Por Viktor Gómez
-
-
-
EL RIO DE LOS AMIGOS
(…)
Nosotros pisábamos la tierra pensando
y la misma luz envolvÃa al regreso
el viejo tronco de los árboles
y el rostro de los amigos.
-
ANTONIO GAMONEDA
-
-
-
.

-
-
Por mucho que caiga el tamaño de la desgana
encima de las asas y de las cremalleras
quietas, desentendidas en armarios
donde duerme el pasado y sus moluscos oscuros,
-
nosotros siempre oÃmos delante otra canción.
-
Y aunque vaya entrando silencio en las maletas,
como una mujer húmeda que al pasar deje
huevas furiosas y el licor de la lástima
en habitaciones de ropas desesperadas
que se enfrÃan bajo la teorÃa del abandono,
-
nosotros esperamos una convocatoria
-
Cerrarán el ala los candados
con su mordisco exacto.
Veremos las espaldas de las cosas,
para siempre entregadas a su totalidad.
-
Estará todo pleno y sosegado.
-
y frÃo
-
como toallas tranquilas en la noche.
-
Y, sin embargo,
-
más que nunca esos signos anuncian
que son preparativos de un viaje.
-
-
(de El que desordena)
Tomás Sánchez Santiago
-
-
-
Y DE RESEÑAS Y LECTURAS DE
“EL RIO DE LOS AMIGOS”
-
-
- En la revista LEER
-
.
.
.
.
Por Viktor Gómez

.
.
.
En el suplemento cultural ABCD Las Letras y Las Artes reconoce y expone a un joven poeta, cuya virtud indisoluble deviene en darse a los invisibilizados con una naturalidad y desatención dogmática que reconduce el amor y la vida por el camino de los vÃnculos, más allá de estereotipos, prejuicios, abanderamientos, más acá del tú enunciador del tú desconocido que en la palabra poética reinaugura el tiempo de los abrazos, las lealtades, la sencillez y un imparable rÃo de los amigos. Poeta en las afueras de la mediocridad politizada de los signos y colores litigiantes del poder, la poesÃa de Saravia es un referente en lo que está siendo el devenir, lo imprevisible, la itinerancia de esa no carcelable creatividad que se desnuda en el poema, que se resuelve inconclusa y bellamente en un proceso de palabras, palabras de honor, que tenemos privilegiadamente en estima todo lector de PoesÃa.
Como Vicente Núñez, en el amoroso lance de existir hacia la amada, da cuenta de una votiva responsabilidad de mutuas entregas y pérdidas.
Como Gracian apura en la incongruencia las virtudes de la veracidad personal, a riesgo de ser herido, a suerte de saber discernir entre poesÃa y ficción, entre realidad y simulacros.
Su brillo es azabache en las mañanas de otoño
y calmada fiebre sin temperatura en el sol noctivago
de sus insomnios.
Conversa, converso, concierta, desconcierta, abre
con sus reincidencias irretornables un canto en la esperanza
de vivir de otra forma, pasa con urgencia de inquilino.
VÃktor Gómez
Por Viktor Gómez

Ildefonso RodrÃguez, poeta, músico, artista radical-mente libre
.
(Después de la fiesta)
.
. . .
¿quién barrerá las calles
con la palma húmeda
y pasará con los ojos cerrados
por el rincón donde orinan los tristes?
Ildefonso RodrÃguez
.
. . . .
Belleza y justicia. La PoesÃa transforma al lector y el lector transcribe el poema. “Escribir es vivir” y la vida una aventura tan intensa y breve que merece la pena vivirla bien y compartirla en una “apuesta invisible” por lo suficiente. Fraseo, todavÃa y siempre, intuición y vÃnculos que se disponen en un desvarÃo y errancia para una necesaria PolÃtica de los encuentros.
Cuando el arte de improvisar se expone sin red, como en el caso de Ildefonso RodrÃguez, uno, varios, nos sentimos en casa, hospedados en la casa de la PoesÃa. Extranjero y familiar, en lo imprevisible, en lo que torna y se fuga, como una pregunta que por sà misma nos devuelve la libertad de ser otro, ese yo es otro que podrÃa entenderse como una consciencia, como una revelación, como la ardiente fiebre sin temperatura que contagia en un pequeño lar a músicos y público, en lo que tiene de irrepetible y mÃtico una jazz session. PoesÃa que se aproxima a ser música, la máxima.
Grande, el que sencillo y discreto, sabe su estatura, —escondido y visible— conoce el alcance de sus pulmones, mide con el alma la distancia de un cuerpo a otro y deja en cada verso, el temblor de la vida, sin hilos, sin vestir…
—Libre volador—
.
VÃktor Gómez
-
.
.
.

Escondido y visible: Distintos nombres pueden convenirle al Escaso.
.
.
.
(Contemplación)
.
Desde el árbol él es otro en la distancia;
poniente en la rama húmeda estaba
la huerta sin muros
y florece.
Ildefonso RodrÃguez
.
.
.
.

.
.
.
El pájaro está vivo
.
LeÃdo en un muro de Lisboa: Bird is alive. Y anoche mismo le oÃmos, estaba tocando en el Torreón, sus blues frÃos, su medianoche exacta, su álbum de ornitologÃa. Alrededor, los sentados ya mudos, Pedro, Andrés, fumadores, sin decir una palabra, sólo escuchando. Eso fue anoche mismo.
. . . .
.
.
Los hermanos pájaros
.
Se sabe que:
Las variedades de pájaros más grandes no cantan.
Los buenos cantores rara vez son de colores brillantes.
Las hembras suelen tener una especie de canto susurrado.
Para muchos pájaros la música ha llegado a ser el verdadero objeto de su vida, no menos real que la búsqueda de alimentos o el mantenimiento de una familia.
En una carta, el amigo me pone: “No veas cómo improvisan sobre Coltrane los mirlos de mi huerto. Ni una nota fuera de sitio. Un empaste perfecto. Tengo que grabártelos”.
. . . . .
.
.
.
El fraseo de Kafka
.
Oskar Baum, poeta ciego y pianista, amigo de Kafka, testimonia:
“Cuando leÃa en voz alta -era su pasión predilecta- la pronunciación de cada palabra, dentro de una claridad completa en la expresión de cada fonema, se subordinaba totalmente a una amplitud musical del fraseo, a una amplitud de aliento interminablemente largo y de poderoso de los planos dinámicos; también su prosa posee esa amplitud: sus fragmentos cerrados, como crescendiAuf der Galerie, han credido por la estructura milagrosa de una oración gramatical”.
.
. . . .
.
.
La voz de Lezama Lima
.
Escucho una y otra vez sus recitados; esa suspensión interrogativa que cierra los versos, una pausa versal en nota dominante, intervalo ascendente. Me recuerda a un camarero que recitase de corrido el menú del paraÃso.
.
.
.
Textos recogidos en el libro de Ildefonso RodrÃguez EL JAZZ EN LA BOCA, en Dessoles-CrÃtica, colección dirigida por el Ãnclito Miguel Casado.
Por Viktor Gómez
.
.
Acabo de empezar un libro que me regalaron por sopresa
y a traición dos amigos, Lu. y A, en una de sus tan sanadoras
improntas. Me saben ignorante en este escondido y visible
castañedo de poesÃa que ha venido cuidando el poeta leonés.
El Libro es la PoesÃa reunida 1971-2006 de Ildefonso RodrÃguez
que muy recientemente a publicado Dilema editorial con prólogo
muy recomendable de Antonio Ortega (*). Entiendo poco. Acabo de
empezar el libro. Dejaré un par de huellas de su dilatación interna.
Volveremos a este libro en unos dÃas. Más en profundidad, porque
es poesÃa de reencuentros, de diálogos interiores, de lenta perseverancia.
Ah, casi se me olvida, leà su aportación en El rÃo de los amigos (Ed. Calambur, 2009), al Ãnclito Antonio Gamoneda. UNA JOYA.
.
.
En Faro gamoneda, ver aquÃ
En Isla kokotero, frasea en el color de notas y palabras,
Ildefonso RodrÃguez, acá
.
.

ILDEFONSO RODRIGUEZ (1952, poeta, músico, donoso artista)
.
.
.
.
rodó por la pendiente
.
se delcalzaba
para cruzar el rÃo
.
lo delató
el vuelo de las aves
.
.
.
.
.
la añoranza del hombre de los pájaros
.
¿qué ojos tendrán, qué dedos de pie
los deslizantes seres que presencian
sin cariño o anhelo
al atardecer inmóvil
el derrumbamiento de los icebergs?
.
.
.
.

el bierzo
.
.
.
No es respuesta a los enigmas.
En la sombra, besos, sollozos
la lanzadera del ausente.
Queda atrás un resplandor
el rojo atardecer;
de espaldas sollozos y sombras
diluyen la figura
pedaleando en la bicicleta.
Un zumbido
como en una radio encendida:
la sospecha le alcanza
ya ladra detrás de él.
.
.
.
.
.
.
El extraño era amistoso
con ternura me ofrecÃa su postre
bocados de manzana;
antes me clavó agujas en las muñecas
en las venas azules que dan aire a las manos.
.
.
.
.
.
De estar solo en el mundo
escupirÃa sobre el fuego hablarÃa
con los gritos cortados de la gitana muda
.
tocarÃa un tambor.
.
.
.
.
.
Ahà está
el trazo de la mano es visible y suena
-
antes de arder
sabe la lengua que hay una miel en el sonido.
.
.
.
.
.

-
.
.
(*) Antonio Ortega sobre Ildefonso:
La escritura de Ildefonso RodrÃguez es imprescindible en la historia poética de los últimos años. Esta PoesÃa Reunida sirve no sólo para leer a uno de nuestros poetas más originales, sino para reactivar una mirada crÃtica sobre una poesÃa que hace suya espacios lúcidos de resistencia, que se descubre habla y forma contradictoria. La referencia al jazz es esencial para entender la articulación y la sintaxis propias de su mundo poético. Música y escritura creando un fraseo en los modos de la voz, una cadencia en la trama del sonido. Y junto a la música, el espacio del sueño como eje vertebral de la palabra, pues muchos son los lugares, voces y personajes que pueblan sus fronteras. El sueño como un acto de percepción. La suma de su obra se articula como un almanaque que da cuenta de una experiencia vital, una experiencia que nos pone en el lenguaje del poema y nos hace seguir el hilo de la vida. Cada libro, cada poema, cada prosa, son estaciones de un viaje: el poeta hace parada, mira al cielo, sabe qué dÃa es el señalado, descansa. Es ahÃ, en los fragmentos de lo informe, donde surge una escritura que alcanza un timbre único y personal, libre en la imaginación. (contraportada del libro)
.
.
.
Muy interesante crÃtica de Antonio Ortega
a la PoesÃa reunida de Ildefonso RodrÃguez:
.
.
.
.
Por Viktor Gómez

THOMAS TUKKER
-
-

Thomas Tukker
-
-
LÃGRIMA
-
(Para los que lloran los sábados)
-
No hay más cera que la que arde; ni poema encendido en la victoria.
(José Miguel Ullán)
Ni siempre, ni jamás, sino ahora.
.
.
De la pupila al muslo.
Iris bailarÃn de color insostenible.
El credo del que venera linda las orillas del injusto.
La noche pulsa a su antojo lazos en la soga del suicida,
La carne al pez, rémora viscosa de horas restadas.
El látigo colgado en el envés de la noche.
No es lágrima de llanto el verbo callar.
La pregunta queda inmóvil en un asta de matriz embravecida,
redención a cuchilla para un réquiem.
Las manos se distancian del norte de los cuerpos,
Indeciso corazón que ruge lento.
El sur decisivo entre las ingles.
El sur decisivo
Cuando un muslo sirve de papel secante
A una gota sin retorno, perdida ya de ojo y boca,
discreta como una margarita a las puertas
de un palacio de neón en mitad de la carretera
donde los desagües engullen fantasÃas inquietantes.
-
Cecilia QuÃlez
-
ver en el libro
El rÃo de los amigos (Calambur, 2009)
su excelente aportación a Antonio Gamoneda
-
-
-
Por Viktor Gómez
Lo blanco era la harina. Fue el año en que no habÃa nada más que hacer, repartir panecillos por las mañanas, llevarle el almuerzo a mi padre, almacenar leña para el horno… Asà era el tiempo del verano, un tiempo que albergaba la ilusión de una adolescencia sólo rozada con la mirada esquiva de aquellas libélulas… una ilusión que no me pertenecÃa, en un pueblo donde todo lo que algún dÃa pretendió ser porvenir e impaciencia de lo hermoso yace entre las ruinas de la consolación de alguna tumba.
-
-

-
-
Yo tenÃa catorce años, y pienso ahora que para aquella baraja revuelta que era y sigue siendo mi vida, la primera forma reconocible del destino debió ser algo relacionado con el encantamiento que está detrás de lo que no se oye, acaso la delicadeza de los lenguajes incomprensibles que tiznan con su halo misterioso las manos ansiosas de los muchachos, empujando las puertas pútridas de los molinos abandonados, la última visión de lo puro sobre los residuos fermentados de las harinas del sueño.
(Fragmento inicial del texto incorporado por Juan Carlos Mestre, en torno a su relación con Antonio Gamoneda, poeta, conciudadano y amigo.)

Finge seguridad
la mano que acaricia el cauce de la lÃnea: escarchado horizonte,
donde el estremecimiento de la muerte, no explica
sino la gratitud de haber vivido.
(Fragmento de Interminable imagen. Catedral de León, de Diego Jesús Jiménez, para A. Gamoneda)
El que vive de visiones no se alimenta de cerezas.
(Inicio del texto que Eduardo Milán)
Cuando leà por primera vez a Antonio Gamoneda –hacia 1983−, su poesÃa era un secreto bien guardado entre las murallas de León, aunque ya hubiera publicado 3 libros. Veintitantos años después, su nombre se ha convertido en la más importante referencia de la poesÃa española actual.
(Fragmento de la intervención de Miguel Casado)
-
Rafael Saravia coordinador del Libro “EL RIO DE LOS AMIGOS”
de Ediciones Calambur
-

Antonio Gamoneda:
-
En Faro gamoneda
En Arte poética
En Revista poética Almacen
En wikipedia
En Abel MartÃn
En Radio Canal Extremadura (Entrevista)
En Cervantes Virtual
Documental TV Instituto Cervantes

En casa del poeta Antonio MartÃnez, con Antonio Gamoneda,
Julio Obeso y otros poetas y amigos
VV.AA
El rÃo de los amigos.
Escritura y diálogo en torno a Gamoneda
Colección: PoesÃa, 98
Madrid, 2009. 180 páginas
ISBN: 978-84-8359-181-9
16,00 euros (con IVA)
Lo conseguà en LibrerÃa Primado, cuando pasé a encargar un libro de Inma Luna y recojer otros dos de Antonio Méndez Rubio y Miguel Ãngel Curiel. Y me encontré con una estupenda antologÃa
FUGA DE LA NADA
(Bohodón ediciones, sept. 2009), que me llevé a casa porque aparecen Julieta Valero, Cecilia QuÃlez, y los impresionantes Benito del Pliego y Marcos CantelÃ. entre otros tantas buenas propuestas (hasta 16 poéticas). Tanto Benito como Cecilia participan en el libro de El rÃo de los amigos.
–
–
-
.
.
.
.
.
En El rÃo de los amigos —tÃtulo también de un poema de Gamoneda—, un conjunto de escritores y crÃticos celebra la trascendencia de la obra de Antonio Gamoneda, asà como el renovador sustrato que ésta aporta al panorama de las letras hispanas contemporáneas. Rafael Saravia ha reunido a un grupo privilegiado de lectores de la obra del Premio Cervantes leonés, cuyas contribuciones despliegan un diálogo creativo y reflexivo entre las señales impresas en los libros de Gamoneda y la impronta recibida de ellas por estos autores y amigos, procedentes de distintas generaciones.
-
El rÃo de los amigos es un libro colmado de poesÃa y meditación, que no solo ayuda a entender mejor la obra de Gamoneda y a rastrear su huella en la literatura contemporánea, sino que constituye, además, un sincero homenaje al maestro y a su palabra plena de dignidad, conciencia y libertad.
-
Rafael Saravia es poeta, editor y fotógrafo. Fundador del Club Cultural Leteo y Ediciones Leteo. Ha publicado los libros de poemas Pequeñas conversaciones de rojo (2001), Desprovisto de esencias (2008) y Pequeñas conversaciones (2009). Ha sido incluido en las antologÃas Novilunio (1998), Petit Comité (2003) y AntologÃa del beso, poesÃa última española (2009). Colabora regularmente con diversas publicaciones nacionales e internacionales, tanto en papel como en red.
-
Colaboran:
-
-
Gonzalo Rojas • Pablo de la Varga • Diego Jesús Jiménez • Antonio Colinas • Fanny Rubio • MarÃa Nieves Alonso • Jaime Siles • Eduardo Milán • Ildefonso RodrÃguez • Miguel Casado • Ãngel Luis Prieto de Paula • Antonio MarÃn Albalate • Alexandra DomÃnguez • Tomás Sánchez Santiago • Juan Carlos Mestre • José MarÃa Parreño • Lawrence Breysse-Chanet • Pilar Blanco • Amalia Iglesias • Jorge Riechmann • Marifé Santiago Bolaños • Eduardo Moga • EloÃsa Otero • Niall Binns • Cecilia QuÃlez • Guadalupe Grande • Antonio Méndez Rubio • MarÃa Ãngeles Pérez López • Jordi Doce • Viktor Gómez • Lourdes de Abajo • Luis Luna • Ignacio EscuÃn • Rafael Saravia •
Un poema en este libro, de Antonio Méndez Rubio:
ERA ESTE TIEMPO
Dentro de la expulsión,
por la senda no abierta,
lÃvida
la carne que de deseo madruga,
antes que nada
vi
toda la precisión de la mentira
junta
sobrevivirme, reconocerse
demasiado temprano,
hacerse libre en mÃ.
-
-
-
-
Más entradas sobre EL RIO DE LA VIDA:
-
-
Calambur: Â Â Â Novedad poesÃa
Julio Ibeso: Al rededor de la media noche
VV.AA.:       Estación de Acacias
EloÃsa Otero: Faro Gamoneda
Diario de León: Portada Cultura 10-10-2009
.
.
.
.