JULIO OBESO GONZÁLEZ: Complicidad y

Boys in the rain
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Poema que recibo de Julio Obeso, tras su lectura particular de En un tiempo de gran orfandad (pequeña selección de poemas míos que editara de manera artesanal Laura Giordani bajo el sello Zahorí —poesía en minúsculas—, acompañando las dos antologías precedentes de Arturo Borra (Cielo partido) y la de la propia poeta (Celebración del brote).
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Un ejercicio poétio de abisal lectura y complicidad. Ahí va. Y una deuda de gratitud con el ínclito Julio Obeso González, con Arturo Borra, del que tanto aprendo y con mi primera editora, Laura Giordani.
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En un tiempo de gran orfandad
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Decidió comerse la tristeza
al modo de los colibríes.
Tiene el farol atado al tobillo
-que es otro modo de decir:
Arrastra una luz prisionera-
Cuando todos los niños eran Oliver,
él grababa una “k” en las cortezas
que amanecen al norte,
de espaldas al mar,
como esos pueblos que no quieren oír
el barrunto de las mareas.
Ocurre que nacer es una mínima esperanza,
así como el dolor se posiciona en los jugos
que el corazón abarca.
Por eso tallaba una “k”
y cometía faltas en aquel nombre
no escogido por un padre.
Los que tañen campanas
no soportan el plagio del viento,
porque el detalle se hace grande
en un tiempo de gran orfandad.
Julio Obeso González










2 respuestas
Laura Giordani
Mayo 29th, 2009
17:33
Qué mejor que una respuesta en poema a esa plaquette… hermoso viento el de Julio soplando desde el norte ante ese tiempo de orfandad que has convocado, Víktor. Creo que es una selección de poemas muy potente, muy representativa de tu verbo. Ha sido un gusto trabajar con estos poemas, de verdad.
Un abrazo fuerte,
Laura.
Viktor Gómez
Mayo 29th, 2009
22:02
Querida Laura:
(tanka de la gratitud)
Julio tiembla
canción del ruiseñor
alzar la inquietud
rama por rama liba
su corazón el bien
(tanka del reposo)
vivir es tensar
un arco contra miedos
editar los poemas
cambia diana por cielo
lo azul vence al negro.
Amiga, jugué un poco con las posibilidades métricas del tanka y sólo para compartir mi ahora, lo íntimo e imperfecto que se fragua desde un intenso intento continuado de ir adaptando mi mano estas semanas a una disciplina y a un orden en la brevedad cuya aspiración poética es como se da en nuestra amistad, tocar lo esencial, hermanarse en lo justo, cantar la belleza
de lo fragil y también de lo leal, huir del ruido, escuchar al oyente, al lector, al que en su diaria existencia por la simple vida no huye de los conflictos, ni busca ganancia en la ruina ajena ni imita el éxito de los señores del dinero y la buena imagen. Intento, claro está, proceso en marcha, decidido e incompleto, vigoroso aunque a veces pase por lo ineficaz, por la inutilidad: Tra<bajo al fin, este de escribir poesía que no es otro antioficio que el de aproximarse a ser persona, a lograr una madurez y consciencia vital desde la que el arte, la compasión, la amistad y la geneorisidad vayan tallando la madera algo áspera y difícil de mi condición.
Con torpeza a veces, pero recuperando aliento y corrigiendo la dirección y voluntad, reordenando prioridades, aprehendiendo y aprendiendo a leer, a conocerse, a mirar el mundo, a cuestionar deseos, creencias, certidumbres, para no dar por sabido y por ganada esta gran guerra interior con uno mismo pra gobernar con responsablidad y libertad los propios procesos mentales e instintos en los que incluyo ese ejercicio de respiración que es la dactilográfica pasión poética.
Un beso, mientras seguimos, compañera de viaje, hacia adelante,
Tu Víctor
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