GUADALUPE GRANDE: El libro de Lilith
Dicen antiguos textos que antes de Eva fue Lilith, creada
de sedimento e inmundicias a la vez que Adán. Dicen que
no se quiso someter a la voluntad de éste y que, pronunciando
el nombre inefable de Dios, se elevó en el aire y abandonó
el Paraíso. Dicen que rechazó el perdón y que nunca quiso
regresar.
Estas ruinas que una vez fueron carne y voz
están hoy abandonadas a nuestro cuidado
somos los responsables de su eternidad
PRÓLOGO
Después de cocinar el adobe
llegó la alegría de los muros
y el aliento de las ventanas
Caía la tarde
como por la cuchara resbala la miel
atardecía despacio
dándonos tiempo para entender la noche
descendían las horas
en la desnudez del aire
el viento aromaba las sombras
caía la tarde
el miedo no tenía nombre.
Aturdidos de tanto saber
y de no entender nada
las cenizas de la memoria
se esparcen en el aire
MEDITACION
Una cucharada más de polvo,
tan sólo otra cucharada de nostalgia.
Abre la boca, niña, come y calla.
Cruel alimento es la nostalgia,
naufragio desolado de la vida,
espejo injusto e insaciable.
Otro bocado más, niña, mastica y traga.
Volver a la edad del centeno
volver al tiempo de las libélulas
y a su fulgor que sólo dura un vuelo
Regresar a la sensatez del saurio
y a su tamaño desvalido
desfallecer por fin tan sólo descansar
DEL DESTIERRO
Todo es materia de traición y tránsito
y quien diga otra cosa miente.
El verdadero fulgor es el de las sombras,
no hay otro resplandor que las cenizas.
Desde esta calle que un día fue páramo
y antes que páramo fue bosque
y primero que todo
deseo en tu palabra,
tiempo detenido en tu garganta
que finalmente tuviste que escupir al mundo, Padre,
vuelto la cabeza hacia aquel instante
y renuncio a las migajas de tristeza que me ofreces,
si son la última oportunidad de redención.
No voy a cultivar el llanto
ni pienso aceptar el consuelo de ese destierro.

Guadalupe Grande, antropóloga social, crítica literaria y poeta, escribió su primer poemario que fue ganador del premio Rafael Alberti en el año 1995. Amar la vida más que a su sentido, nos recuerda Dostoyevsy al principio del libro, exhortizar ese titánico esfuerzo del mundo por aplanar la identidad de la mujer, sometida y heredera costilla de Adán, a un segundo plano o lo que es lo mismo, morir y renacer libre, es todo un proceso vital y poético que no exento de peligros, nos visibiliza un sentido de la vida apegado a lo finito, a lo frágil y a lo por ganarse y poder compartir libremente que es nuestro tiempo y persona, lejos del conservadurismo mítico que excluye de las responsabilidades con uno mismo y con los demás. Asumir riesgos, decidir en cada encrucijada y no valerse de otra arma que la conciencia y la consciencia de nuestros límites, responsabilidades y expectativas. Enfrentarse pues al sometimiento de la fuerza bruta, ya venga ampara por una cultura milenaria o por un presente hipócrita que cambia de vestiduras pero no de armas. Una poesía que es un canto a la libertad, al amor, a la mirada otra sobre el mundo, ese mundo herido por la violencia, la criminal pasión de poseer y los fanatismos. Poesía de tú a tú, que sabe de los augures de derrota, pero que se adentra en la batalla, en la intemperie pone su tienda, desde la casa abre las ventanas…
“No sé por qué, ni espero saberlo:
he abierto la ventana;”
Lupe Grande










Una respuesta
Bitacoras.com
Diciembre 19th, 2009
1:29
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