Por Viktor Gómez
El pasado sábado 25 de octubre, poetas valencianos acudieron nuevamente en apoyo y acompañamiento a los actos del decimo aniversario del nacimiento de “Salvem el Cabanyal“, (grupo vecinal de la zona marítima de Valencia que se defiende contra la especulación inmobiliaria sobre su barrio, memoria y dignidad) a unas lecturas poéticas populares, que abrieron un enriquecedor diálogo sobre la función de la poesía y el posicionamiento del artista en su sociedad, en su tiempo. Al hilo de lo que se conversó, aportaba Quique Falcón, el ejemplo y la palabra de Roque Dalton y brevemente adjunto un fragmento del prólogo que el propio poeta valenciano está preparando para el próximo libro de la Biblioteca Roque Dalton que nos facilita la editorial canaria Baile del Sol.
Una pregunta y la voz del poeta, hoy vivísima y necesariamente con nosotros:
Víktor Gómez
(Fragmento del prólogo al TURNO DEL OFENDIDO. Roque Dalton)
Los poetas que, contra todo consenso –y ya para otros tiempos y latitudes distintos a los de Dalton–, queremos profundizar en la vocación subversiva de la palabra poética, no podríamos ni por un momento obviar la pregunta que Roque plantea en el último de los versos de su poema “Arte poética”: “¿Para quién deberá ser la voz del poeta?”. Hay una respuesta, honesta y profundamente creíble, en el poema que cierra El turno del ofendido. Hermosamente la misma que contuvo ese momento en el que Dalton pidió perdón a la poesía por haberla hecho comprender que no está hecha sólo de palabras. También la hubo en un memorable poema anterior (”¿Por qué escribimos?”[1]) publicado en La ventana en el rostro. Y también en estas palabras que Dalton, el poeta revolucionario del Pulgarcito de América, quiso dictarnos:

“La imaginación hace que la realidad se vea enriquecida y en esas circunstancias su expresión debe ser en alguna medida más valiosa para los hombres, a que no solamente les otorga un conocimiento primario de lo real –que podría bastar para su lucha por la libertad– sino que los pone en contacto con los aspectos verdaderamente trascendentes de esa realidad. Aquí cabría apuntar además la función de “hacer mejor al hombre y la naturaleza” que tienen el arte y la literatura” [2].
[1] Así concluye este poema:
“(…) Uno se va a morir,
mañana,
un año,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso
va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.
Preguntarán qué fuimos, quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.
Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca”
(Roque Dalton: La ventana en el rostro; ediciones Baile del Sol, Tenerife, 2003).
[2] Roque Dalton: “Poesía y militancia en América Latina”, en Casa de las Américas, 3.20 (La Habana, Cuba, 1963).
Enrique Falcón
Barrio del Cristo, Valencia
octubre 2008

YO QUERÍA
Yo quería hablar de la vida de todos sus rincones
melodiosos yo quería juntar en un río de palabras
los sueños y los nombres lo que no se dice
en los periódicos los dolores del solitario
sorprendido en los recovecos de la lluvia
rescatar las parábolas deshojadas de los amantes y dároslas
al pie de los juegos de un niño
elaborando su dulce destrucción cotidiana
yo quería pronunciar las sílabas del pueblo
los sonidos de su congoja
señalaros por dónde le cojea el corazón
dar a entender al que sólo merece un tiro
por la espalda contaros de mis propios países
imponeros de los éxodos de las grandes
emigraciones que abrieron todos los caminos del mundo
del amor aun del arrastrado por ahí
por las acequias hablaros de los trenes
de mi amigo que se mató con un puñal ajeno
de la historia de todos los hombres desgarrada
por la ceguera por los arrecifes del mito
del siglo que acabarán mis tres hijos varones
de la lengua del pájaro y la espuma furiosa
en la estampida del gran cuadrúpedo
y quería hablaros de la Revolución
y de Cuba y de la Unión Soviética
y de la muchacha a quien amo por sus ojos
de mínima tormenta
y de vuestras vidas llenas de amaneceres
y de personas que preguntan. quién lo vio quién dijo eso
cómo podría hacerse yo llegué
antes que tú
y de todas las cosas de la naturaleza
y del corazón y sus testimonios
de la última huella digital antes del aniquilamiento
de los animalillos y la ternura
quería sí deciros todo eso y contaros
muchas historias que sé y que a mi vez me contaron
o que aprendí viviendo en la gran habitación del dolor
y cosas que dijeron otros poetas a que yo
y que era bueno que supierais
Y no he podido daros más —puerta cerrada de la poesía—
que mi propio cadáver decapitado en la arena
(México-La Habana, 1961-1962) Roque Dalton

Por Viktor Gómez

“El sexo es una categoría política”
Nadie discute que el sexo
es una categoría en el mundo de la pareja:
de ahí la ternura y sus ramas salvajes.
Nadie discute que el sexo
es una categoría familiar:
de ahí los hijos,
las noches en común
y los días divididos
(él, buscando el pan en la calle,
en las oficinas o en las fábricas;
ella, en la retaguardia de los oficios domésticos,
en la estrategia y la táctica de la cocina
que permitan sobrevivir en la batalla común
siquiera hasta el fin de mes).
Nadie discute que el sexo
es una categoría económica:
las secciones de los diarios que sólo son para ella
o solo para él.
Donde empiezan los líos
es a partir de que una mujer dice
que el sexo es una categoría política.
Porque cuando una mujer dice
que el sexo es una categoría política
para convertirse en mujer para sí,
constituir a la mujer en mujer
a partir de su humanidad
y no de su sexo,
saber que el desodorante mágico con sabor a limón
y jabón que acaricia voluptuosamente su piel
son fabricados por la misma empresa que fabrica en
napalm
saber que las labores propias del hogar
son las labores propias de la clase social a la que pertenece ese hogar,
que la diferencia de sexos
brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa
cuando se conocen todos esos secretos
que nos mantenian enmascarados y ajenos.
–
—-
Poeta Salvadoreño
(Ed. Baile del Sol, 2008)
Por Viktor Gómez
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——
“los pobres locos que hasta la risa confundimos
y a quienes la alegría se de lágrimas”
R. Dalton

POR QUÉ ESCRIBIMOS
Uno hace versos y ama
la extraña risa de los niños,
el subsuelo del hombre
que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,
la instauración de la alegría
que profetiza el humo de las fábricas.
Uno tiene en las manos un pequeño país,
horribles fechas,
muertos como cuchillos exigentes,
obispos venenosos,
inmensos jóvenes de pie
sin más edad que la esperanza,
rebeldes panaderas con más poder que un lirio,
sastres como la vida,
páginas, novias,
esporádico pan, hijos enfermos,
abogados traidores
nietos de la sentencia y lo que fueron,
bodas desperdiciadas de impotente varón,
madre, pupilas, puentes,
rotas fotografías y programas.
Uno se va a morir,
mañana,
un año,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.
Preguntarán qué fuimos,
quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.
Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.
Para hablar de “humor poético”, según nos reconoce Mario Benedetti en el prólogo que escribiera para “La ventana en el rostro” (Ed. Baile del Sol, para el 2003) en la tradición americolatina, éste grande Roque Dalton, es un referente necesario. ¿Podría ser más seria una poética que la que lleva al autor a darse hasta el riesgo de ser asesinado?. Lo contrario de lo serio es lo aburrido, pues no hay nada más serio, sabio y sensible que el humor. Pocos han sabido darle categoría de arte, pero esos pocos son suficientes. Ironía, cinismo, paradoja, extrañeza, surrealismo son palabras asociadas al humor inteligente. Y participa éste poeta miliciano de la prodigiosa creatividad que permite en 1962 escribir el poemario mencionado y editado en la
Biblioteca Roque Dalton de Baile del Sol , que no deja lugar a dudas. La poesía es siempre una respuesta imposible en un mundo posible sediento de utopía. Sed que es posible desde lo imposible que pide vaso, paso, más sed.
Víktor Gómez
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Mi caballo
Yo tenía un caballo
más hermoso y más ágil que la luz.
Una ola de sangre parecía piafando.
Una pequeña tempestad con ojos.
Una montaña indócil de bien labradas patas.
un día nació muerto mi caballo
y los vientos huyeron de mi asombro y de mi cara…
—–
……..
La ventana en el rostro
(Ed. Baile del Sol, 2003)
Roque Dalton
Por Viktor Gómez
COMO LA SIEMPREVIVA
Mi poesía
es como la siempreviva
paga su precio
a la existencia
en término de asperidad.
Entre las piedras y el fuego,
frente a la tempestad
o en medio de la sequía,
por sobre las banderas
del odio necesario
y el hermosísimo empuje
de la cólera,
la flor de mi poesía busca siempre
el aire,
el humus,
la savia,
el sol,
de la ternura.
Roque Dalton

“Roque Dalton, alumno de Miguel Mármol en las artes de la resurrección, se salvó dos veces de morir fusilado. Una vez se salvó porque cayó el gobierno y otra vez se salvó porque cayó la pared, gracias a un oportuno terremoto. También se salvó de los torturadores, que lo dejaron maltrecho pero vivo, y de los policías que lo corrieron a balazos.
Y se salvó de los hinchas de fútbol que lo corrieron a pedradas, y se salvó de las furias de una chancha recién parida y de numerosos maridos sedientos de venganza.
Poeta hondo y jodón, Roque prefería tomarse el pelo a tomarse en serio, y así se salvó de la grandilocuencia y de la solemnidad y de otras enfermedades que gravemente aquejan a la poesía política latinoamericana. No se salva de sus compañeros. Son sus propios compañeros quienes condenan a Roque por delito de discrepancia. De al lado tenía que venir esta bala, la única capaz de encontrarlo.”
Eduardo Galeano
Extraído de la página de TRAFICANTES DE SUEÑOS, una de las editoriales fundamentales de nuestro panorama peninsular:
http://www.traficantes.net/index.php/trafis/libreria/textos/b_roque_dalton_b_poeta_y_revolucionario_salvadoreno
Para visitar o contactar:
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Por Viktor Gómez
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“… ¿Cómo pudisteis cantar infamemente a las abstractas rosas y a la luna bruñida, cuando se caminaba paralelamente al litoral del hambre y se sentía el alma sepultada bajo un volcán de látigos y cárceles, de patrones borrachos y gangrenas y obscuros desperdicios de vida sin estrellas? … Ay poetas que os olvidasteis del hombre, que os olvidasteis de lo que duelen los calcetines rotos, que os olvidasteis del final de los meses de los inquilinos, que os olvidasteis del proletario que se quedó en una esquina con un bostezo eterno inacabado, lleno de balas y sin sangre, lleno de hormigas y definitivamente sin pan… ay poetas ¡cómo duelen vuestras estaturas inútiles!.”
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Roque Dalton
(San Salvador, 1935-1975)
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Por Viktor Gómez
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Una religión que te dice que sólo hay que mirar hacia arriba y que en la vida terrenal todo es bajeza y ruindad que no debe ser mirado con atenciónes la mejor garantía para que tropieces a cada paso y te rompas los dientes y el alma contra las piedras rotundamente terrenales.
Roque Dalton