Viktor Gómez “Valentinos”

Poesía y realidad. Comunicación y pensamiento crítico

Dic

3

MARIO MERLINO: In Memoriam (II)

Por Viktor Gómez

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MARIO MERLINO, en Sevilla, 2007

MARIO MERLINO, en Sevilla, 2007

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Lanzo una página a la noche para no regresar jamás.
La risa se me escapa conjurado este silencio
a callar el racimo de tristezas que me habita en cada diente.
Más lento he de leer y disfrutar cada palabra
que descubro sin disfraces, sin miradas de tu boca.

Peer to Peer en el Frontpage de una mañana
sepultada en tinta grasa
que recorre y endereza la sorpresa.

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Pedro Carrillo

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Extraido de Pedro Carrillo.com

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“Me gustan las palabras. Me gusta bajar por la mañana a comprarlas y elegirlas, una a una, como si fueran albaricoques maduros.

Nunca se sabe qué palabras van a necesitarse a lo largo del día. Nunca se sabe cuáles sacar de casa en la mochila, o llevar en la maleta, de viaje. Cuántos adjetivos –blanco, oloroso, fértil–, cuántos verbos y cómo conjugarlos: te quiero, conduzco, abriendo, he estado, supuse… Cuántos artículos indefinidos. Cuántas preposiciones. Me gustan las palabras. Me gusta atesorarlas, pero también dejarlas escapar, a veces, como si no fueran mías. Neblina pesa tan poco, es tan inerte, que basta con mover los labios para que la mínima racha de viento se la lleve.

Hay decenas de miles de palabras. O más. Palabras construidas en chapa, esqueje; o con madera, tacón; palabras recortadas en papel cebolla, sílfide o liminar; y palabras bastas como una tela vieja: lomera, bayeta, batanar… Dice John Berger, el escritor, que hay palabras que hay que masticar, como si tuvieran nervios: duplicar, irreversible. Palabras que se te hacen una bola, como el filete de un mal comedor: sacramento, pigmentación, geoestratégico… Y hay otras que se te deshacen en la boca, como los versos de un poeta romántico: titilar, libélula…

A mí me ha gustado siempre ulular. Y no me gusta, nada o casi nada, abencerraje. Me gusta merengue, y detesto canaleta. Me gusta decir bucle, y odio decir tajada.

Mi amigo Luis Mateo Díez, con quien me encontraba alguna mañana, alto y delgado, transversal como un quijote, en el bar La Escalinata, en la Plaza Mayor de Madrid, me contó que a él la palabra que menos le gusta es escrófula. Nunca he sabido exactamente lo que significa pero es una palabra horrible. Escrófula. Las palabras de los médicos siempre suenan fatal, a diagnóstico terminal, a desahucio: mesenterio, linfático, tumefacto…

Sin embargo son bonitas las de los oculistas: iris, pupila, miope. Otra palabra que no me gusta nada es espetar. Suena a mecanismo explosivo: espetó. A granada de mano: coges la palabra, la sujetas con fuerza en la mano, quitas el pasador con los dientes, la arrojas lo más lejos posible, te proteges y esperas. Uno, dos, tres, cuatro…

No se ha oído porque la he tirado lejos. Pero desengáñate: ha espetado”.

(Editorial Eclipsados, No hay adverbio que te venga bien)

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Mario Merlino

Mario Merlino

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LIMES

Y nos apechugábamos

en la siesta y dormíamos después

mientras que las beatas

destrozaban rosarios de acabóse

y rezaban sin voz a cuenta suelta

y en haciendo nosotros el amor

fisgoneaban no sólo las beatas

venían la vecina

mi hermana el intendente

el ubérrimo adonis fugaz de los sifones

y Yo mismo

que entonces era apenas un pequeño

con erecciones diurnas

que pasaba por ser Yo

pero podía ser aquesa que me trajo al mundo

y había salido otrosí  fogosa la muchacha:

que su culo palpasen a horas trinas pedía

y (sentido del orden llamativo)

en las horas sin tris de palpadura

a su bebé  tejía patucos de sisal

(bebé  que iba a ser yo)

o fingía que daba de mamar y

sacando de sus tetas una al aire

miraba al cielo como embebecida

sacando en pos la otra abruptamente

se miraba los pies empecinada

que de golpe a esa altura eran los míos

y norabuena Yo/ émulo y grácil

de junco que Yo era

cada dos por tres Yo me los chupaba

Yo que por ser no era

Yo que por ser el orden no entendía

Y era más bien avieso

más bien tentebonete.

sí:

miraba de chiquito a todos lados

por ver si alguien venía

y en cualquiera viniendo en mi regocijaba

(fuese helena o monstruosa la belleza)

pero hablar no sabía

sólo echaba piropos por los ojos

que reviraban al borde del mareo

a) uno pasaba sin prestar atención

b) otro pasaba por ser casto siendo

como la noche y los labios anhelantes

c) otro pasaba y era

desfile intermitente y el vahido

ch) y hubo alguno que entró  con sus dedos en mi boca

d) y un petulante dijo los niños no me gustan

e) y un hombre arrebatado tres veces fue a violarme

y tres tres ve tres veces

así  jamás curares la impotencia

le dije y lo ablandé

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MARIO MERLINO,

poeta hispanoargentino (1948-2009)

de ‘Missa Pedestris’ (Verbum, Madrid 2000)

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Más sobre Mario Merlino:

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El País. Fotos del día

El País. Mario Merlino, el más genial

El País. Mario Merlino, poeta, activista de la traducción

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ELCULTURAL.es. Fallece el poeta y traductor Mario Merlino

ADN.es Fallece a los 61 años el traductor Mario Merlino, Premio Nacional en 2004

El Mundo. Mario Merlino, el traductor poeta

Ruta 42. Fallece Mario Merlino, gran figura de la traducción en español

Antón Castro. Mario Merlino ha muerto

Casa de América

Enedelate

Diario de Navarra

Cangrejo pistolero ediciones

Los días contados

El grito capicúa

Isla kokotero

PedroCarrillo.com

ABC. Mario Merlino: imprescindible para la literatura

Club de traductores literarios de Buenos Aires

Soitu

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