TODO EN EL AIRE
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No hay regreso. Ya no somos Ulises. No quedan odiseas. Lo único que queda es todo por hacer y todo por decir. Todo en el aire.
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Antonio Méndez Rubio
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Mar
10
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Ene
21

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Porque la vida, pese a todo, importa y con ella resistimos,
así puedas tú abrirme y escucharme:
que aquí se te invita a levantarte
Quique Falcón
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Huir parece alimentarse de tiempo,
respira distancia y mira, desde muy lejos,
un horizonte de escombros.
Huir tiene frío y en la piel de su vientre
resuenan palabras graves valor asombro lluvia.
Huir quisiera ser un pez abisal que ha llegado a la superficie:
Guadalupe Grande
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El desafío de la poesía, aquello que la sigue volviendo desconcertante (por no decir intratable), puede así radicar en su forma de cuestionar toda noción de lugar, de territorio, de origen, en el sentido de que, por decirlo así, su raíz no está ni dentro ni fuera de la conciencia sino que más bien, como una raíz aérea, traspasa y atraviesa esa conciencia (de la realidad) dejando en suspenso la poderosa escisión metafísica entre interior y exterior.
Antonio Méndez Rubio
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Un bardo brilla
bajo la superficie
lo mirado
no fluye
Ildefonso Rodríguez
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Qué esplendida tu sombra cuando avanzas
desprovisto de aliento y de espesura
(…/…)
Tu sombra en mí devora las mil formas que el bosque
toma cuando descansas.
Chantal Maillard
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Hay universos de tentativas robadas a todos los abismos.
Detrás de la montaña la tierra de otros hombres,
una hospitalidad que abriga de las clausuras,
mañana de oasis que se avizora,
niños descansando en el regazo del viento,
una madre naciendo sus pupilas.
Arturo Borra
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La sangre delinea en el pubis
la ruta aplazada
de corrientes insalvable
Cecilia Quílez
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Con el tiempo parece ir asentándose la rancia teoría de que
la permanencia es la forma,
condición inexcusable de ese silencio de cuerda tendida que
a veces se da.
Eloísa Otero
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Dijiste: soy canon: dijiste: en la ciudad un chico se rió como si ello no importara. Cada ebrio es un indicio de cólera cuando dices soy canon, y yo enciendo un neón, una amapola seca. Yo comienzo a romper una placenta de madre. Qué es la rajadura sino un parto. Yo te digo: vengo −todo tú coordenadas, todo referencias− cada muerto te dice: cada tajo te ama.
Pedro Montealegre
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Transcurres en todo lo que queda innombrado.
Sucedes en la arena que a la mano del tiempo se escapa.
Julieta Valero
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Esto sucede ante la hora izquierda en que mi vida,
violenta juventud contra el poder de un príncipe,
llama jauría a la verdad y belleza a los puentes derrumbados.
Llama flor del frío a la tumba de los náufragos,
astrolabio muerto a la nieve de los locos.
Juan Carlos Mestre
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Puño abierto del árbol,
fruto de la altura más alta
donde la levedad colgó sus partituras
y ahora las manos ensayan torpes
la autopsia de un vuelo.
Laura Giordani
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Lo difícil. Lo oscuro
lo que queda enterrado
tras el muro que forman
las sintaxis.
A la espera del signo.
Luis Luna
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escribir el miedo es escribir
despacio, con letra
pequeña y líneas separadas,
describir lo próximo, los humores,
la próxima inocencia
de lo vivo, las familiares
dependencias carnosas, la piel
sonrosada, sanguínea, las venas,
venillas, capilares.
Olvido García Valdés
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Aparta de mi vista
el dorado objeto
de la meta
Óscar Solsona
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De cuando en cuando
me levanto sin más pretensiones
que amar.
Amar hasta el punto de abrirnos
con daños de gran calibre.
Rafael Saravia
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El lenguaje entra por mi ano y sale por mi boca. El horror no está en los extremos sino en las pérdidas que se producen en el recorrido. Allí donde la víscera no puede gemir.
Lourdes de abajo
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núcleos de resistencia
pase lo que pase
almanaque, labor de brasas
necesidad, azar
organismos, no mejunjes
de estos pájaros, el músculo de
destierro de mi lengua,
que al abrir los ojos también se oye
la lengua en el aire, en la tablilla
Marcos Canteli
Ene
19
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DICEN que el corazón es el freno de la quimera.
J.M. Ullán
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José-Miguel Ullán (Salamanca, 1944 - Madrid, 2009) poeta, artista, crítico cultural

26.01.10
Julio Ortega El taller Ullán: nuevo alfabeto de lectura poética
Mesa redonda: Olvido García Valdés, Miguel Morey, Antonio Ortega y Pedro Provencio
Horario: 19:00 h
Organiza Círculo de Bellas Artes de Madrid
Dic
15

Miguel Casado y Esther Ramón (foto by Lord Jerome)
en la presentación de Rimbaud, el otro (Feria del Libro,
junio, 2009)
4 fragmentos del estudio-aproximación de Antonio Méndez Rubio, EL OTRO COMO NADIE incluido en el libro coral Rimbaud, el otro, coordinado por
Miguel Casado para la edición de la U.C.M.
Una invitación a releer a Rimbaud, a pensar sobre poesía y visión del mundo, del yo, del presente…

1/.-
Se puede decir sin miedo que la poesía de Rimbaud es nuestra música.
(…/…)
tanto con la poética de Godard como la de Rimbaud, resulta coherente que el reto de la escritura sea inseparable de la necesidad de mirar la destrucción. (…/…) Pero, al fin y al cabo, ¿no es ése justamente el trágico horizonte del arte contemporáneo, a lo largo y ancho de todo un siglo catastrófico y arrasado? ¿No es la ceguera (para con el otro) la precondición, no ya de las estéticas canónicas, sino de una supervivencia social cada vez más inercial? ¿Y no define la voluntad y la conciencia de estallido, de escombramiento y de espigueo, la táctica menos prescindible de lo que queda de las vanguardias?
2/.-
Como sucede con Lautréamont o Mallarme, la emergencia (r)estallante de lo real es en la poesía de Rimbaud menos que una estrategia, pero más que un aviso.
(…/…)
es muy obvio que la poesía de Rimbaud se propone como una apuesta por el desorden de las convenciones, por la inestabilidad sintáctica y retórica, por lo que Benjamin llamaría la destrucción de la forma.
3/.-
Otra de esas premisas que sin duda encauzan la normalización de la poesía tiene que ver con la no discutida soberanía del poeta, del Autor. Pero, ¿bajo qué luz sería posible averiguar la identidad de quien escribe, cuándo ese quien ha elegido, a pesar de una posteridad ávida de mitos, «que no se le vea»?, ¿no es excesivo el alumbrado artificial de las calles urbanas y suburbanas, tal como se lo experimenta en aquellos momentos, para identificar nada menos que un espectro entre espectros? ¿no sigue siendo razonable pensar que unos tiempos de crisis sociopolítica y creciente aislamiento colectivo piden justamente una poética comunitaria, de lo común, en el sentido en el que al menos se mantenga atenta, abierta a la herida dejada por la ruptura de los vínculos y los códigos comunicativos? ¿no puede germinar una comunicación otra incluso (o precisamente) en el rumor intersticial que emiten los vacíos de sentido, los significados que asisten a su destrucción? Hermeneutas, filólogos, lectores… todos parecen necesitar al hombre.
4/.-
En última instancia, la lectura de Rimbaud sigue planteando, entre otras muchas, una pregunta inminente: ¿es posible una experiencia de la luz, de la visión, de la vida, qué no esté marcada por la espectralidad de su ausencia?
A.M.R.
Para quienes quieran avanzar en las propuestas de lectura crítica y escritos sobre poesía y conflicto,
recomiendo este libro.

Y como poeta:
LAS CARTAS SOBRE LA MESA
Lo que hay en el silencio
del que se hace memoria
es más mortal que tú. Y ya es decir.
Guárdalo, cuídalo. Es la llave invisible
con que los amos creen aparecer.
No conocen ni aclaran
la obligación de comprender.
El empedrado suda. El aire busca el aire.
La nada no es certeza. ¿Qué, pues?. Hay
también la destrucción de las preguntas. En confianza:
tú los oyes, los miras.
Pero ni eso les sirve, nos sirve, de consuelo…
Antonio Méndez Rubio
Y si queréis escuchar la entrevista que le hiciera Quique Falcón, apenas 12 minutos,
para el programa de radio A golpe de luna, podéis oírla AQUI
Oct
23
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BAILE DEL SOL, el equipo humano
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es una editorial de ámbito internacional, que desde Canarias viene impulsando una interesante actividad editorial entre poesía y narrativa, de lo que se vino llamando de manera quizá sólo aproximativa literaturas de no ficción o con una indisimulada y heterogenea condición alternativa a los gustos y modos dominantes en la Industria cultural, tan dada a los canones, taxonomías y productos comerciales en formato libro.
En su despegue de editorial canaria con puntuales apariciones peninsulares de libros significativos y referenciales de las posibilidades más independientes de escritura crítica (Once poetas críticos en la poesía española reciente, por ejemplo) hacia una Casa de lecturas y diálogos internacionales, vienen apareciendo colecciones como la que incluye las obras completas de Roque Dalton
Biblioteca Roque Dalton , la que explora la poesía europea del otro lado Deleste o la que nos aproxima la palabra dada desde Africa.
Su Distribución actual llega a América, Europa, Oceanía y Africa.
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Es un ciclo de lecturas comenzado en el 2008 en las que poetas canarios y peninsulares, provincia por provincia, comparten rectitados y tertulias antes el público, dando acceso al público a los autores y viceversa, desacralizando las labores de difusión o creatividad y aunando arte, pensamiento y contacto con la sociedad.
La semana del 29 y 30 de octubre poetas residentes en Valencia y los que vienen de Canarias expondrán lo mejor de sus trabajos poéticos al fresco y socaire del lugar. Y el lugar en Valencia es rizomático, pero ineludiblemente pasa (no sólo) por Libreria Primado (Miguel Morata) y por Café El Dorado (Alicia Martínez e Isaac Alonso).
Contra los cliches, decir, que conociendo a los intervinientes y habiéndoles escucho a la mayoría en más de dos o tres ocasiones, lo que se ofrece es tan variado, inclasificable y sugerente como rebelde, imprevisible, auténtico, osado, arriesgado, beligerante, insurrecto, renovador, sentido, eléctrico, íntimo y político, desarropado, culto, llano, cercano, díficil y 111 posibles cosas más como para valer la pena acercarse. Es, sinceramente, sencillamente, una muestra de Poesía de hoy. Poesía viva, indomable y no sujeta a una voluntad, rasgo o gusto. Hay, pues, una oportunidad de romper a prioris, de superar prejuicios, de tocar, oler, oír, lo que en estos tiempos ya es una realidad apasionada y vecinal: Poesía nuestra.
Palabras que vienen de pulmones tan dispares como el trueno, la niebla, el desierto, la acera, el semáforo, la noche, el grito, la sábana, el relój, la puta, el peine, la ofensa, el amor, la ira, lo cerval, los barcos, la lluvia, el beso, la locura, la intemperie, el desempleo, la nevera, los cigarrillos, el zahorí, las vallas, lo tu-yo, nos+otros…

JUEVES 29 OCTUBRE en LIBRERIA PRIMADO
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Intervienen el jueves:
Laura Giordani
Lucía Boscá
Daniel Bellón
Armando Rivero
Carlos Doníz
Antonio Méndez Rubio
Arturo Borra
Antonio Martinez i Ferrer
Vicent Camps
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VIERNES 30 en CAFE EL DORADO
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Intervienen:
Quique Falcón
Nacho Messeguer
Safrika
Arturo Méndez Cons
Carlos Doníz
Armando Rivero
Daniel Bellón
Víktor Gómez
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DANIEL BELLON
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QUIQUE FALCON, JESUS GE, VIK Y ARTURO BORRA
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En Libreria Primado
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En Libreria Primado (2)
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Sep
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CENTRO PERMANENTE DE POESÍA CRITICA
Poética
Arena libre de lo visto:
paciencia de una lejanía
perdida en el obrar común.
Ave salvada de lo visto:
duración para reencontrar
el calor sellado de los vientres.
Umbral negado de lo visto:
trayecto de sol movedizo
siempre en mitad de la tarea.
Antonio Méndez Rubio
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Mira
Entonces
Y luego
si puedes
pronuncia de nuevo
palabras que justifiquen
el crimen.
Antonio Crespo Massieu
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….
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TRAFICANTES DE SUEÑOS - C/. Embajadores, 35 Madrid
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Comenzamos de nuevo con las actividades tras el parón veraniego, retomando en primer lugar las sesiones de poesía desde el Centro Permanente de Poesía Crítica (CPPC) con un interesante cartel para este otoño. Empezaremos pues el sábado 19 de septiembre a las 19h y nos acompañarán como protagonistas invitados en el recital Juan Carlos Mestre, Antonio Méndez Rubio y Antonio Crespo. Además, habrá pequeñas proyecciones de poesía visual y poesía escénica que acompañaran el recorrido de cada sesión.
Más información
Descargar programa en PDF
Jun
23
JUAN CARLOS MESTRE, EL POETA, EL HIJO DEL PANADERO
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ROJA INTEMPERIE
¿Por qué, ante la poesía de Juan Carlos Mestre, la primera respuesta de uno es una respuesta de gratitud? ¿Qué nos mantiene atentos, como pendientes de un recorrido en vilo, que, además de su trabajo como artista visual, se reúne en los poemarios: Siete poemas escritos junto a la lluvia (1982), La visita de Safo (1983), Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (Premio Adonáis 1985; 2003), Las páginas del fuego (1987), La poesía ha caído en desgracia (Premio Jaime Gil de Biedma 1992), La tumba de Keats (Premio Jaén de Poesía 1999), El Universo está en la noche (2006) y La casa roja (2008)? ¿Qué clase de deuda mantenemos en pie con esta poética tan a la intemperie como intempestiva?
¿Qué, en una palabra, le debemos a la escritura de Mestre? No voy a enumerar esas razones, no puedo ni podría hacerlo en el caso de que quisiera. No es el momento para una justificación que sería tan extensa como innecesaria en última instancia. Pero esta mínima ocasión, este breve momento, no deja de ser una oportunidad sin tregua para al menos indicar cómo se articulan algunas de esas causas en una constelación abierta, hemorrágica, de lecturas y sentidos cálidos como sangre, rojos como una herida que está siempre demasiado reciente.
Para empezar, si hablo en primera persona del plural, si recurro al nosotros cuando pregunto “¿Qué le debemos?” es porque es el reto de un nosotros, quizá un nosotros desaparecido de tan vulnerable, o invisible de tan inminente, lo primero que la poesía de Mestre convoca en medio de la noche y del día, a plena luz, a plena sombra. Desde el principio, esta poesía explora y a la vez necesita un espacio compartido “entre todos, al aire”. Es, cuando ya nadie lo esperaba, el espacio de lo común, de lo que hay de común en la desolación y en la pronunciación de la belleza, lo que hay de hermoso y de desolado en la apertura de un nuevo y hasta urgente hueco de vida. Si decía Heidegger que el lenguaje es la casa del ser, entonces el lenguaje lírico de Juan Carlos Mestre es la casa sin techo de lo que no puede ser, la casa por hacer, o al menos sin cerrojos, toda umbral, su inminencia, la necesidad de lo que está una y otra vez no siendo sino (abriéndose en lo) porvenir. El suelo y la tierra, la pérdida y el tiempo, lo propio y lo impropio… entran aquí en un ámbito de abolición, de inmolación en la imposibilidad de una espera que es, al fondo, la confianza en un imposible que sólo el poema conoce y sólo el poema encarna en su cuerpo de palabras al raso. Por eso para Mestre, en alguna madrugada, o justo ahora, “desnudarse es la única solución política”. Desnudarse es la precondición para que lo común exista como lugar de encuentro real, o al menos se reconstruya como desafío de un vivir compartido en precario, tras la huella probable de la desposesión y la pobreza.
Escarcha de pobreza y musgo en los tejados… El lenguaje poético de Mestre, como casa de lo que no puede ser, sólo respira en aquello que no se nos abre salvo volviendo a ser la imposibilidad de haber sido, la deuda con lo que va a llegar, a tientas, a (un) ser más necesario. Estamos menos cerca de otro ser que, en la fórmula de Lévinas, de otro modo que ser. O en verso próximo de Antonio Gamoneda: “La imposibilidad es nuestra iglesia”. De ahí tal vez en Mestre la invocación a los antepasados, a los “proscritos de sangre”, a los vencidos, no como una celebración nostálgica o idealizada, no como una estetización de la política, sino (como W. Benjamin diría) como una politización de lo poético que dé un nuevo sentido a la fragilidad de la vida en común: “Mis antepasados inventaron la Vía Láctea, / dieron a esa intemperie el nombre de la necesidad, / al hambre le llamaron muralla del hambre, / a la pobreza le pusieron el nombre de todo lo que no es extraño a la pobreza. / (…) Entonces pusieron nombre al hambre para que el amo del hambre / se llamara dueño de la casa del hambre / y vagaron por los caminos / como los erizos y los lagartos vagan por los senderos de las aldeas”.
Está claro que dar con un suelo así en la escritura de Mestre, en la casa imposible, no es lo firme ni lo claro que una inspección en regla desearía. Pienso por ejemplo en rótulos críticos al uso como hablar de “ruralismo” cuando lo que aquí está en juego no es tanto o no sólo el abandono y desaparición de la experiencia rural como la permanencia sin clausura de lo que Keats llamaba “la poesía de la tierra”. O pienso en la etiqueta de “nueva épica” cuando lo que se dirime, en este entramado tenso, no es el relato de nuevos héroes o antihéroes sino nada más, y nada menos, que la forma en que se produce la caída de las estrellas ante el asombro en las miradas de la “multitud azul de la tristeza”. Lo que sí se da aquí es una opción referencial, que se multiplica y prolifera como los males y los dones en la caja de Pandora, pero que tiene una raíz (una vez más) demasiado común para no ser cierta: los torturados, los extranjeros, los vagabundos, los solitarios, “los ojos de todos los que sufren”, “las poblaciones engarzadas por el balido azul de la pobreza”, los sucumbidos… Caen las estrellas, de acuerdo, pero Mestre es aquí quien acompaña y da testimonio de esa caída, quien cae con ellas, como El Levitador con que lo representó en un poema Rafael Pérez Estrada: “Oh, tú, que has dormido frente a la luna y las estrellas hasta palidecer tu palidez…”.
El habla de Mestre despega de lo cotidiano, lo despliega en recurrencias, ritornelos y versículos libres –libres no tanto (aunque también) de cánones métricos, de lo que Ildefonso Rodríguez llamara la “superstición silábica”, sino libres de toda carga impuesta por una supuesta realidad exterior, o incontestable, o fija: dice Mestre: “de acuerdo con lo irreal, soy la sombra única de la realidad”. En este sentido, en fin, entronca esta poesía con el romanticismo menos conformista o con las vanguardias menos ingenuas, que van de Ernst a Holan pasando por Rimbaud, Maiakovski o Michaux. Se podría incluso hablar de herencia surrealista en este punto pero no ya como repetición de recursos, resortes o tics cristalizados por una tradición de la que se ha abusado y se sigue abusando, sino más bien como una indagación intensa en las trampas de la razón, un atravesar los pantanos inseguros del inconsciente –un poco a la manera de Emily Dickinson cuando comparaba la conciencia con una niñera que cualquier chiquillo querría poder evitar en un momento dado. Y en cierto sentido, desde luego, esta indagación en las zonas oscuras de la conciencia y la palabra hace que estos versos no arrojen tanto un aura de luz mítica o sobrehumana como una suerte de destello de oscuridad, de sombra viva, que convierte la lectura, por no decir la escucha, en un trance literalmente alucinante. En los términos de Mar Traful, podría hablarse aquí de una especie de política nocturna, por cuanto “en nuestro mundo hace tiempo que el consenso no es algo a lo que se llega, sino que viene dado de entrada. Y si viene dado de entrada es muy difícil de romper. ¿Dónde encontrar hoy palabras que hieran, que puedan ser lanzadas como flechas al cielo de la obviedad? (Mar Traful, Por una politica nocturna, p.5). Pero esta vez lo obvio es la contestación: esas palabras se pueden encontrar y de hecho se encuentran con nosotros, en todo su potencial indócil, en los poemas de Juan Carlos Mestre.
“Los regalos darán sus frutos”. ¿Y quién negará que los dará y los da sin descanso, sin plazos, esta poética imprevista e irrepetible? “Ahora resistir es ser mortales”… ¿Y cómo hacer de la mortalidad una forma de resistencia? No es fácil la respuesta. Quizá no la haya, o no estemos dispuestos a encontrarla. Pero eso no le quita valor a la pregunta, no le resta exigencia al filo de lo dicho y lo no dicho. Nos queda al menos, y no es poco si es así, la extrañeza de un espacio libre, del resonar de una voz desenterrada, disponible más allá o más acá de la comunicación o el reconocimiento: “Antes de que me tomaran por un extraño, ya que yo no era el dueño de esa invención, / me alejé del optimismo de ser entendido por más de dos / y comencé a oír mis propias palabras como martillazos retumbando en un espacio vacío”.
¿Quién las oirá sonar entonces? ¿Podrá de alguna forma ser? En cierto modo, al final, lo que no puede ser es que haya protección. Esta poesía lo sabe: que nada nos defiende de nadie, que nada se puede hacer ante una poesía así salvo oírla, sentirla y seguirla por el hilo de un secreto decible. Es de hecho un aviso para todos nosotros: para que luego nadie pueda decir que no lo esperaba o que no lo sabía.
Antonio Méndez Rubio
May
30

UN ABECEDARIO CONTIENE LAS POSIBILIDADES TODAS DE LA POESÍA
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LEER ES DEJAR QUE UN METEORITO ENTRE EN TU CONSCIENCIA Y TAMBALEE EL MUNDO, EL PRESENTE Y EL YO
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La luz calla.
Parece que habrá buena cosecha.
Miguel Angel Curiel
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“Lo que es sólo poético mata a la poesía”
Vladimir Holan
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“pues nosotros -se suman otras voces- /llegados a este punto hemos tomado/ la ilustre decisión de naufragar.”
Anibal Nuñez
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“He visto poemas salvar vidas / sin que lo supieran / ni los poemas / ni las vidas.”
Eduardo Milán
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La dificultad de la poesía consiste en encontrar palabras que sean al mismo tiempo música por sí mismas y música por analogía. Música de la sensación y música del sentido.
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No hay que poner en verso ideas de las que sea capaz la prosa.
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“Eres verdad” – y es no un poder.
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Ahora lo puede ser. Lo es. Señal de prontitud.
Otra forma de tiempo. Otra de insurrección.
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¿Qué ruinas, cuerpos
para no ver el fondo?
Antonio Méndez Rubio
May
18
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Víktor Gómez
Tegn—
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JAVIER FERNANDEZ DE MOLINA: Los arenales de la madrugada, X
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JAVIER FERNANDEZ DE MOLINA: Tiempo de volar
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Historia del daño
Ed. Germania, 2006
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Javier Fernandez de Molina es un pintor
extremeño cuya obra podeis seguir:
AQUI,
y AQUI.
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