Viktor Gómez “Valentinos”

Poesía y realidad. Comunicación y pensamiento crítico

Nov

24

EDUARDO FARINA: poesía y pensamiento

Por Viktor Gómez

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eduardo farina leyendo

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“vivimos en una época donde hay una simplificación del gusto, en el mal sentido del término, se simplifica todo lo que era trabajoso”, la sociedad es hedonista y “lo complejo no tiene lugar”. Eduardo Farina

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Dos poemas de Promesa y conquista

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(La célebre jugada)

Cuestión no curiosa en el actuar definitivo
si se quiere o si en este primero de noviembre
podemos tener por objetivo a los muertos
no a un yacer acuartelado la promesa
en ese actuar retrocede ojo que se guiña
jugada calle vacía sábado que actúa como
domingo poco que maniobrar y lo que
espera que espere no hay tiempo o es
oro jugar el juego yacer quieto quien
prevalece quien detecta las alteraciones
de lo que no se quiere dar a entender nadie
es Warhol es Nietzsche todos a serlo si
memorizamos la célebre jugada de un
actuar que yace quieto y llora de puntillas
frente a lo que se le ofrece no seguro pero
si dispuesto.

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(Tiempo envasado: o una fotografía)

Observar su totalidad, ya que si bien no se puede vivirla
en sí misma, contemplar extingue en algo su voracidad.
Dirá su imagen la fotografía el entorno simbólico.
Algo adentro quiere salirse con la suya si bien el color
permite que el párpado levite si bien quisiera la historia
del ojo la osadía, adquirir arquitectura.

Del ojo por su territorial sonrisa, abunda el caso.
Yuxtaponer las miradas alrededor del eje temático si
quisiera el impacto y su guiño. Tentativas de imágenes.
Altas y delgadas rascacielos al brillo. Rectangular la
fotografía en las manos, habilidad tuviera toda la hermo-
sura. Cuadricular así a un par de ojos.

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EDUARDO FARINA.

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Por Claudia Apablaza
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Eduardo Fariña nació en Santiago de Chile, 1982. Estudia Grado en Periodismo en la Universidad de Zaragoza. Es colaborador habitual en diversas revistas de crítica literaria tales como 7de7, La Tormenta en un Vaso y Eclipse, de la Universidad de Zaragoza. Fue co-director de fanzine literario La Caja Nocturna (2004-2008), con el cuál realizó además el ciclo de lecturas “El Sótano de Dios”, convocando a diversos poetas españoles e hispanoamericanos residentes en España. Es miembro del comité organizador del encuentro literario de Jóvenes escritores en español La Piedra en el charco, celebrado por primera vez en Teruel en 2008. Ha publicado: Promesa y conquista (Ediciones 4 de Agosto, 2009), y Cuestión de Temperatura (Eclipsados, en prensa, 2009).

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¿Podrías referirte más a esta extraña propuesta poética; a este lenguaje o la idea tan hermética de este poemario en que planteas una “promesa y conquista” del lenguaje?

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El lenguaje es un ejercicio de interpretación continua. Desde aquí me he esmerado en hacer un movimiento de descentralización de este ejercicio con los textos de Promesa y conquista. Los diferentes momentos lectores y creativos que he tenido durante la escritura del poemario me han sugerido entablar un diálogo con esa idea hermética que señalas. Desde Un Coup de Dès de Mallarmé, pasando por Trilce de Vallejo, The Cantos de Ezra Pound, hasta Galaxias de Haroldo de Campos queda trazado el camino de la torsión del habla. Una propuesta épica, cómplice con ningún asunto ni ningún discurso afiebrado.
La idea del nombre se me ocurrió mientra leía La Parte del Fuego de Maurice Blanchot. Él habla de que todo poema se le presenta al poeta como un todo donde se ve comprometido. Un conjunto que él domina aunque no es más que una parte de él. Un compuesto que le define y le constituye. En ese todo o totalidad que se presta a intercambios de habla y silencio traté de vislumbrar una promesa.
Algunos amigos me han comentado que lo que yo llamo promesa es en realidad un deseo. Quizá no estén equivocados. En realidad, lo que me gusta de las promesas es que, a veces, no se cumplen. El simulacro del deseo o un capeo del habla irían por esa conquista. Es un gesto utópico en el que el lenguaje fluye y se resbala porque la imaginación poética no puede atarse a las cosas. Y eso es lo que me interesa: la forma en que el lenguaje del poeta se convierte en la promesa de ir hacia las cosas y conquistarlas en un sentido de cortejo, festivo, pero en términos de invención de lenguajes y de estimulación de la curiosidad; de encanto por el hecho mismo de escribir desde una radicalidad de conciencia crítica, no cuadriculando el texto en ningún tema específico. En la III y IV parte de Promesa y Conquista, donde hay ecos de Poemas Árticos de Vicente Huidobro y Amapola y Memoria de Paul Celan, intento llevar a la mayor tensión posible la idílica conquista de la tentativa de lenguaje que es mi propio decir. No sé si es extraña la propuesta pero si se pudiera atisbar cualquier elemento alienígena en ella sería genial.

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promesa y conquista_Farina.

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¿Es lo virtual una variable muy determinante en tu escritura?

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La ventaja de instalarse en un mundo virtual es que se puede maniobrar con elementos especiales. El lenguaje posee de la realidad un conocimiento productivo que encuentra en la imaginación un continuum cercano a lo alimenticio. Y, de alguna forma, diversas lecturas y películas me han hecho habitarlo. Centrándome en lo que me preguntas, pienso que en algunos momentos lo virtual se puede apreciar. Recuerdo que en una escena de Star Wars en la que Obi-Wan Kenobi enseña a Skywalker a usar el sáble de luz Han Solo se burla porque considera que los Jedi son una religión antigua y el sable un arma desfasada. No recuerdo otras películas de ciencia-ficción en este momento donde lo virtual – mediante sus instrumentos tecnológicos- sea tratado como algo asimilado, conmensurablemente gastado y en absoluto flamante. Hay escenas mejores que retratan esto pero lo que quiero decir es que si la virtualidad y sus herramientas están presentes en la medida en que trabajo mis textos es por coquetería a estas influencias cinéfilas y poéticas y porque no me parece, en mi caso particular, en absoluto algo distintivo en términos de propuesta. Me interesan Internet, antes que todo como un medio de comunicación que está replanteando a los medios de comunicación tradicionales (TV, radio, prensa escrita), y las redes sociales como Facebook y Tuenti y buscadores como Google y Yahoo que de alguna manera aparecen en mis textos. Algunos, que vienen en la primera y segunda parte de Promesa y Conquista, fueron escritos paralelamente durante largas sesiones de chateo con familiares, amigos, colegas y escritores.

¿De qué forma ha intervenido tu escritura el hecho de estar hace tantos años viviendo en España?

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El hecho ha sido crucial. Llegué a los 21 años a Zaragoza desde Chile en junio de 2004. La creación consciente de textos poéticos y las afinidades electivas que trae este proceso se han dado en España. La lectura de poetas chilenos como Pablo de Rokha, Pedro Prado, Humberto Díaz-Casanueva, Teófilo Cid, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Mahfud Massis, Juan Luis Martínez, Gonzalo Millán, Paulo de Jolly y Diego Maquieira me sirvió bastante. La mayoría de estos poetas la leí ya en España ya que me traje sus libros o mis padres me enviaron algunos por correo. La lectura de poesía española desconocida en Chile y de cierta poesía latinoamericana, que allá se conoce de una forma demasiado fragmentada, fue fundamental. Poetas como Emilio Adolfo Westphalen, Jorge Eduardo Eielson, José Lezama Lima, Héctor Viel Temperley, José Carlos Becerra, Antonio Gamoneda y José-Miguel Ullán fue determinante en mi escritura. También debo citar el trabajo poético y crítico de Miguel Casado, Eduardo Milán, Edgardo Dobry, Maurizio Medo y Josu Landa. Me interesan además diversas poéticas de poetas españoles más cercanos cronológicamente que me ha tocado leer por diversos motivos y que han nutrido en algo mi propio decir: Ildefonso Rodríguez, Manuel Vilas, Enrique Cabezón, Luis Luna, Marcos Canteli, Ana Gorría, Lourdes de Abajo, Benito del Pliego, Raúl Quinto, Jesús Jiménez, Almudena Vidorreta, Fernando Menéndez, Francisco Cenamor, Ada Menéndez, Víktor Gómez Ferrer, Julieta Valero, Mario Hinojosa, Carmen Beltrán y Sonia San Román entre otros.

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El año pasado organizaste el festival La piedra en el charco junto a Diego Palmath y Nacho Escuín. ¿Qué evaluación (en términos literarios) les dejó este festival que reunió a 40 escritores jóvenes latinoamericanos y españoles?

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Muchísimas. Significó para nosotros una oportunidad única de conocer a diversos poetas y escritores de ambas orillas del Atlántico. Algunos residían ya en España y otros vinieron desde América Latina. Con Escuín y Palmath decidimos hacer esto en 2006. Con Palmath, que es peruano, y Nacho Comeras y Fernando Montolío, que son aragoneses, llevábamos un colectivo cultural llamado La Caja Nocturna. Durante 2004 y 2008 editamos un fanzine literario (5 números), mantuvimos un blog y organizamos diversas lecturas y recitales poéticos en Zaragoza y uno en Madrid. Combinábamos lecturas, actuaciones de bandas amigas y videopoemas que realizaba Comeras según el caso. Saco esto a colación porque en esas sesiones Palmath y yo soñábamos con la materialización de lo que fue después La Piedra en el charco. Nacho Escuín, que fue clave para nuestra inserción en la vida literaria de la capital aragonesa y comenzaba la Editorial Eclipsados, también tenía en mente algo semejante. Nos ofreció hacerlo en Teruel y nos pegamos un año y medio de arduo trabajo. Fue crucial el trabajo realizado por él allí. Finalmente, se aprobó el proyecto y durante 3 días se sucedieron diversas mesas redondas de debate y lecturas poéticas. Hicimos una lista bastante heterogénea de los autores que nos interesaban y, ahora que lo recuerdo, todo salió mucho mejor de lo previsto. Nuestra evaluación, a poco más de un año de la realización de este encuentro, es muy positiva. Conocimos a muchos autores y (re)conocimos a los que ya eran amigos. Quisimos hacer en Teruel una fiesta de la lengua española; adquirir conciencia de las nuevas propuestas que se estaban allí convocando. Fue una embriaguez de lenguajes. Luego de esto, las puertas que se nos abrieron han sido varias.

(PROMESA Y CONQUISTA)
Eduardo Fariña
Ediciones 4 de Agosto
Planeta Clandestino # 74
La Rioja, España. 2009

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Extractado de

Calidoscopio.net (Panfleto cultulheterogeneo)

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eduardo-milan

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Además, como inquieto intelectual, como agudo lector, visitad esta entrevista que realiza al poeta Eduardo Milán. No tiene desperdicio.

ACÁ

de la que extracto apenas un gota de vino:

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Eduardo Farina:

Lezama Lima destacaba del Barroco americano que tendía a precisar, frente a la acumulación sin tensión que se daba en Europa. Los problemas de las formas y las maneras de abordar el texto en los poetas americanos posteriores ha supuesto y sigue poniendo en relieve ciertas emergencias y menesteres, que transformaron a la vanguardia en una criatura mutante engendradora de constantes artísticas. Algo que no pasó en España por el periodo Franquista. ¿Qué diferencia fundamental ves en la vanguardia histórica y en las nuevas propuestas en Latinoamérica?

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Eduardo Milán:

Las vanguardias históricas cambiaron el arte y el concepto de arte. Hay quien no lo ve y pretende eludir a las vanguardias estético-históricas o considerarlas un mal momento –o pésimo- del arte occidental. Las cosas no sólo se reconocen por su presencia física. También por sus efectos, por su resonancia. Todo el arte moderno es impensable sin las vanguardias, aun los contragolpes neoclásicos, los retornos al Renacimiento, los remakes medievalistas, los covers neorrománticos. Las literaturas periféricas demandan su derecho de habla porque las vanguardias también fueron hegemónicas. ¿Por qué no se puede reconocer eso? ¿Por qué no se puede reconocer que no siempre hubo verso, que hubo un pre-verso y hay un metaverso que tienen derecho de piso? Lo que Duchamp dice es que el verso (el arte) no es central: hay costados, lateralidades. En ese sentido, en el del rescate y de la consideración de “lo que se tira” o se desecha, es un indígena pre-moderno más verde que un parlamentario europeo. ¿Habrá retornado la legalidad con su principio estable que quieren borrar las huellas de la crisis? ¿Se logró ya un equilibrio milagroso entre la opulencia y la indigencia que hay que volver urgentemente a Petrarca? ¿Petrarca o Tetrarca?

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