Por Viktor Gómez
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JOSE KOZER (La habana, 1940) Poeta. Desde 1960 vive en EEUU
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Poema Rebrote De Franz Kafka (trÃptico De Franz Kafka)
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Es una casa pequeña a dos niveles no muy lejos del rÃo en un
callejón de Praga. En la madrugada
del once al doce noviembre tuvo un sobresalto, bajó a la cocinilla con
la mesa redonda y la silla de tilo, el anafe y la
llama azul de metileno. Prendió
la hornilla
y el fuego verdeció a la vez (tres) llamas en los tres cristales de la
ventana: olÃa a azufre. Quiso
pasar
a la salita comedor a beber una tisana de boldo y miel, corrió la
silla y se acomodó delante de una taza de barro siena que
habÃa colocado no se sabe hace cuánto
sobre el portavasos de mimbre a seis colores, obsequio
de Felicia: y una vez más
apareció Felicia con la raya al medio, las dos trenzas y un resplandor
de velas en el óvalo blanco de aquel rostro ávido de
harinas y panes de la consagración, rostro
tres veces
una llamarada en el cristal de la ventana: apareció. Y era una vez
más la niña tres veces de sus muertos, acudÃan
al golpe
del triángulo unos músicos de cámara y al golpe de la esquila (las
tres) en el alto campanario no muy lejos
del rÃo: se arrellanaron, diez
tazas, diez
sillas en la inmensa casona de las mansardas, la casa en que los
miradores y las cristaleras (establos y galpones)
se abrÃan dÃa y noche, el agua
y las esponjas
relucÃan. Pues, sÃ: era otra época y un coro de muchachas vigilaba
las teteras (bullir) los eucaliptos (bullir) la mejorana
y un agua digestiva (mentas) aguas
de la respiración: todo
tranquilo (por fin) todo tranquilo, subió los escalones y vio que se
tendÃa en el cristal de la ventana (por fin)
sin una aglomeración de pájaros
en la ventana.
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José Kozer
Por Viktor Gómez
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4 ¿Qué representó en su vida y obra Jose Miguel Ullán? ¿Cuál serÃa el camino Ullán?
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Aparte de ser uno de los poetas más radicales de España en el siglo XX, Ullán es un poeta que dialoga con todo poeta preocupado por el devenir de la poesÃa. No es posible circunscribir su poesÃa ni a una corriente ni a una geografÃa ni a una vÃa de búsqueda. En relación a mÃ, Ullán me ayudó muchÃsimo. Me publicó en Ave del ParaÃso, la colección de poesÃa que llevaba con Manuel Ferro, dos libros que me permitieron dialogar con lo mejor de la poesÃa que se está haciendo en España en este momento, desde Francisco Pino -aunque haya muerto-,  Antonio Gamoneda, Ildefonso RodrÃguez a Marcos Canteli -es una larga lista: Olvido GarcÃa Valdés, Mariano Peyrou, Carlos Pardo, Julieta Valero, sin olvidar a Esperanza López Parada o Carlos Piera, legendario ya-, es decir, un par de ediciones promueven el diálogo con escrituras que tienen preocupaciones similares. Eso gracias a Ullán. El camino Ullán seguido de Durante -asà se llama el libro que sacó Amargord en una lúcida colección dirigida por el poeta Juan Soros- es un homenaje a Ullán que comencé a escribir cuando me enteré de su enfermedad y de su gravedad. Creo que hay que ser inmediato. La palabra tiene una duración. Pero también tiene un momento. La palabra para el desierto, para el mar y para el fuego puede esperar. No la palabra para un amigo, para un poeta amigo.
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6) ¿Es posible una comunidad poética hoy dÃa o, más bien se resume en tendencias afines?
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Una comunidad poética no tiene por qué existir más allá de la posibilidad de una comunidad humana. ¿Es posible una comunidad humana hoy? Es decir, ¿sobre qué presupuestos se levantarÃa? ¿Qué hay de común entre nosotros los humanos? ¿Es posible la comunidad en medio del tardocapitalismo arrasador? ¿Qué hay de común entre América Latina y la Unión Europea? ¿Entre América Latina y China? ¿La voluntad maquiladora? ¿Entre América Latina y Rusia? ¿Las mafias? ¿Y entre todos nosotros: el consumo virtual, la masturbación ante lo imposible, salvar al oso polar? ¿O celebrar la heroicidad de los médicos nacionales que se retratan en Haità mientras amputan a media población negra? ¿Somos humanos todavÃa?
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(Fragmento de la entrevista que en la Revista 7de7.net dirigida por Marcos Canteli mantiene el periodista Luis Barga con Eduardo Milán. Ver acá)
Por Viktor Gómez
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LUIS SUÑEN (Madrid, 1951)
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BAÑO DE MAR
Para Fernando G. Delgado
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Tras el feliz esfuerzo
ceder y en lo azul
sumirse frÃo,
presto al placer,
nada siendo,
tibio reflejo del ser
que en el inmenso
discurrir se ahonda.
Fluir de lo ignorado,
esencia de lo débil,
cómo traspasa
el dulce y fiel instante.
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HORIZONTE
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Después que el lÃmite
ha roto su figura posible
queda el mundo y ofrece
lo no dispuesto. El aire,
el agua, la dicha leve.
Todo esconde su faz menos visible.
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LO QUE ES
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Para el alma que adora
cada dÃa es uno
y distinto, cerrado
como un puño y
ciego como la tormenta.
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SOTTENS
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Un sitio oscuro
tras el número exacto,
el ojo mágico
—luz de las
noches sin sueño—
negando
la duda
del mapa.
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LO QUE AHORA TIENES
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Cada cual se dice lo que sabe
acerca del tiempo ya tejido.
Por ejemplo, el sà del que, tan vivo,
conoce, si el no daba, qué perdiera.
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INTERMEZZO INTERROTTO
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Todo esto es el retazo,
la prueba, lo que sale
y lo que se ve. Lo posible
y lo roto, lo estable,
lo sucio, lo que mueve
el mundo con su poco peso:
tinta y papel.
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,
,
CAPE COD
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La arena se ofrece
—lisa la voz como en el sueño—
el agua que se niega.
Ya llega el nadador
al tiempo sin herida.
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DE MEMORIA
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El aire de esta noche parece barro
como los juegos de los dÃas
buenos, dolor que semejaba
fruta y era trampa, mano
fatal asida a la verdad
que fue traición: la edad, el hielo.
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Luis Suñen
El que oye llover (1978-2006)
Obra reunida, Ed. Dilema
Por Viktor Gómez
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19.
Automóviles transitan en la bruma. Lentitud de los neumáticos. Aires que detienen su ambulancia en el placer de las aceras, y junto a ti, la muchedumbre que ejerce escenas de un pánico pequeño.
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65.
La ciudad y la tarde vacÃan su cielo. La tarde derrama su emisión en palabras sin costa, las esquinas reflejan su dosis de nada —placer disperso.
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68.
Sección de la calumnia, ropa que describe la muralla en un revuelo de sendas cosidas. Todo lo que dice la mirada de este foso se retiene al sol de la sencillez. Los trenes, las trampas, la intemperie y el trasiego: la jerarquÃa.
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Merma (Ed. Baile del Sol, 2009)
Benito del Pliego
Por Viktor Gómez

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La rajadura
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Es la hora. Es la hora. Tracemos el lienzo: dibujemos en marea
–¡tinta sobre el rostro! –imposible –de la marea. Vivir del espectro
–ser allà los oscuros –O todos claros: en la boca de lobo
de la luz. Todos: mal alucinógenos: sello de querubes –lámelo, Lucy
in the Sky with Diamond. CocaÃna de los espejos. QuÃmico angélico
capaz de hacer –en el paladar de Dios, nuboso, núbil– imágenes: niños,
corros de luciérnagas, padres en corros, proletarios gritando: Risa, Revolución.
Niños y golondrinas: ¡Que van ardiendo! –¡Arde, horno –de Bergen Belsen!
–molestar con entropÃa: esta charla de pederasta: escúdame, charla:
asesinado dragón. Resucitado perro ¡Qué dientes más lindos! ¿No ves la gloria?,
¿se reconoce en los dientes? Al revés, tú mismo, ¿ves los dientes?
¿Y qué gloria es ésta? Raspa, tú, con tu cucharita de plata,
el marfil ácido de la pared. DÃmelo, tú, ¿qué pastilla te comes?
Un destello de láser: Ah, muero bailando: por un dólar fosforescente,
su forma de neón –padre, devórale el fémur a tu hijo; mira la grieta:
es el hambre, el desierto: arrójate a ella. Niño negro arrojado:
no es fondo el final, apenas caer: su sola existencia ha desnudado la plata
–la forma de la usura cada resto de plástico ¿Cada yo lo es?
¿Lo es cada tú? Chico dominado ¡Crece! ¡Crece!
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Hay uno muerto en la guerra –su herida escribe: Quitar las Dunas
–hay uno al fondo de una adormidera roja. Se llama ciudad –su teta destila
una leche de humo, espesa de uñas –continuo rasguñar
–la córnea falsa –del poema: si uno muere de hambre ¡Ah, la palabra!
¡Esa es la palabra! –no logra caber en su propia miseria –un poema es hambre,
la letra es consecuencia de la inanición. Yo estoy aquà –¿es pan otro aqu�– .
Tómate, tú, esta taza de Té. Tómate tú esta taza fe. Tómate tú esta taza de sed.
Verás negaciones, el futuro de tu hijo. Una riada de hijos
–asesinados– ante El Libro: la fugacidad de su forma, esa inutilidad.
El diente de una bruja afila un hacha fabricada recién. Por ejemplo, un obrero
reproduce una tuerca –la tuerca reproduce lo que sufre él. Tú, reprodúcete,
flor amarilla ¿Cómo te llamas? Me llamo flor amarilla. Los mendigos probaron
un puñado de larvas –momentos antes los han comido a ellos.
Deletreé lento: i-de-o-lo-gÃ-a. Una chica negra, deletreada en la ventana,
atrapó una mariposa –su nocturnidad en un hilo. Hola, mariposa:
yo me llamo Niña. Me llamo muchachita de vestido azul.
Hola, nena: tus ojos almendrados: pelo muy fino, hilos de aceite.
Si hago asà con mi dedo, hago el signo –la hoz: si hago asÃ,
otro signo –el martillo: yo me meo de risa: la sombra chinesca
de mis manos imitan ¿qué bicho? el colibrÃ. Un bicho cantárida.
Un bicho libélula.
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Estoy loco. Yo no soy una niña: soy tú: le pregunto al verano ¿bajas de la sien?:
sangra un hombre y ¡No! No es: i-de-o-lo-gÃ-a. Lo dijo mi abuelo
¿es fondo la idea? Es lienzo –lo profundo no se traza con nada.
Te hará arder en deseos de huir. Leer es huir: yo leo a Marx
e incide el verano: Marx es un ángel: cabe, tú mismo,
en la materialidad de tu letra –Yo soy anarquista –Yo vengo de ParÃs
–Marx envió un telegrama a Hegel: amigo mÃo, yo me comÃ, llorando,
la cal blanca, la pared: una pÃldora en medio del anapesto imposible:
es la ciudad en marcha: vi la rosa de la Cábala –se extendÃa en mi habitación.
Yo me llamo lengua de madre –eso dijo la lengua y la niña soñaba.
Proletario es mi padre –yo te digo: no sabe escribir. Yo me llamo Pedro.
Yo me llamo tú, dijo el adolescente –la sierpe silbaba al borde del precipicio
¿le robaban el prepucio a un niño Pedro, una lengua de tierra,
las costas de Ãfrica, el rocÃo de los diamantes en el bolsillo del diablo?
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Pedro Montealegre Latorre, poeta chileno que reside en Manises (Valencia). Este es el comienzo de su poemario LA PALABRA RABIA
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