Jun

11

Poema inédito de Eduardo Milán para acompañar La Marcha de los 150.000.000 de Quique Falcón

Por Viktor Gómez

más que marcha lo quemado basta para limpiar el paso al movimiento

entre el humo de las quemas la conciencia del dejar

todo se mueve con la sombra de las piernas al costado

atrás la arboleda de álamos que apenas se agita

brilla la hebilla bajo la canícula

cae al suelo un cigarrillo que adelante será aro de oro

pasa el humo a través hasta perderse en otro hilo

agua que guardar para la tarde

una gota de agua será un montón de sed cuando anochezca

la sed muestra justa la sustracción del sol

el sol ajusta el cuerpo al cuerpo

reduce su excedente que tiende al otro cuerpo

lejana, casi ajena, por intermediarios

vivir en la suspensión, algo flota

el corcho activa la memoria ya no sobre el agua, sobre el aire

cambio de exilio a migración: cambio de calidad

paso de halcón por un cambio de corriente de aire a tordo

percibido en el revoloteo

en el medio trashumancia, el cardenal posible

no es fácil aprender en movimiento el tiempo de la canción

(para Enrique Falcón)

De Eduardo Milán

Mayo, 2009 para acompañar la presentación de La Marcha de los 150.000.000 en Valencia el próximo 11 de junio,

en la Librería Primado.

May

29

JULIO OBESO GONZÁLEZ: Complicidad y

Por Viktor Gómez

Boys in the rain

Boys in the rain

Poema que recibo de Julio Obeso, tras su lectura particular de En un tiempo de gran orfandad (pequeña selección de poemas míos que editara de manera artesanal Laura Giordani bajo el sello Zahorí —poesía en minúsculas—, acompañando las dos antologías precedentes de Arturo Borra (Cielo partido) y la de la propia poeta (Celebración del brote).

Un ejercicio poétio de abisal lectura y complicidad. Ahí va. Y una deuda de gratitud con el ínclito Julio Obeso González, con Arturo Borra, del que tanto aprendo y con mi primera editora, Laura Giordani.

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En un tiempo de gran orfandad

Decidió comerse la tristeza

al modo de los colibríes.

Tiene el farol atado al tobillo

-que es otro modo de decir:

Arrastra una luz prisionera-

Cuando todos los niños eran Oliver,

él grababa una “k” en las cortezas

que amanecen al norte,

de espaldas al mar,

como esos pueblos que no quieren oír

el barrunto de las mareas.

Ocurre que nacer es una mínima esperanza,

así como el dolor se posiciona en los jugos

que el corazón abarca.

Por eso tallaba una “k”

y cometía faltas en aquel nombre

no escogido por un padre.

Los que tañen campanas

no soportan el plagio del viento,

porque el detalle se hace grande

en un tiempo de gran orfandad.

Julio Obeso González

May

23

Libreria Primado: Vicent Camps, Nacho Messeguer, Lucía Boscá y Safrika

Por Viktor Gómez

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BAILE DEL SOL.ORG/

BAILE DEL SOL.ORG/

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POETAS DE BAILE DEL SOL EN VALENCIA


VICENT CAMPS con el magnífico cantautor LUCHO ROA

VICENT CAMPS con el magnífico cantautor LUCHO ROA

Amigas y compañeros, el mejor rapsoda de Valencia es el poeta Vicent Camps. Su poesía es un degarro de ternura y coraje. Atraviesa la piel, nos corta la respiración, hace de la lectura un abrazo al mundo, la vecindad, los obreros y las mujeres fatigadas. Poesía del menudeo, que tanto me gusta a mi decir de esa poesía que es detalle en lo suficiente, atención a lo nimio, a lo frágil y pequeño (que es lo grande, en palabras de Vicent). Donde la utopía se acoge en su posibilidad irrenunciable.

NACHO MESSEGUER con Berna, Jesús, Román y Víktor

NACHO MESSEGUER con Berna, Jesús, Román y Víktor

También con su registro inconfundible ( y manejo del lenguaje audiovisual y tecnologías de comunicación), con una sentimentalidad osada y un lenguaje envolvente e imprevisible, relampaguea la poesía de Nacho Messeguer, peculiar en su aproximación al daño, a la desolación, al fracaso, con tanta sensibilidad y úlceras como intransigente resistencia al frío, la mezquindad o el sosiego del que abandona su derecho a soñar y desear lo mejor para el corazón y la conciencia.

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LUCIA BOSCA GOMEZ

LUCIA BOSCA GOMEZ

Y dos pandoras, injusto e insuficiente término, Lucía Bosca y Safrika. Aquí la honradez me empuja a ser prudente. Lucía Boscá tiene un alacrán de luz dentro de su mano oscura. Trae el mensaje irresuelto de una palabra indestructible. Ama las palabras. Ama el perfecto hechizo, la magia, el inextricable y preciso dardo del verso que puede ganar o perder una guerra, vencer o rendir una nación, salvar o condenar al ángel de las preguntas y la compasión. Su voz apunta a lo más alto de nuestro devenir poético.

SAFRIKA

SAFRIKA

Safrika ha convertido el coloquio en arma poética. Discurre y se dispersa entre lo cotidiano y lo existencial, despoblando l previsible y ordinario, propiciando la paradoja y la ironía; mejor, dándole categoria de creación litararia, de superada autobiografía desde la que relata la femeneidad de un siglo muy joven a una escritura que renuncia a lo ampuloso para ser más fiel a su verdad.

Todos presentarán sus poemarios editados en Baile del Sol.

El  amigo librero, Miguel Morata manda esta convocatoria.

Víktor Gómez

MIGUEL MORATA (Libreria Primado)

MIGUEL MORATA (Libreria Primado)

Esta semana única presentación, pero vale por tres, pues se presentarán tres libros de poesía, uno de ellos colectivo, cuatro autores recitarán sus poemas en una velada antológica, todo eso el:


MARTES, 26 de mayo 19:30 h

Presentación lectura poética de novedades:

-PENA CAPITAL, con Vicent Camps


-MAL TIEMPO EN PRIMAVERA, con Nacho Meseguer

-23 PANDORAS, con Safrika y Lucía Boscá.

Eso es todo, más informacion en www.libreriaprimado.blogspot.com saludos

gracias

Miguel Morata

Librería Primado
avda Primado Reig, 102
tno 963616064
46010  Valencia

May

22

ARTE POETICA de Mario Benedetti (y coda de Rocio Silva Santisteban)

Por Viktor Gómez

Imagino cómo David González podría recitar este poema, con cuánta fuerza y verdad. Y tiemblo.


Arte poética

Que golpee y golpee
hasta que nadie
pueda ya hacerse el sordo
que golpee y golpee
hasta que el poeta
sepa
o por lo menos crea
que es a él
a quien lo llaman.

Mario Benedetti

ROCIO SILVA SANTISTEBAN

ROCIO SILVA SANTISTEBAN

Léase a la poeta y perodista

Rocío Silva Santisteban en Kolumna Okupa:

En 1999 cuando Benedetti ganó el Premio Reina Sofía de Poesía escribí un artículo en la revista Somos de una soberbia solo comparable a la que hoy esgrimen sus propias plumas. Mi modesto párrafo llevaba el provocador título de “Odio a Benedetti” y, entre otras cosas, le reclamaba por ser el poeta más vendido de América Latina. Sentía que en esa categoría comercial el poeta se había “traicionado”, por eso insistía en que admiraba su posición política pero que detestaba su posición literaria. El articulito de marras me valió la defenestración de la Librería El Virrey por algunos años y la cuadrada de Chachi Sansebiero, uruguaya y amiga personal del escritor.

La ignorancia es soberbia, pero no creo que ese texto haya sido el producto típico de una ignorante, pues si a algún poeta había leído en mi vida, eran a Vallejo, Moro, Cardenal y Benedetti, en ese orden. Yo leí a Benedetti desde niña, desde mis asmáticos años de adolescente enamorada, y me había aprendido sus poemas de memoria (“Porque te tengo y no/ porque te pienso/ porque la noche está de ojos abiertos/ porque la noche pasa y digo amor…”) pero a finales de la década del 90 percibía que tanta antología y tanto libro de poesía, casi dos por año, habían devaluado una pluma a la que le exigía todo. Exactamente todo.

Ese rencor “benedettiano” (porque como diría el vals “el rencor hiere menos que el olvido”) en realidad no fue otra cosa que el envés de ese amor juvenil que, por los caprichos del tiempo y del periodismo ligero, se convirtió en un derrape. ¿Qué se puede decir y sentir cuando, a la distancia, una añora esa mirada prístina que nos permite encontrar en esos versos cotidianos, como los Poemas de Oficina, la posibilidad de poetizar la urbe y el día a día? ¿Acaso no me enamoré también de Martín Santomé, el viejo burócrata, que se había permitido un momento de locura al dejarse perder por las faldas plegadas de Laura Avellaneda?, ¿y no sufrí también con la angustia del protagonista esperando en los pasillos del hospital la muerte de su mujer en “Sábado de Gloria”? , ¿y no me despedí también con él de todos los hijos que ella se llevó, de todos los feriados, de toda la apática ternura hacia Dios?

No descarto del todo sentir una admiración mezclada con rabia. Pero ahora que Benedetti ha muerto, que para los críticos su obra se ha vuelto “cerrada”, hay una cuentas que le debo de pagar a este viejo rabioso, con cara de bueno, que me hizo entender a una tempranísima edad que la vida también es “estar jodida y radiante y también viceversa”.

Mar

28

un manuscrito de Rafael Pérez Estrada

Por Viktor Gómez

Rafael Pérez Estrada: Mestre

Rafael Pérez Estrada: Mestre