rosa que hace el Sena, por poner un río, cuando olvida que la historia es un dolor como el desbordamiento de las alcantarillas, pero sin márgenes ni las vegetaciones; entre estercoleros donde hábiles señores de los sucio esconden la belleza, cualquier cosa de noble, hasta que se parezca a ellos; entre algo así como reptiles que quieren a la luz ser mariposas, pero no es así, de un modo más viscoso, como serpientes servidas de papilla a los muchachos, de lo que crecemos como agujas con el sida para entrar en otros, entre informes y sumas que restan de la vida lo preciso, para saciar la sed del coche, de los pisos, la existencia devorada de los niños, con su doble mandíbula de hastío; la carcoma que hace túneles de tierras y de mentes, a partir de esos seres que no tienen un rostro definido, y ponen mueca y delación de la esperanza ajena, el vendaval de los secretos, para con lo puesto, lo que se transforma en nada, la estupefacción de los harapos.
Sucede que me canso del cansancio y que nunca debiera haber escrito.
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Ángel Luis Luján Atienza,
poeta y crítico conquense.
verlo en Cátedra Delibes
y seguirlo en Arteshoy
y disfrutar en PDF de una selección de textos
en el nº 9 de Hojas del árbol de la Poesía
Por Viktor Gómez

JENARO TALENS CARMONA
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EJERCICIO SOBRE TRANSPARENCIAS
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Mi oficio es divagar sobre estas cosas,
dar cauce a lo invisible
que atraviesa unos muros tan altivos.
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Mirar los árboles que mi deseo erige,
o quizá apenas la raíz o el eco
de algún árbol difuso que la luz ulcera.
Vagas apreciaciones con que amueblo un orden
que nada espera cobijar. Ah, si mi voz pudiese
vivir con ignorancia en la indefinición.
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Mi oficio es la extrañeza:
ver este azul que nace con el amanecer.
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Jenaro Taléns publicó en 1980 en la editorial Hiperion Proximidad del silencio. Y con éste poema, zarandeó en el 2002 mi concepto de poesía y búsqueda, de oficio o antioficio poético, de proximidad a la corte o de alejamiento al encuentro con la poesía. La verdad es que releerlo este verano, en Sierra Mágina, me confirma que hay poemas que resisten y otros no nuestras propias derivas. Aquí pasé y creo que volveré a pasar, hacia el estupor de una escritura concienciada a la leal praxis del exiliado de no casarse con el poder ni arruinarse en la pompa de los notables sino seguir buscando, caminando como huésped de lo inesperado, como testigo de cada día otro y su invisible (des)orden.
Y nada más hermanado al ser, al ser de la palabra, que esa corporalidad y sus vínculos por la que esta poesía respira y transluce los hilos del deseo y sus pérdidas (y su ganancia).
Víktor Gómez
Por Viktor Gómez
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ARCÁNJELES PARA UN TAPIZ
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XII
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Contra toda leyenda y tradición canónica, el seso del ángel es un logaritmo en el que las cifras desdoblan su significado, de tal manera que sólo otro ángel —de modo sutilísimo— podrá entender su extensión. También el aliento tiene virtud de proximidad, y las transparencias de la mirada, clave de voz. En todas estas cosas el espíritu se satisface, al igual que siente los cambios atmosféricos que modifican el carácter humano, y a ellos se abandona.
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Más el ángel no puede penetrar, ni conocer, ni someterse al dominio de otro semejante, lo que en principio le ajena del amor y sus visicitudes. Quizá por ello, Dimitri Zulawski, poeta de la Rusia ortodoxa, pensando en tan triste limitación, inventa jubiloso: «¡Los actos copulativos de los hombres son a veces aprovechados por los ángeles para satisfacerse en ellos!»
Rafael Pérez Estrada (Málaga 1934-2000) publicó Tratado de las nubes en la editorial Renacimiento, en 1990. la prodigiosa invención que su palabra ofrece nos revela bajo una mirada maravillada y maravillosa la naturaleza de lo visible y lo invisible, de lo imaginal y lo realista, sin discontinuidad. Así el libro se divide en las secciones Tratado de las nubes, Bajo el arco iris, Figuras de un bestiario, Arcánjeles para un tapiz y Conspiraciones. Lejos de un irse del mundo, la sutil mirada y la muy reflexiva palabra del poeta andaluz me sugiere otras interpretaciones de los fenomenos y orígenes de lo amoroso, la melancolía, el deseo o la amistad por el saber y la belleza. Otra manera de insurrección, la que nos permite esta poesía liberada de la banalización de las representaciones canónicas del mundo en la era de la post-televisión y la inmanencia del chat electrónico o el arte protituido del cine comercial. A prueba de esto mismo, por ejemplo, leyendo Sobre las nubes al principio del poemario de Rafael Pérez Estrada:
“El poeta coreano Kim Sup dibujó en un rollo de seda fucsia un poema intraducible, cuyo sentido, sentimiento aproximado, quería decir: «cuando el ave del arco iris hiere con su pico de plata el corazón de una nube, la lluvia es sólo la lejana queja de un llanto irrepetible»
Curiosamente, hoy leí, a primera hora de la mañana en una carta del ínclito Ángel Lujan respondiendo ante mi amistosa demanda de recuperar su poemario “El silencio del mar”, esto:
Trataré de rescatar los archivos pero no te aseguro nada. Como están publicados en la diputación y en el ayuntamiento de Campo de Criptana son inencontrables. Es un buen adjetivo para la poesía: lo que no se deja encontrar. Un abrazo,
Ángel
Vaya pues esta entrada en memoria de uno de los grandes, Rafael Estrada, y en gratitud a Ángel Luján, Rafael, Manolo, Idoya, Miguel, Miguel Ángel y compañía en defensa de Priego y los encuentros de poesía que tan valiosamente propicia Diego Jesús Jimenez.
Víktor Gómez
Por Viktor Gómez
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LA LLAVE DEL MUNDO
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Del antiguo Egipto destaca su geografía egocéntrica. El dibujo del mundo en forma de triángulo con una punta hacia abajo reunía las dos partes del país, la alta y la baja. Una línea en el centro lo partía en dos. La figura obtenida de esta representación era la llave de la vida, la llave de toda existencia. En términos generales el norte era rico y el sur bastante más pobre. Las grandes capitales como Memphis, Tebas o Alejandría florecían en la frontera al borde del Nilo o en el delta cerca del mar.
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Egipto tendía a las estrellas o se abismaba en la arena. Con una llave de la vida inmensa hecha de plomo dorado se abren hoy los dos templos de Abu-Simbel o el de Luxor, en la antigua Tebas, con sus columnas, obeliscos, estatuas de dioses y la gran avenida incompleta de tres kilómetros de esfinges que unía antiguamente esta última construcción a la de Karnak.
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Al volver al barco después de la visita a Luxor, un grupo de chiquillos que saludaba a los turistas, en la avenida que desciende hasta llegar al florido puerto, hizo un corro a nuestro alrededor. La niña más pequeña, con una cara hermosa como el rostro del mundo despertando, se acercó a mi falda. De Egipto me llevé el recuerdo de esas mejillas iluminadas, en donde fui a buscar el vuelo increíble de los pompones rojos que florecen en las acacias, y encontré el fruto de la semilla que planté como beso, e hice crecer, como llave de vida, en el blanco de los dientes de una sonrisa.
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Y en wikipedia, sobre la poeta.
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