EDUARDO MOGA y JULIETA VALERO en la revista PING PONG, nº 9
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La revista Ping Pong me llega de mano de Marcos Canteli, pues suelo seguir asiduamente sus recomendación y propuestas de lectura en DANDO LA VOZ. Nuevamente acierta. En su número 10, además de poemas del propio Canteli (ver aquí) hay una selección muy variada. Algunos autores imprescindibles y otros de dudosa sostenibilidad en el tiempo. Ese carácter plural al menos es más abierto de lo que suelen ser los canales convencionales. Dejo sólo dos muestras…
(También intenté releer, pero no puedo, algún poeta local encumbrado: demasiado metal -tan frío y pesado-para mis flojas manos).
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NUMERO 9 POESIA REVISTA PING PONG
SEGUNDO INTERLUDIO:
«LOS HAIKÚS DEL CIEGO Y EL PERRO»
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El ciego mete
al lánguido mastín
bajo el asiento.
El perro quiere
salir, pero el ciego
es inflexible.
El ciego ve
otras oscuridades.
También el perro.
Se mueve el perro
y, minuciosamente,
se mueve el ciego.
¿Transcurre el tiempo
entre el paso del perro
y el del ciego?
(Y un corolario afín)
El tuerto ¿ve
tan sólo la mitad
de lo que existe?
[Los haikús del tren,Almería, El Gaviero, 2007]
EDUARDO MOGA.

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JULIETA VALERO
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Canción del empleado
(fragmento I)
Somos perros que abandonan perros.
Discurrimos por senderos que recuerdan el sonido de los enjambres.
A los dioses no les aguarda un futuro mejor.
I
Voy a morir y ésos son mis linajes.
He venido a un lugar donde la belleza se mide en piedras de hombre para decirme;
he venido y permaneceré hasta trazar un contorno con las partículas de lo invisible;
un contorno que me declame: rostro, olor, vulva del pensamiento.
He venido a nombrarme justo antes de que mis ojos se abran para siempre.
Porque no nací hija de patricios, aunque guste de los frutos del mar y también simpatice con la avena
porque no tuve habilidad para burlar a los mercaderes y no hay perdón, pues conocía las epidemias que esparcen
porque voy a morir de un mal elemental y va a ser en ausencia de héroes.
Ocurre algo sencillo y terrible:
el hambre condena, el frío condena
hay una muerte antes de la muerte y es este comercio
salvarse del hambre y el frío condena y en las horas se da una mudanza genocida donde pierden la vida vida e imaginación.
No de niña y no sé cómo pero creí finalmente a los nigromantes que gritaban desde las crestas de la ciudad
que la gesta había muerto, que la pasión es un tumor.
Julieta Valero
Más sobre ella: aquí
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3 respuestas
Antonio José Fernández
Abril 30th, 2009
13:55
Muy interesante el trabajo de Eduardo Moga.
Víktor, siempre tienes alguna sugerencia que vale la pena.
VIKTOR GOMEZ
Abril 30th, 2009
18:29
Antonio:
Es una suerte que un lector avezado como tú valore estas propuestas de lectura. De corazón, gracias,
nos seguimos leyendo,
Un abrazo
Víktor
Jesús Ge
Abril 30th, 2009
19:51
Interesantes estos autores que nos traes, son sus textos muy impactantes en cuanto a imagen y a ritmo.
Conocía a Eduardo Moga por su alter ego, me sigue sorprendiendo.
A Julieta Valero comenzaré a seguirle el rastro.
Gracias por compartir.
Saludos.
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