Por Viktor Gómez
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JOSE VIÑALS
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Estimados amigos:
José Viñals murió el jueves en Málaga. Su estado de salud habÃa quedado definitivamente menoscabado desde que en el verano de 2008 sufriera una crisis que le puso al borde de lo que ahora ha cruzado. José lo esperaba.
José Viñals murió el jueves, pero José Viñals no ha muerto. Nos deja una obra escrita infatigablemente durante más de cinco décadas y nos deja también el ejemplo de una vida valiente y hermosa que encontró la complicidad de muchos y en la que muchos encontramos aliciente y guÃa.
José Viñals murió el jueves, pero aún le queda mucha vida. Larga vida a José Viñals.
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Benito del Pliego

Benito del Pliego (Madrid, 1970) poeta, traductor y ensayista
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El silencio y las grietas
Alta es la noche, alta la señal, alta la soledad, alto el silencio. Una música insomne se filtra por las grietas. Alto el silencio. La música es memoria.
Culminan su trabajo los ángeles, los engreÃdos. Flores de azúcar, cristalitos de nieve color malva. Alta la edad, bajos los colmillos de la hiena preñada. En los huesos se infiltra el humor de la noche, la esperada, la turbia. Alto el silencio, alto el advenimiento.
Alta es la noche. Por las grietas se filtran las hogueras, el vuelo del murciélago. Viento, alto es el viento mudo de las sombrÃas albuferas.
La peste se arrodilla, mujeruca de esparto apolillado, ojuelos de gallina. ¿A qué viene la peste? ¿Qué va a llevarse si ha venido?
Viene a por músicas la pálida. A por la vomitona. Viene a por notas funerarias en los oscuros pentagramas.
Aquel que va a morir no ha cerrado los ojos. Alta es la noche, piensa, sin signos de tragedia.
Hay ratoncillos en los zócalos. Muge la vaca parturienta. Algo nace al tiempo que alguien muere. Todo se filtra por las grietas trizadas de la noche. Aquel que va a morir ordena sus palabras. Nada temo. No moriré con música. ¿La peste ya ha llegado?
El armadillo ha abierto ya su hueco. Duerme sin normas la calandria. El vegetal se acopla a los muros de piedra. Alto es el viento; su afilado silbido se filtra por las grietas. El invierno musita su parlamento ciego.
Aquel que va a morir no tiene ya memoria del amor, de los años. Aquel que va a morir tiene una lenta prisa. Tiene morados ya los dedos de los pies y las manos. Una tela de araña atenúa la luna del espejo. Duermen los libros en los cautos estantes. Hay un polvillo ceniciento en los muebles y enseres. Gotea la escarcha en la techumbre. Ha caÃdo una mosca en el agua del vaso.
Alta es la noche, indecisa e informe la precoz madrugada. Ha cesado la música. Duermen las ratoncillos. En el establo el caballo medita. Alto el silencio, alto el fulgor del cielo, alta la madrugada. Breve el sigilo de la muerte.
(de El silencio y las grietas, 2006)
Por Viktor Gómez

José Viñals, Marta, Antoñita y yo.
Hoy ha fallecido José Viñals, entre la tarde y la siesta su aliento se ha detenido para siempre.
Mi amigo José un hombre bueno en toda la extensión de la palabra, cualidad tan poco común en nuestros dÃas, si un hombre bueno y además una de las voces mas hermosas que el mundo de la poesÃa ha tenido en la mitad del siglo pasado y las primeras palpitaciones del siglo que ha comenzado.
De su extensa obra seguro que a no tardar se ocuparan los entendidos en la materia, yo un aprendiz de poeta solo se de las emociones que sus poemas y narraciones me han provocado, entre ellas quiero mencionar unas pocas Nicolasa verde o nada, Señor ruiseñor, Miel de avispa, Huellas dactilares, Elogio a la miniatura, y esa joya de la lÃrica Mi ritrovai per una selva oscura, entre otras muchas.
Conocà a Jose y a Marta su compañera y a dos de sus hijos en Alzira en la Editorial GermanÃa, que regentan mis hijos junto a otros socios. Aquella tarde alrededor de una paella en mi casa de La barraca charlamos y nos conocimos, comenzando una hermosa amistad que se ha mantenido hasta la fecha.
A José he de agradecer el estar en este mundo de la poesÃa pues ante la lectura de los poemas de El rumor del patio me alentó a que los editase, escribiendo el prólogo el mismo. Yo por mi parte solo puedo agradecer haberle conocido y haber tenido el honor de tener su amistad.
Gracias José por ser un hombre y un poeta excepcional.
Descansa en paz.
En su memoria estos tres poemas de Elogio de la miniatura
(de Elogio de la miniatura)
Lentas las piedras
y más lentos los pájaros.
Comienza el mundo
a detenerse.
El sencillo
argumento
de la vida:
libando
ha muerto
el colibrÃ.
Son estorbo
las vÃsceras.
Es estorbo
la orina.
Y la sangre.
Y el alma.
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Y el poeta extreñeno Miguel A. Lama,
desde el intenso y briosos blog Pura Tura:
deja esta necesaria lectura, acá.
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