Feb

19

José Viñals, Blanca Varela: lecturas intranquilas para seguir caminando

Por Viktor Gómez

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De los vicios mayores

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TIENES un cardenal en el cuello, a tres centrímetros de tu oreja derecha. Yo soy zurdo para besar. Acabo de ver una oropéndola, bichito literario. Me culpo enteramente de ese moretón eclesiástico.  En donde tú yacías hay un fresno y tres chopos. Yo no merezco estos paisajes.

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José Viñals

(PAN, en Ed. Pre-textos, 2009)

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La sangre del cordero africano es indeleble.

También las flores de labios prietos, sedientos.

A la mitad del campo agoniza semejante luz sin advertencia. Como un arpa del señor los huesos suelen llorar al son del viento. Destilan música los huesos, al son del hambre.

Ojos susurrantes se abren y cierran donde ni cal ni arena fueron sino edades y cenizas del corazón.

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Blanca Varela

(Donde todo termina, Galaxia Gutenberg, 2001)

Mar

16

ARTE POETICA DE BLANCA VARELA

Por Viktor Gómez

inmóvil devora luz
se abre obscenamente roja
es la detestable perfección
de lo efímero
infesta la poesía
con su arcaico perfume


Blanca Varela

De Valses y otras falses confesiones (1964-1971). En Donde todo termina abre las alas, Poesía reunida (1949-2000), Galaxia Gutenberg, 2001

Mar

14

Blanca Varela fallece a los 82 años: In memoriam

Por Viktor Gómez

blanca-varela_juvenil

EN LO MÁS NEGRO DEL VERANO

El agua de tu rostro
en un rincón del jardín,
el más oscuro del verano,
canta como la luna.

Fantasma.
Terrible a mediodía.
A la altura de los lirios
la muerte sonríe.
Sobre una pequeñísima charca,
ojo de dios,
un insecto flota bocarriba.
La miel silba en su vientre
abierto al dedo del estío.

Todo canta a la altura de tu rostro
suspendido como una luz eterna
entre la noche y la noche.

Canta el pantano,
arden los árboles,
no hay distancia,
no hay tiempo.

El verano trae lo perdido,
el mundo es esta calle de fuego
donde todas las rosas caen y vuelven a nacer,
donde los cuerpos se consumen
enlazados para siempre
en lo más negro del verano.

En un rincón del jardín
bajo una piedra canta el verano.
En lo más negro,
en lo más ciego y blanco,
donde todas las rosas caen,
allí flota tu rostro,
fantasma,
terrible a mediodía.

fallece a los 82 años, éste jueves de marzo del 2009, la irrepetible poeta peruana Blanca Varela



HISTORIA

puedes contarme cualquier cosa
creer no es importante
lo que importa es que al aire mueva tus labios
o que tus labios muevan el aire
que fabules tu historia tu cuerpo
a toda hora sin tregua
como una llama que a nada se parece
sino a una llama

Blanca Varela

(De Valses y otras falsas confesiones)

Abr

24

BLANCA VARELA: CANTO VILANO en su voz

Por Viktor Gómez

CANTO VILANO

y de pronto la vida
en mi plato de pobre
un magro trozo de celeste cerdo
aquí en mi plato

observarme
observarte
o matar una mosca sin malicia
aniquilar la luz
o hacerla

hacerla
como quien abre los ojos y elige
un cielo rebosante
en el plato vacío

rubens cebollas lágrimas
más rubens más cebollas
más lágrimas

tantas historias
negros indigeribles milagros
y la estrella de oriente

emparedada
y el hueso del amor
tan roído y tan duro
brillando en otro plato

este hambre propio
existe
es la gana del alma
que es el cuerpo

es la rosa de grasa
que envejece
en su cielo de carne

mea culpa ojo turbio
mea culpa negro bocado
mea culpa divina náusea

no hay otro aquí
en este plato vacío
sino yo
devorando mis ojos
y los tuyos

Blanca Varela

Abr

9

BLANCA VARELA: Dolor peruano. Frío: memoria del mundo: decir la verdad de uno que en todos tiembla. Salirse de la foto para abrazar a un niño.

Por Viktor Gómez

El falso teclado
Toca toca
todavía tus dedos se mueven bien
el dedo de la nieve y el de la miel
hacen lo suyo
nada suena mejor que el silencio
nuestro desvelo es nuestro bosque
aguza el oído como una hoz
a trillar lo invisible se ha dicho
para eso estamos
para morir
sobre la mesa silenciosa
que suena
De El Libro de Barro
El lugar bajo el árbol, huyendo del sol. Mirando a los dioses borrarse en el muro y a los hombres sangrar en el libro de barro. Sal en los labios y en los ojos la memoria desollada aproximándose a la ausencia ejemplar.
Entresueño bajo el árbol, en el paraíso desierto del vientre lastrado de visiones.
Miembros en flor. Pies de cinco manos, estrellas crucificadas y la testa que cruza la red como un astro instantáneo en el juego del ocaso.
Camino a las islas los pájaros no cantan. La historia de la historia es el mar. Ola sobre ola, plegándose.
Blanca Varela