Por Viktor Gómez
MIGUEL ÁNGEL CURIEL

Miguel Ángel Curiel (Korbach Valdeck, Alemania, 31 de marzo de 1968). Fundamentalmente poeta y narrador, es español, aunque nació en Alemania, hacia donde habían emigrado sus padres, originarios de Jaraiz de la Vera (Cáceres); con un año de edad su familia se trasladó a Talavera de la Reina, provincia de Toledo, donde transcurrió su infancia y la mayor parte de su juventud. Hizo estudios de Geografía e Historia en Madrid. Viajero impenitente, ha estado en Potiers, Saarbrucken, Nuremberg y Florencia y en su juventud militó activamente en política; también fue cantautor. En la actualidad reside en Lugo. Es autor de los libros: El Verano (accésit del premio Adonáis, 2000), Un libro difícil (Premio Esquío de poesía, 2005), Por efecto de las aguas (Premio de poesía San Juan de la Cruz, 2008, Colección Adonáis), Diario de la Luz (DVD, Barcelona, 2008)
TORMENTA EN LA RAIA
La tormenta se nos echó encima.
Plástica y efímera como todo
lo que es bello por sí mismo.
Se quema el árbol en la lejanía
de estas sierras espeluznantes
donde cuesta andar y
cuesta escribir.
Tirar esa palabra al mar.
Tirarlas todas al mar.
Devolvérselas a Dios.
Cegar con piedras
el pozo de la luz.
PÁJAROS
No importa la edad de un pájaro.
Más ilumina la melodía
en la oscuridad.
Atravesamos una zarza dulce
y se echa a volar el dolor.
Hemos congelado la rosa.
Hemos congelado la luz,
las manzanas negras.
Nos hemos congelado
a nosotros mismos.
Gallinita ciega que
a mis pies se convirtió
en un puñado de sal.
CUCHARADAS DE VINO
Cuando oigo mi nombre
en boca de otro
siento miedo y placer.
Después me despierto
como nieve pegada al muro,
o acaso me alimento
de visiones breves.
Cucharadas de vino.
MUNCH
Para Víctor Gómez Ferrer
“Coimbra a 22 de diciembre de 1989:
ha muerto Beckett. Con su obra lúcida,
esperanza esculpida en el rostro”
Miguel Torga
El grito de Munch es un grito de luz.
La boca oscura nunca se cierra.
Él inyecta agua o leche en los párpados.
El grito gira en su silencio,
en el desagüe el sol.
El único dios que he visto es el huracán.
Mientras cuece el agua afuera hay nieve.
Suyas son las huellas que llegan hasta la casa.
Enhebra el hilo, pero un día el rostro
ya no podrá enhebrarlo. Si clavarse la aguja
para seguir viendo lo invisible.
Agudizar. Elegir el sitio del dolor.
En vez de un poema liberador
un poema a secas.
PINO DE LOS CAÑOS
Cuelga la piedra del chopo
y lo inclina hacia la nada.
Remuevo el saúco y lo que
cae de él es mi nombre.
Si fuera un árbol sería
como ese pino que forma
con la tierra un ángulo agudo.
(De catorce grados, como el vino solar
de esta tierra lejana y oscura
donde pasé mi juventud)
BUITRES
Los buitres son buenos.
Trabajan el marfil.
Cuidan de los huérfanos de la primavera.
Esos corderitos lamen el oído.
Todos los seres queridos se convierten
un día en reses.
¿Así es como se acercan?
No se va el silencio.
Nunca se va.
Ya nunca estoy en los poemas.
LUGAR
Poco cambió este lugar.
Inalterable y solitario
siempre abierto al mediodía.
Tu poesía parece haberse ido
muy lejos a buscarte y
nunca te has marchado.
Ya no la dominas, demasiado lejana.
El pulso te tiembla por el pájaro
que hay dentro de ti.
Le das vino.
Abres la boca para que escape.
Abres el grifo y escuchas.
Algo se ha cerrado para siempre.
FARO
Este faro donde
me han invitado a dormir
y donde no consigo dormir.
Enviamos luz
y un haz negro hacia el fondo.
Guiar la aventura.
De esta soledad
dependen muchos.
CROCUS
Pisad crocus.
No recojáis crocus.
No os comáis los crocus.
Pisad esos crocus negros que salen bajo la nieve.
No os llevéis los crocus a casa.
No arranquéis los estambres de los crocus.
No os comáis esas florecillas que salen bajo la nieve.
No llenéis de crocus las cajitas.
No echéis al fuego los crocus.
No vendáis los crocus.
No metáis en las orejas de los cerdos los crocus.
No los oláis.
CAJA
El vacío es una caja
hecha por ángeles,
encierra toda la
oscuridad del mundo
y alguien la echa al fuego…
LOCURA
Llanuras sin montañas al fondo.
Parece un buen sitio para escribir
y dejarse el pelo largo.
Todos los alacranes son míos.
El veneno negro de la luz.
Los ojos vuelan.
Algún día nevara.
Es un buen lugar para la nieve.
Mi boca está vacía
por la sequía y la locura.
Lo amarillo pincha el ojo.
Suena el gong.
PESCANDO EN EL TIETAR
Pesco, el sol no deja que piense en mí.
Lanzo y recojo.
El sol no deja que vea la boya
que baila en el agua.
Si se clava la muerte
el sol no me dejará ver la picada.
Tirará hasta romper el sedal.
Cuando pesco no lucho.
Bebo el agua.
ESTORNINOS
Estorninos.
Bucles de estorninos.
Ceniza de las palabras
que han iluminado el día.
¿Y qué le hemos dicho a los jefes,
a los idiotas, a los perros
que muerden huesos de aviones?
Bucles de estornino.
Hemos callado
y hemos fabricado
cajas de silencio.
EL ÚLTIMO DÍA DEL MUNDO
Es el último día del mundo
y todo está tranquilo.
Nadie vuelve del amor.
La carretera va hacia el sol.
El camino del invierno
atraviesa el verano.
Morir mientras duermes.
No pueden quemarse
nuestros ojos en la nieve.
Las visiones no son visibles.
BLANCO
Las palabras quemaron la boca.
El silencio o las uvas los ojos.
La leche quemó el hígado.
Esta hoja,
este blanco de la hoja,
afuera esa nieve,
ese blanco de la vida.
Casa caliente
mundo frío.
Desnudo
me traga el silencio
mientras me como el pan.
OCTUBRE
Vengo de aquellas montañas.
Mi poesía viene de aquellas montañas
a las que raras veces canto.
Si fuera el cazador de perdices negras
fundaría en ellas una ciudad
para los desposeídos.
La poesía ha muerto
y las montañas viven.
Qué pocas palabras me quedan
para decirlo todo.
Mejor no escribirlas
y se pierdan en la luz.
MESA PUESTA
Nadie come.
Está todo puesto para ser olvidado.
El lenguaje mismo
ya no quiere ser bello.
Es el lenguaje de un viejo que va de blanco.
Toma el vino en la concha
para emborrachar a su ángel.
Un techo blanco
y tener agua, grifos de luz.
Se oyen los pasos,
las explosiones de dinamita.
Desde la ventana se ve la boca del túnel.
¿Hay himen en la boca abierta?
¿Cómo puede romperlo una palabra?
Tener un pozo de nieve
donde echar al ciervo.
MODIGLIANI
Los que se van.
Ese instante.
Se pierden ellos primero en la luz
y luego la luz en nosotros.
El calor de la piedra
en la mano fría.
El agua tibia,
o siempre un poco más fría
que el vino.
Jacobo Modigliani intenso en la nada.
Se puede morir de miedo,
pintar de lejos los propios ojos
hasta deformar la propia vida.
Tocar el piano muy lento,
más suave.
Besar una tecla mientras
se cuece el agua.
CUERDA
Se trenza la cuerda.
No se rompe ninguna palabra
por el peso del mundo.
Pero yo si me rompo al hablar.
Trenzo el silencio.
Que no se rompa el hilo de luz
que me voy comiendo.
Espacio oscuro,
nada brilla.
Lo que veo no está.
La nieve que piso es mi edad.
Sé que es blanca.
pero no hay luz para hablar de ello.
Cualquier bicho de ojos rojos está caliente.
Se queman por dentro.
Tampoco la ceniza se ve,
ni la vaca con la que choco.
CARTA DEL 1 DE NOVIEMBRE
En una ciudad cualquiera
en un cementerio cualquiera
donde nunca vivió ni murió uno de los míos,
donde me encuentro de paso
y a la que supongo nunca volveré,
he comprado unas flores y se las he dado
a una muchacha. Me las ha cogido
como si ya estuviera muerto.
Así me ha mirado, entonces más arriba
dicen mis ojos, donde la luz
se come los pájaros.
No lo dicen siempre.
No siempre están pensando en lo que ven,
o lo que no ven es más puro
y entonces menos visible.
La fruta cae y se pudre.
De más arriba cae el amor
y se restablece.
Desde un poco más arriba nada se cae.
¿Vamos nosotros hasta esas alturas
A tirarlo a la tierra
o a soplar el vidrio de la visión?
Por Viktor Gómez
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Salto al vacío, de Yves Klein, 1960
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Este es el texto que leeré del ínclito Miguel Ángel Curiel
Y que a modo de impronta escribió ante la imposibilidad
de volar por un respeto insalvable a las alturas. Desde Roma
llega su palabra irresumible. Pan y cerezas en mi mesa.
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Víktor Gómez
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(miedo a volar)
Estos railes silenciosos
cuando no hay caminos hacia mi casa.
¿Y si ya no tuviera casa?
La manera mas lenta de llegar
es yendo hacia atrás.
Una especie de memoria
o de día más largo.
Si el invierno viene por allí
lo encaras y lo atraviesas,
o ir paralelo al verano.
¿Volveré?
Siempre he querido volver a pie
-Desde donde sea-
Darme ese daño.
Pero nunca se acaban las obras aquí.
Se dejan por un tiempo,
y si pasan mucho las nubes por encima,
asemejan ruinas muy nuevas.
Yo nunca las acabaría.
Hay que cuidar de las ruinas.
Frenar el deterioro.
Dejar que el tiempo juegue con ellas
y el misterio se adueñe de los sotanos.
No estoy sonriendo,
pero quien lo lee si.
Si se acabaran esas obras
me tendría que marchar
y hundir las herramientas.
Nunca se acabaran esas obras.
Trabajaré lo menos posible.
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Miguel Ángel Curiel
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Por Viktor Gómez

De verdad, la belleza es el atrevimiento de la fragilidad a darse
A principios de Marzo acostumbro a visitar el cementerio de Vyehrad. Tengo allí unos cuantos amigos y a veces parece que estoy allí también.
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Jaroslav Seiferd
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Comen la trufa trastornados, un trozo de poesía insepulta encontró lengua y diente.
Paul Celan
el –a PRINCIPIOS DE mARZO COMIENZO
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Como el mundo, la poesía será cada día más pobre
Miguel Ángel Curiel
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El principio del mundo, del escritor Miguel Ángel Curiel obtuvo el XXXIII Premi Vila de Martorell, en la modalidad de poesía castellana, convocado en el año 2008 por el Ayto. de Martorell.
Aquí, algunos poemas:

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Páramo
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A Pilar Blanco, César Gavela, Ángel Luis Lujan, Ambrosio Gallego, Paco Gómez Porro, Teo Serna, Juan Carlos Mestre, Juan Manuel Molina Damiani, Alejandro Céspedes, Víctor Gómez Ferrer, Esther Folgueral, Ángel Guinda, Antonio Costa, Anxo Pastor, Antonio Méndez Rubio, José Luis de la Vega, Luz Pichel, Pepe Cereijo, Pablo Moldes, Paco Amor, Pedro Tenorio, Agustín Porras, Rafael Escobar, Raquel Lanseros, Rafael Sarabía, Antonio Gamoneda, Amador Palacios, J. A. García, Paco Gómez
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GRACIAS nada.
Débil luz.
Árbol enclenque
que resistías sin tener que hacerlo
como el agua de lluvia en la lata…
Que los versos hagan lo mismo que el torque.
Cerrarse sobre un cuello de cisne negro.
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Papagayo
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LA PALOMA descansa sobre una pata. Papa-gayo. Ich bin Miguel. La mentira se dobla. Cruje un palo.
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MANZANAS EN EL SUELO
LAS MANZANAS en el suelo y sobre la mesa un poema sin acabar. No hay final para el mundo. Le doy la vuelta a la hoja. Estoy en el centro del mundo. Por más que camine siempre estoy en el centro del mundo. Se hace de noche y sigo caminando. Por más que camine no dejaré de ser yo. Mi sombra se quedó muy atrás. Pero quien ha vivido en un huevo merece volar. Se les forma un pico de amargo silencio. Ese hombre que salió esta mañana hacia las cumbres con unas almendras y una carta de amor no sobrevivirá.
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Miguel Ángel Curiel
Por Viktor Gómez
Francis Bacon (Violent frames)
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JOROBADO
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No temo el mote. Si se trata del defecto no temo a la palabra. El temor va por metro. Va hacia la nada donde están los labios amarillos y la lengua amarilla. Tienes que hablar a oscuras, escribir a oscuras, comer a oscuras. Y comerás poco, hablaras muy poco y apenas te lavaras la cabeza. Por esta causa tu poema no será oscuro. A veces no será siquiera.
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TRES POEMAS INÉDITOS, del poemario ‘TRABAJOS DE PURIFICACION’, nos dejan traspasar el límite de una descentralización, la imposibilidad de un sedentarismo, el nomadeo del balbucir entre dos lenguas, invitando e inventando al ser de palabras a escuchar el mundo, a callar ante la revelación irracional y sutil, trágica y suave, de lo que existiendo desaparece y de lo invisible que se resuelve en tacto, olfato, música, contrasentido, esponja, descenso, tuétano, nervio, temblor. Poesía en el umbral de la casa, en la caza de los inadvertidos signos del pájaro, la nieve, el claror, la soledad, los otros. Se da la circunstancia que el acontecimiento, lo ordinario, en la experiencia abisal del poeta, puede decir tanto más de lo real y del misterio de existir que lo extraordinario. Y en una actitud subversiva, una posibilidad de lectura deviene por pensar desde el afuera, desde la no prefijada realidad, desde el no preanalizado texto o cultura. Requiere este salirse de lo convencional la osadía y lentitud del tuareg o el esquimal: batirse en soledad contra el ángel atroz, caminar mucho tiempo soltando lastre (desacumulación) y unos trabajos de purificación que pasan por negarse al sistema retributivo-simbólico del arte contemporáneo sujeto a la industria del ocio (menudo negocio!!) y la política cultural masiva para gloria de la doma y anestesiamiento de unas sociedades cada vez menos autocríticas, deliberativas y suspicaces. Es poesía, quizá, para la sospecha. Un leer por el acantilado. Una opción por la noche del sentido. Por la inseguridad que es grieta a la libertad de construir un mapa del mundo desde la experiencia personal de escuchar, pensar, hacer, estar, acallarse, crear.
Víktor Gómez
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ALBA
Todo en silencio para que cantes. El gallo siempre lo hace mal. Compos de palabras que se pudren y desparecen para siempre. Una ventana es luz, una fotografía es luz, un panal es luz. Un poema debería ser luz. Canta tu. El gallo siempre lo hace mal.
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ARTE-CONTRA-ARTETrae tu longaniza y haz que se la coma el cerdo, y haz que nosotros comamos hierba. Nos pondremos como locos. Toseremos por culpa de un gallito en la garganta. Una simple miga de pan. Los hombres se encorvan sentados sobre sus maletas junto a la granja que se ha encendido. La música de las granjas. La comida de las granjas. Tantos animales sin nombre. Somos pollos locos. Se ha caído un pájaro. Se ha caído un hombre, luego su ángel. Estoy cargado de piedras. No se que hacer con ellas. No puedo volar con ese peso.
Miguel Angel Curiel
Por Viktor Gómez
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De imprescindible RELECTURA.
El poema “Foro de los balbos” quizá sea el mejor poema en prosa que leí desde que abrí éste foro, allá por abril del 2007. Y al que vuelvo porque crece y mejora el paisanaje de su dactilografia, el paisaje ante mis sentidos. Trae una cierta gracia, un “don de ebriedad”, de vino después de cenar y sin alborotos ni otro extravío que su luz hacia adentro.
Auna una delicadeza y suma intuición de observador intenso a la inextricable magia de una prosa en lo imaginal y en lo cotidiano, para la perfecta mezcla: Poesía.
Este puede ser un momento moroso de aprendizaje y belleza, de pulsión y revelación como escuchar música con la orquesta y el director adamados. Tiempo de “misterio y misericoridia”.
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Víktor Gómez
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FORO DE LOS BALBOS
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PEQUEÑO cuaderno escrito en las frías mañanas de invierno al sol. Cada hoja es un rostro que se ha borrado, más profundo entonces que un rostro presente, que un rostro hablante. Esos rostros borrados hablan como las estrellas, de alguna forma hablan a la noche. Rostros borrados que por un momento reaparecen en la oscuridad, aplena luz del día, o igual que esas guirnaldas de papel después de una fiesta. Frutos de papel que un niño subido a una escalera prende con una tea. ¿No son esos rostros un aire más invisible que el aire, un aire que, al pasar por el peine de los árboles, se convierte en agua?. Agua, imágenes de agua, imágenes transformadoras, transparentes. Todas las ideas livianas se han servido de pesados discursos; sin embargo, nada hay más antagónico a la idea de un río que esas visiones cósmicas, aéreas, angelicales o de seres voladores que pueblan nuestras miradas y visiones.
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El horizonte como abismo, y esta palabra, más veces invocada que escrita, palabra en la que caemos a un camino invisible, pero terrestre, camino por el que esperamos ver llegar a alguien. ¿Corrientes de agua que van desde nosotros hasta el horizonte?. Tendríamos, si así fuera, que imaginarnos una cascada infinita, o ríos detenidos porque se les han cortado los nervios de la corriente; como a un hombre que trabaja con el hacha y necesita de sus brazos, de la tensión de sus músculos y que por azar ha sufrido una descarga eléctrica, un tajo profundo en los antebrazos; ríos en lo que todo ocurre en la otra orilla, escenificaciones espontáneas de todo lo que no es invisible. Toros y animales salen por la fronda en la oscuridad para abrevar a la luz de la noche en esa corriente de música.
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¿No se trata más bien de un tú, un tú fuertemente arraigado, y ese tú no es acaso el ángel de cada uno?
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Un yo fluorescente, un yo extraño para el que lo detenta.
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Rostros borrados, guirnaldas ardiendo. Estas palabras están pensadas para arder en silencio, y nada se asemeja más a ellas que esos pájaros del estío que pueblan los cielos de esas pequeñas ciudades del Sur. Ciudades donde hay más pájaros que habitantes, ciudades con un gran decorado de piedra. o cornisas con nidos de barro, bocas circulares de un solo labio endurecido, y pájaros que entran y salen de esas bocas. Un coro que nunca ha cantado a no ser que la luz fuera audible, luz que no es más que una fuente de misterio y misericordia.
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Claridad fermentada en el silencio.
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Una luz muy concentrada e imposible de gobernar.
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Escucho esos coros de los nidos de barro. Bocas por las que entramos en una habitación oscura donde hay una niña muerta sobre una cama de plumas negras. ¿Si se abrieran los ojos de esa niña se derramaría la niebla, la arena por los pómulos y las mejillas?
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¿Y no son estos pensamientos más que nudos? ¿Nudos uniendo mundos demasiado dispersos?
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Cerraros bocas de los nidos de barro. No cantéis más lo inaudible.
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Coro de la muerte, coro de los ajusticiados.
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No importa cómo se llame la ciudad. este poema no transmitirá más porque ahora la nombre. Una ciudad del Sur más bien pequeña; seguramente es más difícil de ejecutar un poema a la ciudad que uno de amor o una elegía sobre alguien querido. Seguramente sea un poema arduo, accidentado. Demasiados recursos se necesitan para cantarla dignamente, y las ciudades no tratan bien a las palabras, y las palabras, que como los pájaros necesitan residir en un plano aéreo, desapareciendo en los puntos donde emana luz. Palabras y pájaros chocan allí arriba y caen a la ciudad. Muy pronto se desvanecen y pronto hay que volver a decir lo mismo.
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CAMA BIEN HECHA
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CAMA bien hecha.
Sobre ella se hecha la nieve;
sobre la nieve, la sombra del árbol con la que
está hecha la cama.
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Pero la cama es baja para mí
y el suelo alto.
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Gracias por la cama y el suelo.
Me sentaré en la silla y
dormiré junto a este fuego
de piñas y cáscaras.
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Haciendo un pozo
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LA luna fermentada,
el pan mordido,
el poema a la mitad…
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Mientras escalan el picacho
tú haces un pozo: no encontrarás
más que agua…
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Les ves pegado a la piedra.
Parecen insectos: ellos desde la pared te ven.
Pareces un animal que escarba,
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un animal que come insectos.
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Miguel Angel Curiel
“Por efecto de las aguas”
Adonais, Ed. Rialp
Premio San Juan de la Cruz, 2007
Por Viktor Gómez
Diario de la Luz es un poemario de Miguel Angel Curiel, que se quiere escribir en el presente contra la transparencia de las aguas que desmemorizan su paso y arrastre de limos, fondos, barros, verdores, hacia el inalcanzado después, por el fugaz ahora, en la pérdida irretornable de lo vivido o de lo imposible. Un libro para contemplar, benigno en la translectura y retorno a ese silencio en apariencia hijo de la quietud, que es dónde realmente suceden los signos perdurables.
Acudan a éste libro que se libra del oficio de inutilidad al que sometemos habitualmente la poesía ya pensada, ya sentida, ya reconocible (Perniola) para propiciar acceso efímero por un haz de luz a rincones del caudaloso río de la vida que sigue este Poeta residente es su “soy” y en carrera hacia la noche y hacia el mar.
Hay poemarios que tienen en sus vientres de arena peces impredecibles, pecios incalculables …
V. G.

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Las oscuridades están llenas de aguas
cristalinas. Trabaja el agua contra la
realidad. Escucho la fuente mientra veo
al paracaidista caer. Cuando ya en tierra
comience a hablar de su experiencia,
le diré: “usted hubiera sido un buen juez
pero un mal arbitro. No ve el presente,
sólo el pasado, el sordo pasado con las
palabras del presente. ¿No lo ve ahora?
El destino aflora, mana rápido de la
lentitud y el instante se revuelve.
Y por si acaso, no se le ocurra beber
el agua de la purificadora.
Miguel Angel Curiel
Por Viktor Gómez
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Sobre Miguel Angel Curiel al que conocí recientemente en el Curso de Priego sobre Leer y entender la poesía de Antonio Gamoneda, solo me atrevo a aventurar que es un excelente conversador, que escucha mucho, habla con propiedad y justeza, lo suficiente y que cuando recita son sus poemas independientes y autónomos pájaros en la complejidad del presente: belleza y temblor. Hay algo no decible que los aleja de una aproximación apresurada o superficial. Son una música extranjera que conecta directamente con el ser que osa a lo abierto.
Sobre su poemario “Un Libro Difícil”, aquí.
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DE PASO POR TOLEDO
A Idoia Arbillaga.
ESE PAISAJE invernal limpio e inacabado que el pintor deja
esclarecido. Él se permitió algo de nieve en el corazón, tuvo libertad,
tú sólo realidad. Todavía hoy al comenzar la mañana moja la
punta de la lengua en el rojo de la paleta, prueba el veneno, la bilis
es un ángel amarillo, unta el negro, el fruto negro por la nieve, una
sombra tan dilatada que se ha subido al corazón a la cabeza mientras
en los ojos se quema el sueño de San Andrés; le dice sí al no
y se ve el blanco de los huesos que es el más oscuro y a una mujer
detrás que tiene sed. ¿Era ese el fragmento olvidado, leído en el
Contra Celso 11, 58, el atribuído a María Magdalena? ¿Quién la
vio de verdad en Toledo aquel día de Septiembre encaminándose
hacia el Puente de San Martín? Unas mujeres frenéticas que le
habían dado una sábana advirtiéndola de que debía hacer del
macho y la hembra una sola cosa, de modo que el macho no fuera
macho y la hembra no fuera hembra.
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¡Así entraréis en el reino!
Miguel Angel Curiel