Viktor Gómez “Valentinos”

Poesía y realidad. Comunicación y pensamiento crítico

Jul

15

CONVERSAR CON PILAR BLANCO (I)

Por Viktor Gómez

A MODO DE CONVERSACIÓN CON LA POETA PILAR BLANCO

VÍCTOR.- ¿Qué poesía te viene acompañando en lectura o relectura? ¿Por qué esa en concreto?

PILAR.- Últimamente he redescubierto América, la sin confines. Y a los poetas leídos y mal leídos de antaño, como Huidobro, Paz o Pizarnik, se han sumado Hugo Mújica, Blanca Varela, Juarroz, Rojas, Gelman o Idea Vilariño, que me ofrecen simultáneamente el riesgo y el rigor, la emoción y la hondura, los infinitos quiebros de la palabra y su compromiso imprescindible con el lenguaje y con el mundo. Son poesía nutricia de la que uno no puede salir indemne, que reta y propone y no se agota nunca.
Ello no significa que no lea autores españoles, portugueses, italianos, centroeuropeos… lo que llegue a mis manos. Soy curiosa, soy lectora, busco. Y casi siempre encuentro.

VÍCTOR.- ¿Qué me aportan como persona? ¿Qué opino sobre la utilidad o inutilidad de la poesía hoy?

—-

Pilar.- Ya de entrada me molesta aplicar ese concepto de utilidad o inutilidad, porque implica, o así lo veo yo, aceptar un discurso viciado desde el origen. Y que corre el riesgo de subvertirse o manipularse.
Yo diría, con Gonzalo Rojas, la poesía es. Y muera el sectarismo.
La poesía es, efectivamente. Y es cosas tan dispares que reducirla a una sola es atacar su naturaleza misma, su riqueza y generosidad. Quien busca en ella consuelo sin duda lo halla. O compromiso, o comunicación. Quien se queda sin aliento ante la perplejidad de su belleza no finge ese pasmo, ni lo hace tampoco quien la arroja como venablo no tan inofensivo. Nada es inútil si le sirve a alguien. Nada es útil si no sabemos emplearlo. La poesía, como el amor, está al alcance de todos, de quienes quieran, puedan, sepan habitarlos. Convertirlos en su centro y su razón. Siempre desde la pureza y una cierta inocencia, bien ajenas a cualquiera de esas banderías en busca de prestigios, glorias y califatos que se le suelen adherir como rémoras, pero que no son poesía.
A mí me ha aportado muchas cosas, me ha enseñado otras muchas, acompaña desde el principio mi vida y dicta mis gestos y mi forma de estar en el mundo, pero no me confundo: no es la vida.
La vida solo la puede dar la mano de otra persona entre las nuestras.

2 respuestas

precioso lo que dice, esperanzador y luminoso

muchas gracias por la lectura y huella.
Pilar Blanco, sin duda, una voz a tener en cuenta.
Por ahí, va en serio, la poesía es esperanza.

Un abrazo grande,

Víktor

Deja un comentario