Ago

23

CONFINES –agosto 2010–: ANA PEREZ CAÑAMARES

Por Viktor Gómez

ANA PÉREZ CAÑAMARES


Ana Pérez Cañamares (1968) nació en Santa Cruz de Tenerife y en la actualidad vive en Madrid. Algunos de sus cuentos han aparecido en antologías tales como Por favor sea breve (Editorial Páginas de Espuma), Lavapiés (Editorial Ópera Prima), Maldito amor mío (Editorial Signo Tres, Lima), o Escritos disconformes. Nuevos modelos de lectura (Ediciones Universidad de Salamanca). Colabora con algunos de sus poemas en las antologías Qué nos han hecho (Editorial Isla Varia), Resaca/Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowski (Random House Mondadori), Versus.12 Rounds (Ediciones del Satélite), Bukowski Club Jam Session de Poesía 06-08 (Ediciones Escalera), 23 Pandoras. Poesía alternativa española (Editorial Baile del Sol), Poesía Capital (Editorial Sial/Contrapunto), La manera de recogerse el pelo. Generación Bloguer (Bartleby Editores, próxima aparición), así como en distintas revistas impresas y digitales. Administra el blog El alma disponible (elalmadisponible.blogspot.com), dedicado a la poesía. En el 2007 publicó su primer libro de poemas, La alambrada de mi boca, en la Editorial Baile del Sol; esta misma editorial ha reeditado en el 2009 su libro de relatos En días idénticos a nubes. En la actualidad prepara su segundo poemario, Alfabeto de cicatrices.

ALFABETO DE CICATRICES

Con pulso de artificiero

escojo las palabras.

Manejo con tacto

la nitroglicerina de cada sílaba.

Por culpa de palabras mal usadas

a mi corazón lo cruza

un alfabeto de cicatrices.

PERDONADME QUE AHORA JUEGUE

Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa

Wislawa Szymborska

Cuando veo fútbol, tenis

carreras de fórmula 1

no olvido que en otras cadenas

siguen los telediarios.

Mientras gritamos gol

otro coche bomba explota

en un mercado; antes

de que acabe el set

habrá diez palestinos menos;

se apaga el semáforo

y una vida más en Guantánamo.

Mis padres llamaban

partes a los telediarios.

Ellos sabían que la guerra

no había terminado:

mientras en el salón la tele

vomitaba metralla,

la radio en la cocina

escupía recuentos de muertos.

Perdonadme que ahora juegue:

el dolor fue una institutriz severa.

ESTACIONES

Para la gente de Esferadeletras

Leo los poemas de Amijai en el tren

levanto la cabeza y ahí está:

la primavera estallando en los descampados

una gran bomba de la que el tren huye

porque los poemas que los árboles dictan

están escritos en un idioma exótico

que no entendemos los que vamos

a recluirnos en nuestras casas

la palabra estación ya sólo nos habla

de lugares en los que apearse

y el único sol que me calienta ahora

es el que apresaron las uvas

antes de hacerse vino.

LA ANTIGUA NIÑA PRODIGIO

Para Inma

Cansada ya de ser el payaso

de todas las reuniones

dispuesta a no llenar más

el vacío con ingenio

decides dar tu última fiesta

No pedirás regalos ni trajes de gala.

Los invitados traerán razones

para quererte

sin enamorarlos.

Cuál de ellos será el primero en darse cuenta

de que no has pedido ayuda al maquillaje

de que como tu gata

-el último animal que adoptes-

has decidido ponerte de parte

de la elegancia de las estatuas rotas

Los recibirás sentada en el sillón

que heredaste de tus padres muertos.

El trono de niña prodigio te quedaba grande.

No es que empequeñezcas; es que,

como todos, te has ido erosionando

y sólo en tu pelo las canas tiesas

hablan de tu pasado como muñeca.

Para ser buena anfitriona te bastará

con callar que los juegos son algo muy serio

que en leer las instrucciones se pasa la vida.

Bastará con aceptar la inocente avidez

de los que sacan las cartas

y levantan casinos de la nada.

Sonríes. Nadie sabrá que esta fiesta

será el ensayo de tus próximos proyectos:

olvidar las trampas que aprendiste

y camuflar en los abrazos

una coquetería irrenunciable.

LAS PIEDRAS

Durante las vacaciones

recogemos las piedras

que el mar nos regala.

Son las piedras con las que luego,

en el invierno, reconstruimos

las ruinas de nuestras guerras.

No sólo les pedimos

que resistan.

También que nos recuerden

que el mar existe.


Ago

20

CONFINES –agosto 2010–: JOSE Mª GÓMEZ VALERO

Por Viktor Gómez

JOSÉ MARÍA GÓMEZ VALERO


José María Gómez Valero (Sevilla, España, 1976). Autor de los libros de poesía: Miénteme (1997), El libro de los simulacros (1999), Travesía encendida (2005) y Lenguajes (2007, en colaboración con el pintor José Miguel Pereñíguez). Aparecerá en los próximos meses el libro de relatos para niñas y niños Las gafas de la niña intrépida, escrito en colaboración con David Eloy Rodríguez y Miguel Ángel García Argüez.
Poemas suyos han sido recogidos en diversas antologías nacionales e internacionales.

Participa en diferentes proyectos escénicos vinculados a la palabra poética con los que ha sido invitado a participar en numerosos auditorios –musicales, literarios, multidisciplinares…– y festivales artísticos. Su trabajo actual en el ámbito de la polipoesía y el spoken word puede conocerse en Todo se entiende sólo a medias (www.soloamedias.net), una acción poética de La Palabra Itinerante.

Imparte talleres de creación literaria desde 1997. Ha participado en exposiciones colectivas de arte contemporáneo. Es uno de los responsables de la editorial Libros de la Herida (www.librosdelaherida.blogspot.com) y forma parte del colectivo andaluz de acción cultural La Palabra Itinerante.

EL ESTRATEGA

El estratega había calculado

todos los movimientos de su ejército.

Cualquier contratiempo estaba previsto:

decenas de dibujos y de esquemas,

hijos de la pasión y del insomnio,

atestaban su tienda de campaña.

Su táctica era perfecta, brillante,

quizás el mejor plan de asalto diseñado.

No cabía la sorpresa o el error:

la ciudad caería al anochecer.

Llamó a los oficiales de su ejército

y les reveló: mirad, mi táctica es hermosa.

La ciudad caerá al anochecer,

se decía cada mañana el estratega

mientras contemplaba en el horizonte

las altas murallas de la ciudad.

(De Travesía Encendida)

SIMULACROS Y TRAICIONES

[el lenguaje de la mentira]

Cada trayecto que emprendía

era el principio de un desgarro.

Calmaba su sed en cuencos vacíos.

Enmascaraba con nombres todos los miedos.

De este modo acunó la enfermedad,

así cuajó la vida en crueles formas.

Labramos siempre tierras prometidas.

Nos dejamos morir en los brazos del mañana.

(Aquí se trata de mí.

Aquí se trata de ti y de mí.

Aquí se trata de ti y de ti y de ti y de mí).

(De Lenguajes)

NACER EN LA TELARAÑA QUE CUELGA DEL EJE DE LA RUEDA

I

Ningún tiempo es oscuro

si la luz te roza:

en el ojo del cisne

canta quien resucita,

azules recuerdos

sacuden al pez

en las redes,

en los océanos de los mapas

nadan los ahogados.

La lucha por palpar

con las palabras

el brillo oculto de estos días

–advertir en los labios

cómo se forma y crece

la primera burbuja de silencio–

(La lucha por palpar

con las palabras

el brillo oculto de estos días).

II

Dejar rastros de amor

en el camino hendido por la rueda.

Extender el mantel de la alegría

sobre la ceniza del daño.

Decir ventana

y que entre el cielo.

(De Lenguajes)

APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA CUALQUIERA

Nacer,

memorizar los signos,

ocupar una celda

en la intemperie.

Reconocer a tientas

la dureza de cada límite,

los contornos del orden.

Asistir cada día

al silencioso pacto,

ser cómplice

de piedras y difuntos

Jugar a cosas serias.

Mentir de corazón.

La noche,

los velos,

los desvelos.

La voz de la sólida sombra.

Arroparse sin sueño,

ansiar el tiempo en que nada se derrumba.

(Inédito)

Ago

17

CONFINES –agosto 2010–: PEDRO MONTEALEGRE

Por Viktor Gómez

PEDRO MONTEALEGRE


Pedro Montealegre (Santiago de Chile, 1975) es periodista. Reside en Manises, Valencia, desde el año 2001. Ha publicado los libros Santos Subrogantes (Ediciones de la Universidad Austral de Chile, 1998); La Palabra Rabia (Editorial Denes, Valencia, 2005), El Hijo de Todos (Ediciones del 4 de Agosto, 2006) y Transversal (El Billar de Lucrecia, México, 2007). Edita el blog: montealegrepedro.blogspot.com.

3

Todos nos acostamos con un burro y con un muerto.

La fábrica se adelantaba a las frases y al símbolo,

–los condones llenos con maicena, con tinta

del interior de un pulpo. Una vez en el mercado

dijimos: señora, déme ventosas, gloria ignota del mar.

Sudada ante la presencia del maligno, un trozo

de enagua nos dio –para que lloviera– reverso

del poema y la trampa: su corazón atravesado

por humo de tabaco, un humo de pira –mitad del sepelio–:

caía champán desde el meato de las muchachas.

No teníamos eso. Estómago, no: juego de chola.

La paja. ¿La mirada blanca? Los chaperos

subieron –boda y vínculo– al cénit. La sangre se hizo

real, como el golpe, lupanar. Violencia; léase, anótese.

Y si es que rompo una copa con los dientes; si rompo

un lápiz-mina con el culo; si con todo el peso

salto en el aparato del bebé –el que ejercita sus piernas–

y decimos éxtasis, popper bendito –aquél que se inhala–

no el filósofo facha, o fecha; o ficha. El primero eres tú,

perito en torturar la tragedia, ¿la tengo?; la segunda, el día

de la menstruación, cuando abramos la boca: el tono

de los ángeles totalmente expuesto: los mercados tendrán

razón de quiebra. La tercera, te tengo –hábil calígrafo–

sin duda identificado. Sé lo que respiras,

lo que esputas e impeles. Sé muy bien asistir a una fiesta

y enseñar el agujero en la exila. Y que el golondrino

no haga verano o nido, aunque nos acostemos llorando

con un muerto, y el burro ya lo intuya.

5

Amy Winehouse se hizo la raya en el ojo y la inhaló.

Puso un kilo de carne en la joroba de su cabello;

luego estando borracha lo hizo sólido, hizo polvo ese kilo

en un mortero de roca, cantando, mientras el sol

echaba semillas –los gorriones felices. Hizo polvo esa carne

y lo inhaló. Sacó la lengua para recibir una hostia

pero entró un pequeño disco de vinilo. Todos los amantes

son la chica inglesa, la maravilla, el portón abierto

entre sus dientes. Los amantes pusieron la radio;

giró la luna y no el grifo del agua: el rostro con tizne,

rastro de caracoles o pequeñas estelas de cuarzo

manchando la entrada de la nariz. Porque la estrella

sale arañada de una fiesta, adelgaza, la cara se le chupa

y aparece la calavera, otra gramática. Los amantes

devolvieron un plato. Vomitaron a la cuenta de 3;

los parafílicos dijeron algo bajo la ducha: el disco

de la Winehouse al girar de noche: no, no. Nos hicimos

con la punta del dedo ardiendo –inmolación del fósforo–

una línea negra encima del párpado. Año 60. Año

de hambruna, de swing no entendido –baños públicos

donde el solitario anota un teléfono. Metimos

un ojo por la abertura. Y la boca. Y sonreímos

porque nos faltaba un diente –lo arrancamos nosotros mismos

para afilar una cuchilla. Amy Winehouse es punky,

añade un comentario. La cantante, una diva de verdad,

destruye el ideario del cuerpo –o costra– no hace

más que repetir, ¿el cliché es la música? Es arte:

canon o carnicería –el opinólogo suma. El disco

salta bajo la aguja, giramos en órbitas –cristales de crack–

semiorbitamos el tronco –costillas marcadas. Yonkis

nacidos de la amapola, clínicas de desintoxicación,

décadas levitantes. A nadie le sorprende un caballo.

(Ni Blanca Andreu –ni su niña de provincias– sorprende).

Hablamos de Amy. Los amantes, sus índices, la yema

en el límite del cieno, superan el olor de los perros mojados.

Dildo o jeringa, palabra en todas direcciones. La mecánica

de penetrar es la misma. El giro. El giro. La música

pide rehabilitación. Pero Amy dice no y el poema, no.

6

Le besamos el trasero a una yegua. No bastó

que pisáramos la cucaracha –sonido de galletas

bajo un pie de niño– y que el sudor –acetona–,

fuera tintura, sangrado menstrual: tintura

el jugo morado del maqui, pintándote la boca

como un Jocker –juego de cartas no hay: no hay

siquiera comodín– : divertido lo swinger

como el swing, el lolipop, lolipop –coro

o en corro de cuerpos: sirven bosques, sirven

aparcamientos –lejos– dunas de playas. Mientras

besamos el trasero de un camello –lo somos– da

maná de su joroba: la rosa de Jericó, esfínter verde

abierto como líquen, piernas –millones, velludas– 200

la medusa del desierto, así le dicen, mientras tú

no piensas en desiertos ni en rosas. Sí en perlas.

Sí en lo que suma. Uno. Y otra. Y más: siguen

dejando el matiz –todo está grabado en papiros,

pinturas murales, mosaicos– mientras las puertas

de los automóviles se abren, y salen gaviotas,

espuma marina del retrovisor, gusanos de seda

que se comerán nuestras uñas. El dolor está

en la culpa –el sonido del carnicero cuando corta–:

alguno escucha llover mientras golpean la cara

de una chica: la orinan, ella gana, se rebela: clava

un tacón aguja sobre el testículo. El profeta

gime. La tentación es un triángulo de avería.

Y hay mostacillas. Carmín. Monedas falsas.

Y hay hambre. Hay muertos. Reptiles

duermen en la cabeza de los calvos.

Golondrinas hacen nidos blancos en la nariz.

Pones un disco compacto, esperas en tu coche

a que se acerquen los amantes. La rosa de Jericó,

tu abierto pectoral: sonido, follaje seco

que luego da rocío. Polvo y perlas. Tocas

la lluvia con un dedo, hombres bellísimos,

racimo de uvas cruzadas por la brisa,

huella de ruedas y un sendero. Llaves perdidas

entre las pisadas, mariposas confusas:

no es un nardo, una campanilla transparente,

el preservativo colgando contra el sol.

Poemas de Muchachos Cayendo de las Nubes (inédito)

Ago

14

CONFINES –agosto 2010–: LUCIA BOSCÁ GOMEZ

Por Viktor Gómez

LUCÍA BOSCÁ


Lucía Boscà Gómez (Valencia, 1985). Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia, estudia actualmente para terminar el Doctorado en el departamento de Teoría de los Lenguajes en la misma universidad. Sus poemas han sido publicados en 23 Pandoras (Baile del sol, 2009), Estaciones desnudas (Editorial Cocó, 2007), Nube de Cifras (Editorial Cocó, 2008) y Verso a verso II (Colección Náyade, 2005), así como en las revistas Vulture, Creatura y Adiós.

[Al interior del pájaro, justo...]

Al interior del pájaro, justo

en su centro: algo

empapado. Y algo en pequeños ovillos.

Ya no hay quién, que todo son

conversiones, y un daño hecho de negro y

de negro hecho el camino.

Pero hubo un tiempo,

y el hombre nacía del pájaro.

[Descanso: no...]

Descanso: no

aquí / sumergido

en ningún lugar. ¿Y cuántas

vidas han faltado

para dar un paso, dos?

¿Qué habrá

de las siguientes,

de todas aquellas,

las que terminaron

por empezar?

[La siembra todavía...]

La siembra todavía…

¡No contar! Sino ser

contado como al pasar el coche rojo

de algún niño.

Salvarse y seguir siéndolo

(fruto, tierra, pan)

entre cajas de cartón

entre cajas de cartón / en el

portal amontonadas:

así

te sentías. ¿Qué podrías

haber dicho tú entonces?

Ago

4

CONFINES –agosto 2010 –: MIGUEL ÁNGEL CURIEL

Por Viktor Gómez

MIGUEL ÁNGEL CURIEL


Miguel Ángel Curiel (Korbach Valdeck, Alemania, 31 de marzo de 1968). Fundamentalmente poeta y narrador, es español, aunque nació en Alemania, hacia donde habían emigrado sus padres, originarios de Jaraiz de la Vera (Cáceres); con un año de edad su familia se trasladó a Talavera de la Reina, provincia de Toledo, donde transcurrió su infancia y la mayor parte de su juventud. Hizo estudios de Geografía e Historia en Madrid. Viajero impenitente, ha estado en Potiers, Saarbrucken, Nuremberg y Florencia y en su juventud militó activamente en política; también fue cantautor. En la actualidad reside en Lugo. Es autor de los libros: El Verano (accésit del premio Adonáis, 2000), Un libro difícil (Premio Esquío de poesía, 2005), Por efecto de las aguas (Premio de poesía San Juan de la Cruz, 2008, Colección Adonáis), Diario de la Luz (DVD, Barcelona, 2008)

TORMENTA EN LA RAIA

La tormenta se nos echó encima.

Plástica y efímera como todo

lo que es bello por sí mismo.

Se quema el árbol en la lejanía

de estas sierras espeluznantes

donde cuesta andar y

cuesta escribir.

Tirar esa palabra al mar.

Tirarlas todas al mar.

Devolvérselas a Dios.

Cegar con piedras

el pozo de la luz.

PÁJAROS

No importa la edad de un pájaro.

Más ilumina la melodía

en la oscuridad.

Atravesamos una zarza dulce

y se echa a volar el dolor.

Hemos congelado la rosa.

Hemos congelado la luz,

las manzanas negras.

Nos hemos congelado

a nosotros mismos.

Gallinita ciega que

a mis pies se convirtió

en un puñado de sal.

CUCHARADAS DE VINO

Cuando oigo mi nombre

en boca de otro

siento miedo y placer.

Después me despierto

como nieve pegada al muro,

o acaso me alimento

de visiones breves.

Cucharadas de vino.

MUNCH

Para Víctor Gómez Ferrer

“Coimbra a 22 de diciembre de 1989:

ha muerto Beckett. Con su obra lúcida,

esperanza esculpida en el rostro”

Miguel Torga

El grito de Munch es un grito de luz.

La boca oscura nunca se cierra.

Él inyecta agua o leche en los párpados.

El grito gira en su silencio,

en el desagüe el sol.

El único dios que he visto es el huracán.

Mientras cuece el agua afuera hay nieve.

Suyas son las huellas que llegan hasta la casa.

Enhebra el hilo, pero un día el rostro

ya no podrá enhebrarlo. Si clavarse la aguja

para seguir viendo lo invisible.

Agudizar. Elegir el sitio del dolor.

En vez de un poema liberador

un poema a secas.

PINO DE LOS CAÑOS

Cuelga la piedra del chopo

y lo inclina hacia la nada.

Remuevo el saúco y lo que

cae de él es mi nombre.

Si fuera un árbol sería

como ese pino que forma

con la tierra un ángulo agudo.

(De catorce grados, como el vino solar

de esta tierra lejana y oscura

donde pasé mi juventud)

BUITRES

Los buitres son buenos.

Trabajan el marfil.

Cuidan de los huérfanos de la primavera.

Esos corderitos lamen el oído.

Todos los seres queridos se convierten

un día en reses.

¿Así es como se acercan?

No se va el silencio.

Nunca se va.

Ya nunca estoy en los poemas.

LUGAR

Poco cambió este lugar.

Inalterable y solitario

siempre abierto al mediodía.

Tu poesía parece haberse ido

muy lejos a buscarte y

nunca te has marchado.

Ya no la dominas, demasiado lejana.

El pulso te tiembla por el pájaro

que hay dentro de ti.

Le das vino.

Abres la boca para que escape.

Abres el grifo y escuchas.

Algo se ha cerrado para siempre.

FARO

Este faro donde

me han invitado a dormir

y donde no consigo dormir.

Enviamos luz

y un haz negro hacia el fondo.

Guiar la aventura.

De esta soledad

dependen muchos.

CROCUS

Pisad crocus.

No recojáis crocus.

No os comáis los crocus.

Pisad esos crocus negros que salen bajo la nieve.

No os llevéis los crocus a casa.

No arranquéis los estambres de los crocus.

No os comáis esas florecillas que salen bajo la nieve.

No llenéis de crocus las cajitas.

No echéis al fuego los crocus.

No vendáis los crocus.

No metáis en las orejas de los cerdos los crocus.

No los oláis.

CAJA

El vacío es una caja

hecha por ángeles,

encierra toda la

oscuridad del mundo

y alguien la echa al fuego…

LOCURA

Llanuras sin montañas al fondo.

Parece un buen sitio para escribir

y dejarse el pelo largo.

Todos los alacranes son míos.

El veneno negro de la luz.

Los ojos vuelan.

Algún día nevara.

Es un buen lugar para la nieve.

Mi boca está vacía

por la sequía y la locura.

Lo amarillo pincha el ojo.

Suena el gong.

PESCANDO EN EL TIETAR

Pesco, el sol no deja que piense en mí.

Lanzo y recojo.

El sol no deja que vea la boya

que baila en el agua.

Si se clava la muerte

el sol no me dejará ver la picada.

Tirará hasta romper el sedal.

Cuando pesco no lucho.

Bebo el agua.

ESTORNINOS

Estorninos.

Bucles de estorninos.

Ceniza de las palabras

que han iluminado el día.

¿Y qué le hemos dicho a los jefes,

a los idiotas, a los perros

que muerden huesos de aviones?

Bucles de estornino.

Hemos callado

y hemos fabricado

cajas de silencio.

EL ÚLTIMO DÍA DEL MUNDO

Es el último día del mundo

y todo está tranquilo.

Nadie vuelve del amor.

La carretera va hacia el sol.

El camino del invierno

atraviesa el verano.

Morir mientras duermes.

No pueden quemarse

nuestros ojos en la nieve.

Las visiones no son visibles.

BLANCO

Las palabras quemaron la boca.

El silencio o las uvas los ojos.

La leche quemó el hígado.

Esta hoja,

este blanco de la hoja,

afuera esa nieve,

ese blanco de la vida.

Casa caliente

mundo frío.

Desnudo

me traga el silencio

mientras me como el pan.

OCTUBRE

Vengo de aquellas montañas.

Mi poesía viene de aquellas montañas

a las que raras veces canto.

Si fuera el cazador de perdices negras

fundaría en ellas una ciudad

para los desposeídos.

La poesía ha muerto

y las montañas viven.

Qué pocas palabras me quedan

para decirlo todo.

Mejor no escribirlas

y se pierdan en la luz.

MESA PUESTA

Nadie come.

Está todo puesto para ser olvidado.

El lenguaje mismo

ya no quiere ser bello.

Es el lenguaje de un viejo que va de blanco.

Toma el vino en la concha

para emborrachar a su ángel.

Un techo blanco

y tener agua, grifos de luz.

Se oyen los pasos,

las explosiones de dinamita.

Desde la ventana se ve la boca del túnel.

¿Hay himen en la boca abierta?

¿Cómo puede romperlo una palabra?

Tener un pozo de nieve

donde echar al ciervo.

MODIGLIANI

Los que se van.

Ese instante.

Se pierden ellos primero en la luz

y luego la luz en nosotros.

El calor de la piedra

en la mano fría.

El agua tibia,

o siempre un poco más fría

que el vino.

Jacobo Modigliani intenso en la nada.

Se puede morir de miedo,

pintar de lejos los propios ojos

hasta deformar la propia vida.

Tocar el piano muy lento,

más suave.

Besar una tecla mientras

se cuece el agua.

CUERDA

Se trenza la cuerda.

No se rompe ninguna palabra

por el peso del mundo.

Pero yo si me rompo al hablar.

Trenzo el silencio.

Que no se rompa el hilo de luz

que me voy comiendo.

Espacio oscuro,

nada brilla.

Lo que veo no está.

La nieve que piso es mi edad.

Sé que es blanca.

pero no hay luz para hablar de ello.

Cualquier bicho de ojos rojos está caliente.

Se queman por dentro.

Tampoco la ceniza se ve,

ni la vaca con la que choco.

CARTA DEL 1 DE NOVIEMBRE

En una ciudad cualquiera

en un cementerio cualquiera

donde nunca vivió ni murió uno de los míos,

donde me encuentro de paso

y a la que supongo nunca volveré,

he comprado unas flores y se las he dado

a una muchacha. Me las ha cogido

como si ya estuviera muerto.

Así me ha mirado, entonces más arriba

dicen mis ojos, donde la luz

se come los pájaros.

No lo dicen siempre.

No siempre están pensando en lo que ven,

o lo que no ven es más puro

y entonces menos visible.

La fruta cae y se pudre.

De más arriba cae el amor

y se restablece.

Desde un poco más arriba nada se cae.

¿Vamos nosotros hasta esas alturas

A tirarlo a la tierra

o a soplar el vidrio de la visión?

Ago

2

CONFINES –agosto2010–: LAURA GIORDANI

Por Viktor Gómez

LAURA GIORDANI


Laura Giordani (1964, Córdoba, Argentina) A causa de la dictadura militar argentina, a finales de la década de los setenta se exilia con su familia en España. Es profesora de lengua inglesa y cursó estudios de psicología y bellas artes. Obra poética: Apurando la copa (2001), Celebración del brote (2003), Cartografía de lo blando (2005), Noche sin clausura (2006), Materia Oscura (2007, Baile del Sol, en prensa), Sudestada (2009) y Celebración del brote (2009), plaquette publicada por Zahorí, poesía en minúsculas. Sus poemas han sido incluidos en diversas antologías: Antología de Poesía (ECA -Escritores Cordobeses Asociados, 2002), Aldaba (2004), Cuadernos Caudales de Poesía (Edición Caudal, España, 2007), Los centros de la calle (Editorial Germanías, 2008), Antología de poetas latinoamericanos residentes en España, Cambio climático (Editorial Eclipsados, en prensa). Asimismo, ha colaborado con algunas publicaciones en revistas de Argentina, Brasil, Alemania y España (La hamaca de lona, Youkali, Viento Sur, Lunas rojas, Eclipse y Grumo, entre otras).

LA TIERRA

I

Nada detiene esta piedra ensimismada

hecha esfera por la ciencia

del giro indiferente

grávida de un dolor inmemorial

dolor de continentes y océanos

nada detiene este vértigo de tanto

contorneo en el negro largo bostezo

entre los mundos

Y nada conjura este hechizo

que impele a las abejas

al reclamo del estambre

al mismo tunal tendido

en el horizonte

¿Por qué esta ceguera
de piedra

lanzada al corazón de un pájaro?

II

No basta tanto vértigo

para aplacar esta vocación

orbital de canica subyugada

por algún chamullo divino

No basta la caída

de tanto párpado para desvelarnos

para que esta madre no salga

a seducir una vez más a sus hijos

con la prestidigitación de la lluvia

la ilusión de un quiebre

un matiz nuevo

en el desplome de las hojas

III

Alguna vez con ojos blancos

la tierra fue nave fronda

ballenas nubes y linajes

alguna vez las luminarias fueron

asombro incendiado en la llanura

alguna vez fue temblor

esta coreografía inalterable de los astros

su mutismo idéntico al furor

de la pregunta a la sangre

amotinada en la frente

atalaya afiebrada

Aunque las pupilas se afanen

el cielo seguirá siendo ese alto

sitio de desguace una avenida

con algunas luces que resisten

donde la tierra puta de ojeras azules

hace su ronda

OJERAS

Bajo la piel hay alforjas

para guardar las noches lerdas,

ojeras ocaso donde se ponen

fulgores y encallan los soles

hasta hacerse crónica nocturna,

pliegue del desvelo.

Marsupiales cargan sus penas párvulas:

ese modo tan humano de llorar

por dentro, de penar por dentro

hasta convertir en piedra

lunar el llanto.

Dos criaturas de lomo púrpura

abrevan la luz convaleciente

en nuestros ojos.

BOLSA DE PLÁSTICO

Perdiendo el último azúcar,

entregada a la corriente

mortal de un domingo cae

y se alza con su canto eunuco,

estandarte de la resaca

sin resistencia que no sea

sonido de arpa desgarrada.

La niña abre su mano…,

la bolsa crisálida

huérfana con su piel

translúcida en jirones

se entrega a su carrera

de Ofelia enloquecida

por el parque.

NIÑO DE LAS MINAS

Sopla la rabia sobre mesetas presentes:

ruge sin saber hacia dónde llevan las horas

vendavales que desafían las piedras.

Arturo Borra

Rabia de verte rompiéndote en esa

pulseada a muerte con la piedra,

robándole rigor hasta hacerte

socavón, llaga.

Tus manos muelen, demuelen,

pulverizan los huesos del mundo.

No de duendes el polvo

que te arrasa los pulmones:

soldaditos de plomo avanzan

por tus venas desvelando

bosques somnolientos.

Niño roca, niño maza,

en tolvas va tu sangre hasta la infancia

de los volcanes, hacia reinos de hadas

negras, minerales;

allí donde el mundo esconde

el humo de las caídas

Jul

18

VELADA POÉTICA EN MEMORIA DE MIGUEL HERNANDEZ Y OTROS ESCRITORES REPRESALIADOS POR LAS DICTADURAS Y TERRORISMOS DE ESTADO

Por Viktor Gómez

veladas poeticas

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Despedir el curso con una noche para la poesía, un velada para transitar sobre la huella dejada por la voz comprometida del poeta oriolano Miguel Hernández, el martes 20 de Julio a las 10 de la noche y hasta que se agoten los ánimos, nos convocamos poetas, amigos, simpatizantes, admiradores de la poesía hernandiana, en un homenaje a el a todos los poetas represaliados en este planeta llamado tierra.
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CONVOCAN:
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Asociación de vecinos de Benimaclet

Asociación poética Caudal

El Dorado Espacio MAE

Kaf café
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Librería Primado.
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La velada estará prevista para que todo el que lo desee pueda leer, bien poemas de Miguel o bien de otros poetas represaliados, o escritos propios, tambien tendremos bebidas frías e invitamos a los participantes a colaborar con sus propias aportaciones no en metálico sino a modo de cervecitas, picoteo y demás.  Para hacer una noche de poesía fraternal y solidaria.
Miguel Morata

Jul

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DIEGO JESÚS JIMENEZ, In memoriam

Por Viktor Gómez

diegojesusjimenez2

ÁNGEL DE OSCURIDAD


Libertad aparente la palabra en el aire;
la espesura del verso,
penumbra iluminada por vocablos oscuros.
Solitarios, los pájaros, recorren
como una sombra más las sombras en el bosque.

La claridad
siempre es distancia; apenas un intento
de llegar a la luz. Ángel perverso
y bello, donde la noche anuncia
su lenguaje habitable.

Nunca hallarás, al otro lado de estas sombras,
vida alguna; luz que te aleje, pájaro de las tinieblas, con sus nombres ambiguos
de las ruinas del tiempo.


Diego Jesús Jimenez

DIEGO JESUS JIMENEZ

May

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NOVEDAD EN POESIA: ALFABETO DE CICATRICES (Ed. Baile del Sol), de ANA PEREZ CAÑAMARES

Por Viktor Gómez

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Ana Perez Cañamares 29-3-2009

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BUEYES

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Si supieras del dolor en mi cuello

no dudarías de que los yugos invisibles

también pesan, y que cada día

del trabajo a casa voy trazando surcos

en los que no habrá de crecer cosecha.

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ana perez cañamares lluis pons mora

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AUTORRETRATOS

A LLuis Pons Mora

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Hay narcisistas de gayola

egocéntricos de soliloquios

ególatras de museo y obelisco

egoístas que siempre barren para casa

aunque ya no les quepa más mierda.

Luego estamos también

los que sólo pintamos

autorretratos

con paleta de colores oscuros.

Cuando están terminados

sacamos la navaja

y firmamos el lienzo

con una cicatriz

de esquina a esquina.

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BUENAS INTENCIONES

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Tú pones la comida

para los gatos callejeros;

pero no sabes si son las ratas

las que dejan el plato vacío.

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ANDAR SOBRE LAS AGUAS

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La que yo era se ahogó en el mar

de las infinitas posibilidades.

No las extraño.  La vida empezó

donde aposté y perdí.

En ese momento el agua se tensa

y se convierte en camino.

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AMISTAD A LOS CUARENTA

Para Víktor Gómez, amigo

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Aquella amistad de los quince años

abonada con cáscaras de pipas

regada con el cloro de las piscinas

florecida en descampados y parques

aquella amistad eterna no volverá.

Y hay tardes en que el teléfono no suena

y parece que todos los amigos han muerto

o están lejos o demasiado ocupados

en sobrevivir.

Pero un día: alguien en su silencio

en su mirada de sobreentendidos

se convierte en portador del milagro.

En él la tristeza del superviviente

se parece tanto a la alegría

que no hay entre ellas ninguna diferencia.

Su casa abierta huele a piscina.

Y compartimos como pipas las cervezas

y las jarras son trofeos a los que vencimos

en tardes silenciosas la tentación del abandono.

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Ana Pérez Cañamares, Alfabeto de cicatrices, Contracubierta