Viktor Gómez “Valentinos”

Poesía y realidad. Comunicación y pensamiento crítico

Dic

19

GUADALUPE GRANDE: El libro de Lilith

Por Viktor Gómez

 

 

 

 

Dicen antiguos textos que antes de Eva fue Lilith, creada

de sedimento e inmundicias a la vez que Adán. Dicen que

no se quiso someter a la voluntad de éste y que, pronunciando

el nombre inefable de Dios, se elevó en el aire y abandonó

el Paraíso. Dicen que rechazó el perdón y que nunca quiso

regresar.

 

 

 

 

 

 

 

Estas ruinas que una vez fueron carne y voz

están hoy abandonadas a nuestro cuidado

somos los responsables de su eternidad

 

 

 

PRÓLOGO

 

Después de cocinar el adobe

llegó la alegría de los muros

y el aliento de las ventanas

 

Caía la tarde

como por la cuchara resbala la miel

atardecía despacio

dándonos tiempo para entender la noche

descendían las horas

en la desnudez del aire

el viento aromaba las sombras

caía la tarde

 

el miedo no tenía nombre.

 

 

 

 

 

 

Aturdidos de tanto saber

y de no entender nada

las cenizas de la memoria

se esparcen en el aire

 

 

 

 

MEDITACION

 

Una cucharada más de polvo,

tan sólo otra cucharada de nostalgia.

Abre la boca, niña, come y calla.

Cruel alimento es la nostalgia,

naufragio desolado de la vida,

espejo injusto e insaciable.

 

Otro bocado más, niña, mastica y traga.

 

 

 

 

 

 

 

Volver a la edad del centeno

volver al tiempo de las libélulas

y a su fulgor que sólo dura un vuelo

Regresar a la sensatez del saurio

y a su tamaño desvalido

desfallecer por fin tan sólo descansar

 

 

 

DEL DESTIERRO

 

Todo es materia de traición y tránsito

y quien diga otra cosa miente.

El verdadero fulgor es el de las sombras,

no hay otro resplandor que las cenizas.

Desde esta calle que un día fue páramo

y antes que páramo fue bosque

y primero que todo

deseo en tu palabra,

tiempo detenido en tu garganta

que finalmente tuviste que escupir al mundo, Padre,

vuelto la cabeza hacia aquel instante

y renuncio a las migajas de tristeza que me ofreces,

si son la última oportunidad de redención.

No voy a cultivar el llanto

ni pienso aceptar el consuelo de ese destierro.

 

 

 

 


 

 

Guadalupe Grande, antropóloga social, crítica literaria y poeta, escribió su primer poemario que fue ganador del premio Rafael Alberti en el año 1995. Amar la vida más que a su sentido, nos recuerda Dostoyevsy al principio del libro, exhortizar ese titánico esfuerzo del mundo por aplanar la identidad de la mujer, sometida y heredera costilla de Adán, a un segundo plano o lo que es lo mismo, morir y renacer libre, es todo un proceso vital y poético que no exento de peligros, nos visibiliza un sentido de la vida apegado a lo finito, a lo frágil y a lo por ganarse y poder compartir libremente que es nuestro tiempo y persona, lejos del conservadurismo mítico que excluye de las responsabilidades con uno mismo y con los demás. Asumir riesgos, decidir en cada encrucijada y no valerse de otra arma que la conciencia y la consciencia de nuestros límites, responsabilidades y expectativas. Enfrentarse pues al sometimiento de la fuerza bruta, ya venga ampara por una cultura milenaria o por un presente hipócrita que cambia de vestiduras pero no de armas. Una poesía que es un canto a la libertad, al amor, a la mirada otra sobre el mundo, ese mundo herido por la violencia, la criminal pasión de poseer y los fanatismos. Poesía de tú a tú, que sabe de los augures de derrota, pero que se adentra en la batalla, en la intemperie pone su tienda, desde la casa abre las ventanas…

 

“No sé por qué, ni espero saberlo:

he abierto la ventana;”

 

Lupe Grande

 

 

Una respuesta

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com:         Dicen antiguos textos que antes de Eva fue Lilith, creada de sedimento e inmundicias a la vez que Adán. Dicen que no se quiso someter a la voluntad de éste y que, pronunciando el nombre inefable de Dios, se elevó en e…..

Deja un comentario